COLUMNISTAS
OPINION

Voluntad vs. Miedo

010326_madanes_rocca_mendez_cedoc_g
Voces del silencio. Madanes, Rocca, Méndez. Milei los llamó delincuentes. | cedoc

Hay dos actores que en los últimos días se hicieron notar con la fuerza que los caracteriza.

El miedo y la voluntad.

Son factores políticos permanentes, sólo que con este gobierno adquirieron una potencia estelar.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

Se sabe que el amor es deseable, pero también inestable. El miedo, en cambio, es más seguro porque depende del castigo que el poder imponga. En términos de Maquiavelo: “Es más seguro ser temido que amado, si no se puede ser ambas cosas.”

Para el miedo no hay medicina. Es inmune a la razón, la nubla. Y cuando un gobierno decide usar esa herramienta puede ser temible porque su amenaza latente es aplicar el poder del Estado (el económico, el espionaje, la red de medios oficialistas, el fisco, los decretos, la complacencia judicial) para amedrentar a quienes se le opongan o, incluso, a los que no lo apoyen como el Gobierno considera conveniente.

En modo superhombre nietzscheano, Milei avanza, somete, atemoriza...

Al hecho de ser temible para generar temor, Javier Milei le agrega su propia temeridad.

Dicen que a los temerarios, como Milei, los mueve el mismo temor atávico que a sus víctimas. Tanto temor como temerario provienen del latín, pero sus raíces son distintas. Mientras que la primera (“timor”) significa espanto, la segunda se asocia con “tenebrae” que significa tiniebla e identifica a los que actúan en la oscuridad, a ciegas.

Después está la voluntad.

Voluntad hecha poder. Milei es la voluntad hecha poder. Una suerte de “superhombre” nietzscheano capaz de generar su propio sistema de valores que sólo identifica como bueno lo que de él se origina.

Es la voluntad de poder que Nietzsche describió como una fuerza vital que no persigue la supervivencia sino la transformación de lo existente. No se trata de la voluntad consciente de querer, sino de algo más profundo que está antes del querer y que Schopenhauer definiría como “un ciego afán, una agitación sombría y oscura”.

En términos políticos, no es tan trascendente si esa voluntad deviene una convicción ideológica superior, de designios mesiánicos, de traumas no tratados a tiempo o de una combinación de todas esas variables.

Lo que importa es que esa voluntad logra generar poder y con ese poder avanza, somete, gobierna, disciplina, atemoriza.

En todo caso, el empoderamiento de Milei contrasta con el de sus dos inmediatos predecesores (Mauricio Macri y Alberto Fernández) y deja al descubierto el desempoderamiento del resto de los políticos y, además, el de quienes supuestamente son algunos de los empresarios más poderosos del país.

A tres de estos últimos los acaba de humillar y los llamó “delincuentes”.

Fue en el mensaje que les dedicó a Paolo Rocca (Techint), Javier Madanes Quintanilla (FATE y Aluar) y Roberto Méndez (Neumen): “Agradezco profundamente, con toda mi alma, las contribuciones enormes que han hecho Don Chatarrín de los Tubitos Caros, Don Gomita Alumínica y el Señor Lengua Floja en los últimos 30 días. Han dejado en evidencia al sistema corrupto que hundió a los argentinos de bien. Muchas gracias por este gran aporte al despertar de un país que, pese a estos delincuentes, quiere ser grande nuevamente.”

Poder hecho miedo. Aunque el Presidente no presentó pruebas de su denuncia (ni la Justicia las pidió), el ataque no recibió respuesta de ninguno de los acusados, ni de las cámaras que los agrupan, ni de otros dirigentes empresariales o políticos.

Ese silencio frente a la burla y la imputación delictiva guarda cierta relación con las palabras del presidente de la Cámara de Comercio, Mario Grinman, después de reunirse con el jefe de Gabinete, Manuel Adorni: “Es duro reconocer que algunos vamos a quedar en el camino. Pero ese es el precio que hay que pagar para que nuestros nietos, nuestros hijos, tengan una Argentina normal, un país que progrese, con futuro. Yo creo que vale la pena.”

Grinman había concurrido a la Casa Rosada en nombre de una de las cámaras del Grupo de los Seis, junto con la de la Construcción, la Bolsa de Comercio, la Sociedad Rural, la Unión Industrial y la Asociación de Bancos. El encuentro se produjo en el marco de la gravedad de una crisis que, en estos dos años, ya arrojó el cierre de 22 mil empresas y la pérdida de 561 mil empleos, según el Ministerio de Capital Humano.

En la reunión, los representantes empresarios reiteraron su optimismo con respecto a las políticas económicas y su apoyo a la reforma laboral, aunque manifestaron su preocupación por las secuelas del modelo.

Fue horas después de esta extrema muestra de contemplación empresaria, que el Presidente la emprendió contra tres de sus principales referentes.

Para un temerario las señales de temor del otro funcionan como incitaciones a nuevas temeridades. Milei logró convertir en miedo el poder empresario.

En estos años, de nada sirvió el acompañamiento de cierto establishment al Gobierno, ni sus aplausos y silencios frente a las permanentes agresiones presidenciales hacia empresarios, economistas y periodistas.

Miedo hecho debilidad. Si la suposición era que eso evitaría que Milei avanzara con sus acusaciones y diatribas hacia otros miembros del establishment, la táctica no estaría dando resultados.

... La duda es hasta dónde la voluntad individual es capaz de generar una realidad verdadera

Del otro lado del temor está un hombre que hizo de su temeridad el arma para cumplir su voluntad. La voluntad con la que en dos años alcanzó el Gobierno y en dos años más llegó a ostentar este poder con el que enfrenta a los dueños del supuesto poder permanente.

En ese tiempo, sin partido, sin funcionarios experimentados ni cuadros políticos, construyó una gobernabilidad que hoy parece más fuerte que la de su predecesor peronista. Con la adhesión de un número suficiente de legisladores y gobernadores para sancionar leyes controvertidas como la reforma laboral, la baja de la edad de imputabilidad y la ley de Glaciares.

Todo, en el marco de una economía recesiva, un consumo que en enero volvió a caer, con el persistente aumento de la morosidad bancaria, una inflación que sube desde hace ocho meses y encuestas que indican una creciente incertidumbre económica. Lo que vuelve más meritorio y sorprendente el empoderamiento de quien hoy abrirá el tercer año de sesiones ordinarias de su mandato.

Pero también despierta el interrogante de hasta dónde la voluntad individual (en este caso de alguien que se autopercibe elegido por Dios), puede construir una realidad que no sólo consiga el sometimiento del adversario sino una verdadera mejora en la calidad de vida de las personas.

Miedo hecho poder. Es cierto que, hasta ahora, la voluntad de Milei se asentó en la voluntad democrática de una mayoría que lo votó. Y que lo volverá a hacer si dentro de dos años comprueba que la realidad que se imaginaba cuando lo eligió se aproxima a la que existirá en 2027.

Ese es el límite de la voluntad individual. La realidad verdadera. No la neorrealidad exclusivamente generada por la voluntad de uno y el temor del resto.

El otro límite a la voluntad de quien detenta el poder es el miedo que ese poder provoca.

No hay nadie más peligroso que aquellos que temen cuando descubren que el miedo al peligro es mucho más tormentoso que el peligro mismo.

A ese miedo debería temerle Milei. Al miedo de los que hoy le temen.