COLUMNISTAS
gobierno y oposición

El riesgo de creer en una transición incierta

Hay alrededor de un 40% que respalda el modelo económico, pero la mitad de ellos pide correcciones.

280226_milei_menem_homenaje_cedoc_g
Frase. Ya no es Menem sino Milei el que parece decir: “Síganme, que no los voy a defraudar”. | cedoc

Muchos analistas dan por hecho que el presidente tiene asegurada la elección de 2027. La solidez de su núcleo duro, sus avances parlamentarios, la fragmentación opositora y su centralidad mediática alimentan la idea de un escenario definido. Sin embargo, los datos recientes de opinión pública muestran un panorama más complejo.

La comparación con el ciclo 2017-2018 es inevitable. Tras las legislativas de 2017 también se creía que el entonces presidente tenía la reelección garantizada. La oposición estaba desordenada, el oficialismo había ganado con claridad y la narrativa dominante era que “no había alternativa”. Pero esa percepción se evaporó apenas comenzó 2018, no por el surgimiento de una oposición poderosa, sino por los problemas económicos del propio gobierno, que erosionaron la idea de estabilidad. La sensación de recuperación duró menos que la expectativa de continuidad.

El desafío del actual presidente es evitar ese mismo síndrome. No solo necesita sostener la estabilidad económica –hoy con inflación no dominada y salarios bajos– sino impedir que una parte de la sociedad concluya que el sacrificio no valió la pena. Hay alrededor de un 40% que respalda el modelo económico, pero la mitad de ellos pide correcciones: controlar la inflación, recomponer ingresos y evitar el deterioro de la clase media. Es un apoyo condicionado: avalan el rumbo, pero exigen ajustes. Apoyan a Milei en tanto se definen opositores al kirchnerismo. Expresan un sentimiento de esperanza, pero como no pueden apoyarse en mejoras concretas en su situación económica, razonan que están atravesando una transición entre un sistema proteccionista que fracasó y otro que aún no pueden definir. Definen desde el rechazo, pero no tienen claro hacia dónde los llevan. Ya no es Menem sino Milei quien parece decirles: “Síganme, que no los voy a defraudar”. Y los va llevando hacia el viejo modelo de primarizacion exportadora.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

En paralelo, cerca del 59% rechaza el actual modelo económico y lo percibe como empobrecedor, aunque algunos valoren la estabilidad lograda.

En el electorado conviven miradas diversas: un núcleo duro que sostiene el esfuerzo aunque duela; sectores que rechazan el ajuste pero no quieren volver al pasado; quienes valoran la estabilidad, pero no aceptan la pobreza; y quienes rechazan el modelo por completo y reclaman trabajo digno.

El Gobierno llega más fuerte que el de 2018, mientras la oposición enfrenta un problema adicional: hoy no existe un “antes vivía mejor” que funcione como refugio emocional para quienes rechazan al presidente.

La oposición necesita construir una propuesta de futuro que ordene expectativas y ofrezca previsibilidad, estabilidad y trabajo digno. Está lejos aún de poder hacerlo, pero algo comienza a moverse dentro de sectores del peronismo: el reconocimiento de la necesidad de amplitud para recomponer el fraccionamiento interno y la admisión de que la conducción política actual no contiene al conjunto. Esta semana esa situación se explicitó tanto en sectores del kicillofismo como en dirigentes del interior. Incluso aquellos gobernadores de origen peronista que parecen proclives al oficialismo están esperando la emergencia de un liderazgo alternativo. También hay sectores opositores que piensan en estructurar un frente capaz de representar a la mayoría de quienes no adhieren al actual gobierno. No parece una tarea fácil, excepto que todos entiendan que solos no pueden ser alternativa.

El 2027 está lejos de estar escrito. La política argentina suele confundir intensidad con mayoría, volumen con profundidad, ruido con consenso. Mientras el oficialismo no transforme apoyo emocional en resultados tangibles, la idea de una reelección inevitable será menos una certeza que una ilusión. En Argentina, nada está ganado hasta el último día.

*Consultor y analista político.