El petróleo superó los 87 dólares el barril este viernes 6 de marzo y tocó un nuevo récord desde 2024. Se trata de la mayor suba semanal desde la invasión rusa a gran escala de Ucrania en febrero de 2022, en un mercado que sigue con máxima tensión por la escalada en Oriente Medio. Según la agencia Reuters, el conflicto mantiene bloqueadas exportaciones energéticas y afecta el transporte marítimo a través del estrecho de Ormuz, una vía clave por la que circula cerca de una quinta parte del suministro diario mundial de crudo. En ese contexto, los futuros del Brent acumulaban una suba semanal del 20%, mientras que el WTI avanzaba 25%.
De acuerdo con Reuters, hacia las 9:53 GMT el Brent subía US$ 2,09, o 2,45%, hasta los US$ 87,50 por barril, mientras que el WTI ganaba US$ 3,76, o 4,64%, hasta los US$ 84,77. Ambos contratos tocaron así sus niveles más altos desde julio de 2024. El fuerte repunte comenzó luego de los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel contra Irán el sábado, un episodio que derivó en la interrupción del paso de petroleros por Ormuz y en una extensión del conflicto sobre zonas productoras de energía, con impacto sobre refinerías y plantas de gas natural licuado.
“Cada día que pasa, la paralización de las actividades en Ormuz tendrá dos repercusiones importantes en el petróleo: la imposibilidad de almacenar 20 millones de barriles al día y la falta de flujo hacia el mundo, lo que podría hacer subir los precios mundiales de la energía”, afirmó a Reuters Priyanka Sachdeva, analista senior de mercados de Phillip Nova.

En paralelo, el ministro de Energía de Qatar advirtió al Financial Times que, si la crisis se profundiza, los productores del Golfo podrían suspender exportaciones en las próximas semanas, un escenario que podría empujar el barril a US$ 150. A eso se sumó una señal política desde Washington: en una entrevista exclusiva con la misma agencia internacional, Donald Trump relativizó el impacto del alza en los combustibles al sostener que “si suben, suben”, y remarcó que la prioridad de Estados Unidos sigue siendo la operación militar.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) aseguró que sigue de cerca la situación en la región, y su máxima autoridad Fatih Birol recordó hoy en Bruselas que hay mucho petróleo en el mercado". Según sus declaraciones se ha registrado un superávit significativo desde principios de 2025 y, antes de los ataques, se preveía que la oferta mundial de crudo superaría con creces la demanda en 2026, aunque advirtió que "las interrupciones prolongadas del suministro podrían llevar al mercado a un déficit".
Los inventarios mundiales de petróleo observados aumentaron a más de 8.200 millones de barriles en 2025, su nivel más alto desde 2021. "Estas reservas proporcionan ahora un colchón de seguridad contra las interrupciones del suministro", añadió para llevar tranquilidad a los europeos.
Qué pasó con el oro esta semana de conflictos en Medio Oriente
El precio del oro operó este viernes 6 de marzo con una ligera corrección tras haber alcanzado máximos históricos por encima de los US$ 5.400 a principios de semana. La cotización al contado del metal precioso se ubicó en torno a los US$ 5.085 por onza troy, reflejando una toma de ganancias técnica en un mercado que sigue dominado por la incertidumbre geopolítica. La escalada bélica entre Irán, Israel y Estados Unidos, que incluyó ataques aéreos nocturnos sobre Teherán y Beirut, mantiene a los inversores en una postura de cautela extrema.

A pesar de la leve baja diaria, el sesgo alcista del metal permanece sólido debido a la inestabilidad en el Estrecho de Ormuz. Según datos de Trading Economics y Bloomberg, el oro acumuló una valorización significativa en lo que va de marzo, funcionando como el principal activo de cobertura frente al desplome de las bolsas asiáticas. En Corea del Sur, el índice Kospi cerró la jornada con una caída del 0,8%, cerrando una semana volátil en la que llegó a perder un 12% en una sola sesión por el temor a una guerra abierta.
La dinámica de los mercados internacionales muestra una huida selectiva hacia activos reales. Mientras el dólar estadounidense recuperó terreno frente al yen, el oro encontró un soporte firme por encima de los US$ 5.000, un nivel psicológico clave para los operadores de Londres y Nueva York. El Consejo Mundial del Oro indicó que la demanda física se mantiene elevada, especialmente por parte de bancos centrales que buscan diversificar sus reservas ante la posibilidad de nuevas sanciones financieras globales y bloqueos comerciales.
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"Los mercados pueden tolerar la incertidumbre por ahora, pero una inestabilidad prolongada será mucho más difícil de ignorar", señaló Monica Guerra, jefa de política estadounidense en Morgan Stanley Wealth Management, al analizar el comportamiento de las carteras este viernes. La especialista destacó que la volatilidad actual, impulsada por los titulares que llegan desde el Golfo Pérsico, obliga a los fondos de inversión a recalibrar sus niveles de exposición al riesgo en mercados emergentes y activos variables.
El shock energético y la presión sobre los commodities
El mercado de la energía refleja de manera más directa el impacto de las hostilidades. El petróleo Brent subió este viernes hasta los US$ 87,03 por barril, lo que representa un incremento del 1,9% respecto a la jornada anterior. En términos mensuales, el crudo de referencia acumula un alza superior al 20%, impulsado por el temor a que los ataques a la infraestructura iraní interrumpan el flujo de suministros.
El gas natural también registró movimientos bruscos, con un aumento cercano al 20% en algunas plazas europeas. El índice TTF de referencia en los Países Bajos cotizó a 52,53 euros por megavatio hora, encaminándose a su mayor ganancia semanal en cuatro años.
Esta presión sobre los costos energéticos genera un efecto dominó en las expectativas inflacionarias globales. Los analistas de Goldman Sachs advirtieron que, de persistir el bloqueo o la amenaza sobre las rutas marítimas, el precio del barril podría testear la zona de los US$ 100 antes de finalizar el trimestre. Este escenario de "estanflación" global -bajo crecimiento con alta inflación- es lo que empuja a los grandes capitales a desarmar posiciones en acciones tecnológicas para refugiarse en el oro y el petróleo.
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