ECONOMIA
Región en conflicto

Tensión en Medio Oriente: por qué el cierre del Estrecho de Ormuz dispara el precio del petróleo

El bloqueo del Estrecho de Ormuz dispara el crudo y pone en jaque la economía global. Sin seguros de navegación y bajo fuego, el barril a cien dólares parece un destino inevitable tras el freno impuesto por la Guardia Revolucionaria iraní.

Estrecho de Ormuz
Estrecho de Ormuz | Agencia EFE

Este lunes 2 de marzo de 2026, el precio del barril de crudo Brent se ubicó cerca de los 80 dólares, registrando una suba del 10% en las últimas 48 horas. La decisión de la Guardia Revolucionaria de Irán de impedir el tránsito por el Estrecho de Ormuz mediante advertencias por radiofrecuencia paralizó la zona, a pesar de que Teherán no oficializó el bloqueo por canales diplomáticos. Este freno efectivo en el flujo de crudo reflejó el pánico de los mercados ante un desabastecimiento prolongado.

Situado entre Omán e Irán, este corredor marítimo conecta a los mayores productores del Golfo Pérsico con los mercados de Asia, Europa y América. Su importancia no es solo logística, sino estructural: por sus aguas transita más del 20% del consumo mundial de derivados del petróleo cada día, según los últimos registros técnicos. La Administración de Información de Energía de Estados Unidos (EIA) definió históricamente a este paso como el cuello de botella más importante del mundo.

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El volumen de crudo que circuló por allí superó los 21 millones de barriles diarios en los meses previos al actual conflicto. Ningún otro paso marítimo, ni el Canal de Suez ni el Estrecho de Malaca, tiene una incidencia tan directa sobre la formación del precio internacional del barril. La geografía del lugar es el primer factor de vulnerabilidad, ya que el estrecho tiene una extensión de 160 kilómetros, pero en su punto más angosto la vía de navegación tiene apenas 3 kilómetros de ancho.

Esto significa que cualquier actividad militar o presencia de minas navales bloqueó de inmediato el tránsito de los superpetroleros, que no tienen margen de maniobra dentro de un área tan confinada. "No existe una alternativa real al Estrecho de Ormuz en el corto o mediano plazo", aseguró Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía (AIE). Birol explicó que la capacidad excedente de los oleoductos es marginal en comparación con el volumen total que requiere el mercado.

La inviabilidad de las rutas alternativas y el peso del mercado asiático

Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos construyeron oleoductos para reducir la dependencia de este paso, pero los datos operativos mostraron que son insuficientes para la demanda actual. El oleoducto East-West de Arabia Saudita tiene una capacidad de 5 millones de barriles diarios, mientras que el ducto de Abu Dabi puede transportar 1,5 millones. Sumados, apenas cubren el 30% de lo que fluye por el estrecho, dejando un bache de suministro que el mercado global no pudo absorber.

Este déficit de transporte generó una reacción en cadena en los mercados de futuros de Londres y Nueva York. Como las refinerías de todo el mundo operan con inventarios ajustados, la falta de cargamentos provenientes de Irak, Kuwait y Arabia Saudita obligó a buscar crudo en otras regiones. Esa puja por el poco petróleo disponible fuera de la zona de conflicto fue lo que terminó de elevar el precio de todas las variedades, incluyendo el WTI norteamericano que saltó hasta los 73 dólares.

El mercado del Gas Natural Licuado (GNL) también depende críticamente de este estrecho para su estabilidad. Qatar, uno de los mayores exportadores mundiales, envía casi la totalidad de su producción a través de Ormuz hacia terminales regasificadoras en Europa y Asia. Un cierre prolongado no solo afectó el combustible para transporte, sino también la generación de electricidad. Esta presión sobre la energía es lo que empuja las proyecciones de los bancos hacia la zona de los 100 dólares.

China, India y Japón importan cerca del 80% del crudo que pasa por el corredor de Ormuz, lo que explica la urgencia de sus diplomacias. Ante la interrupción del flujo, estas potencias comenzaron a competir directamente por proveedores alternativos en África y América Latina. Según reportó el servicio especializado Al Jazeera, el efectivo freno de 15 millones de barriles diarios alteró los contratos de suministro que ya estaban firmados para el resto del trimestre.

Estrecho de Ormuz

El costo del riesgo financiero y la parálisis de los seguros navales

El componente financiero es el segundo gran factor de encarecimiento en esta crisis. El mercado de seguros marítimos, centrado en el Lloyd’s de Londres, reaccionó al bloqueo con la suspensión inmediata de coberturas para la zona del Golfo. Sin estos seguros, los armadores de buques se negaron a navegar por la zona, independientemente de si el estrecho estaba físicamente abierto o no. El costo de las primas por riesgo de guerra se volvió prohibitivo para las empresas petroleras.

La consultora Wood Mackenzie detalló en un informe técnico que el costo del flete para un petrolero que sale del Golfo aumentó un 400% desde que comenzaron las hostilidades. Esta suba no respondió solo al precio del combustible del barco, sino a la falta de buques dispuestos a entrar en una zona de combate. La parálisis logística fue total y la oferta de crudo en el mercado para entrega inmediata desapareció, dejando a los compradores sin opciones de abastecimiento rápido.

Para el mercado de América del Sur, el efecto de esta parálisis se sentirá en los surtidores de forma inmediata por la indexación de los precios. El incremento en el precio del Brent rompió cualquier tregua que las petroleras regionales intentaron mantener durante el primer bimestre de 2026. La situación en el Golfo ya se tradujo en una revisión de las pizarras locales de combustibles, que ajustaron sus valores en concordancia con la volatilidad del mercado de Londres.

La tensión militar en la zona no mostró signos de desescalada y la presencia de buques de guerra aumentó el riesgo de incidentes adicionales. Los operadores de materias primas en Chicago informaron un aumento récord en las posiciones compradoras de petróleo, lo que reforzó la tendencia alcista. El mercado internacional queda a la espera de una resolución política, mientras los barcos tanque permanecen fondeados en aguas seguras ante la imposibilidad de retomar sus rutas.

LM