INTERNACIONAL
ATAQUE A IRÁN

La sucesión del ayatolá Ali Jamenei: los clérigos de línea dura que aspiran al poder en Irán

Ante el deterioro de la salud del Líder Supremo de Irán, el Consejo de Expertos había comenzado hace unos años a analizar candidatos vinculados a la Guardia Revolucionaria y sectores ultraconservadores del régimen. Con el cargo vacante, los clérigos de línea dura podrían lanzar una lucha furiosa por el control del poder.

Khamenei
Khamenei | Photographer: Majid Saeedi/Getty Images

La aparente muerte de Ali Khamenei, el Líder Supremo de Irán, durante los ataques de Estados Unidos este sábado dejaría un vacío peligroso en el régimen y abriría, además, un período político tormentoso para Teherán. El proceso, que recae formalmente en el Consejo de Expertos, se desarrolla en un clima de hermetismo mientras diversas facciones del ala más radical del régimen posicionan a sus figuras de confianza para mantener el control teocrático.

A diferencia de transiciones anteriores, el escenario actual está marcado por una influencia creciente del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC). Esta organización militar y económica busca garantizar que el próximo líder mantenga una postura de confrontación con Occidente y profundice el programa nuclear, alejando cualquier posibilidad de reforma interna o apertura diplomática.

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Uno de los nombres más mencionados en los círculos de poder es el de Mojtaba Khamenei, el segundo hijo del actual Líder Supremo. Aunque no ostenta un cargo oficial de alto rango, Mojtaba maneja hilos fundamentales dentro del aparato de seguridad y las finanzas de la oficina de su padre, lo que le otorga una ventaja operativa considerable sobre otros clérigos.

La figura de Mojtaba genera controversia incluso dentro de los sectores religiosos de Qom, ya que su ascenso rompería con la tradición republicana que el propio régimen instauró tras la caída del Sha en 1979. Algunos críticos internos consideran que una sucesión hereditaria transformaría a la República Islámica en una nueva forma de monarquía bajo ropajes religiosos.

Sin embargo, el Daily Mail reportó que Mojtaba cuenta con el respaldo de sectores clave de la inteligencia y que su capacidad para movilizar a la Guardia Revolucionaria es superior a la de sus competidores. Su perfil es el de un operador en las sombras que conoce a la perfección los mecanismos de represión y control social necesarios para sostener el sistema.

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Otro candidato de peso es Alireza Arafi, un clérigo de alto rango que dirige los seminarios religiosos en todo Irán y es miembro del Consejo de Guardianes. Arafi representa el ala académica y doctrinaria del régimen, con una visión estrictamente conservadora sobre la ley islámica y una lealtad probada hacia la figura del Líder Supremo durante décadas.

Arafi tiene una red de influencia que se extiende por las instituciones educativas del país, lo que le permite moldear la ideología de las futuras generaciones de funcionarios. Su ventaja reside en que, a diferencia de Mojtaba, posee las credenciales religiosas tradicionales que se esperan de un Ayatollah que debe guiar espiritualmente a la nación.

También aparece en la lista Ahmad Khatami, un miembro influyente del Consejo de Expertos conocido por sus sermones incendiarios en Teherán. Khatami fue un defensor constante de la ejecución de manifestantes y de la aplicación estricta del código de vestimenta islámico, posicionándose como el representante de los sectores más dogmáticos de la sociedad iraní.

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"El próximo líder no solo debe ser un erudito, sino un guerrero que no retroceda ante las presiones del enemigo", afirmó Khatami en una de sus intervenciones públicas, según registros de medios locales citados por analistas internacionales. Su discurso se alinea con la retórica de resistencia absoluta contra Estados Unidos e Israel.

La muerte de Ebrahim Raisi en un accidente de helicóptero el año pasado eliminó al que era considerado el sucesor natural y preferido por el establishment. La desaparición de Raisi dejó un vacío de poder que obligó al Consejo de Expertos a revisar sus planes de contingencia en un momento de máxima tensión regional por el conflicto en Medio Oriente.

El rol determinante de la Guardia Revolucionaria

Más allá de los nombres individuales, la verdadera puja se centra en el papel del IRGC en la toma de decisiones. Analistas de seguridad advierten que la Guardia Revolucionaria podría imponer un líder débil para actuar como una junta militar de facto, donde el clero retenga la fachada religiosa pero el poder real sea militar.

Kasra Aarabi, experto en asuntos iraníes, señaló en una entrevista recogida por el Daily Mail que existe un "escenario escalofriante" donde el próximo líder sea radicalizado por la necesidad de legitimarse ante los militares. Esto podría derivar en una política exterior mucho más agresiva y en la aceleración definitiva hacia la obtención de armas atómicas.

El sistema de selección es opaco y el Consejo de Expertos, compuesto por 88 clérigos, suele sesionar a puertas cerradas. El proceso de votación es secreto y los candidatos deben ser aprobados previamente por un comité que evalúa su "pureza ideológica" y su compromiso con el principio de Velayat-e Faqih (el gobierno del jurista islámico).

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Khamenei no designó públicamente a un sucesor, siguiendo la lógica de evitar que se cree un centro de poder alternativo mientras él siga con vida. Sin embargo, se sabe que en los últimos meses mantuvo reuniones privadas con los miembros más antiguos del Consejo para discutir la estabilidad del régimen ante su eventual fallecimiento.

El artículo 111 de la Constitución iraní establece que, en caso de muerte o incapacidad del líder, un consejo provisional compuesto por el presidente, el jefe del poder judicial y un miembro del Consejo de Guardianes asumirá las funciones hasta que se elija al nuevo mandatario.

Las elecciones para el Consejo de Expertos realizadas en marzo de 2024 aseguraron que la mayoría de los integrantes fueran leales a la línea dura, reduciendo las posibilidades de que un candidato moderado o pragmático pueda surgir durante la votación final.

El presupuesto de la oficina del Líder Supremo no es público, pero se estima que gestiona activos por miles de millones de dólares a través de diversas fundaciones opacas conocidas como "bonyads". Quien herede el cargo no solo obtendrá el mando político y religioso, sino también el control de una de las mayores estructuras financieras del país.

ds