INTERNACIONAL
Conflicto en Medio Oriente

Bajo el puño de hierro de Jamenei: la compleja red de clérigos y generales que mantienen el control total sobre Irán

Uno por uno, los líderes clave que integran la cúpula de la República Islámica y el esquema de mando militar y religioso que define las decisiones estratégicas de Irán.

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El complejo entramado del poder en Irán combina autoridades religiosas no electas con cargos gubernamentales y una estructura militar paralela que responde directamente a la cúpula teocrática. En la cima de esta pirámide se ubica el Líder Supremo, quien posee la palabra final en todos los asuntos de Estado, seguridad y política exterior, por encima de cualquier otra autoridad civil.

Ali Khamenei ocupa este cargo desde 1989 y mantiene el control absoluto sobre las fuerzas armadas y los servicios de inteligencia. Según describe The Wall Street Journal en su cobertura sobre la crisis, Khamenei es el árbitro supremo que decide el curso de las confrontaciones internacionales y la estrategia nuclear del país.

Debajo del Líder Supremo se sitúa el Presidente de la República, quien actúa como la cara administrativa del régimen ante el mundo. Aunque es elegido mediante el voto popular, su autoridad está limitada por la supervisión del clero y todos los candidatos deben recibir la aprobación previa del Consejo de Guardianes.

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El Consejo de Guardianes es un órgano compuesto por doce miembros, seis clérigos y seis juristas, que tiene la facultad de vetar leyes aprobadas por el Parlamento. Este cuerpo asegura que ninguna decisión política contradiga los principios de la ley islámica o los intereses del sistema teocrático vigente.

La fuerza militar y el control de la Guardia Revolucionaria

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) funciona como una entidad militar independiente del ejército regular. Su misión primordial es la protección del sistema revolucionario y la expansión de su influencia en la región a través de diversas milicias aliadas en el Líbano, Irak y Yemen.

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Hossein Salami es el comandante general de la Guardia Revolucionaria y una de las figuras más influyentes en la retórica de defensa contra las potencias occidentales. Su liderazgo se centra en el desarrollo de capacidades de misiles balísticos y drones, elementos centrales del arsenal iraní en los conflictos recientes.

La Fuerza Quds representa la unidad de élite dentro del IRGC encargada de las operaciones internacionales y la guerra no convencional. Su actual jefe, Esmail Qaani, asumió el mando con la tarea de coordinar a los grupos que integran el llamado Eje de la Resistencia en todo el Medio Oriente.

"El CGRI no es simplemente una rama de las fuerzas armadas; es una potencia económica y política que controla sectores clave de la infraestructura iraní", señala el análisis de seguridad internacional de la cadena BBC en sus reportes sobre la estructura del régimen.

El rol de la diplomacia y la seguridad nacional

El Consejo Supremo de Seguridad Nacional es el organismo donde se debaten las políticas de defensa y se coordinan las respuestas ante agresiones externas. En este espacio convergen los jefes militares, los ministros de mayor rango y los representantes directos del Líder Supremo para unificar criterios.

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Mohammad Bagheri, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Irán, es el oficial militar de mayor rango en el país y supervisa la coordinación entre el ejército convencional y la Guardia Revolucionaria. Su perfil es técnico y se enfoca en la modernización de la defensa aérea y la vigilancia de fronteras.

En el plano diplomático, el Ministro de Asuntos Exteriores funciona como el ejecutor de las directrices emanadas del Consejo Supremo. Aunque tiene visibilidad internacional, su margen de maniobra en temas de seguridad nacional es estrecho y depende de la aprobación constante de la jerarquía religiosa.

El Parlamento iraní, conocido como Majlis, se encarga de la legislación interna y el presupuesto, pero su influencia en temas de guerra o paz es nominal. Los legisladores suelen alinearse con las posturas conservadoras para evitar conflictos con el Consejo de Guardianes que supervisa sus mandatos.

La estructura de poder se completa con el Consejo de Discernimiento, que actúa como mediador en disputas entre el Parlamento y el Consejo de Guardianes. Este órgano permite que el régimen resuelva bloqueos institucionales internos sin que la figura del Líder Supremo se vea desgastada por la gestión cotidiana.

Otras áreas del Estado

El sistema judicial iraní está encabezado por Gholam-Hossein Mohseni-Ejei, un clérigo de línea dura que supervisa la aplicación de las leyes y la represión de la disidencia interna. La justicia en Irán opera de manera independiente al Ejecutivo y responde de forma directa a las necesidades de preservación del sistema clérigo.

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La economía iraní está fuertemente influenciada por las fundaciones religiosas conocidas como Bonyads, que manejan grandes conglomerados industriales y comerciales. Estas organizaciones no rinden cuentas al Parlamento y sus ingresos se destinan a financiar actividades que el Líder Supremo considere prioritarias para la estabilidad.

El control de los medios de comunicación estatales y la censura de internet son gestionados por el Ministerio de Cultura y Orientación Islámica. Esta oficina trabaja en conjunto con las agencias de inteligencia para monitorear la opinión pública y mitigar el impacto de la información proveniente del exterior durante periodos de crisis.

Irán posee una superficie de 1.648.195 kilómetros cuadrados y comparte fronteras terrestres con siete países, incluidos Irak, Pakistán y Afganistán. Su población actual supera los 89 millones de habitantes y la mayoría se concentra en centros urbanos como Teherán, Mashhad e Isfahán.