En medio de las tensiones crecientes por los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán, el régimen de Teherán habría cerrado el paso en el Estrecho de Ormuz, punto por el que se transporta alrededor del 20% de la producción mundial de petróleo y gas.

Irán declaró que el Estrecho de Ormuz es “inseguro” y está “de facto cerrado”. Sin embargo, el Organismo Británico de Comercio Marítimo (UKMTO) negó la información.
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"Los Guardianes de la Revolución advirtieron a varios barcos de la inseguridad en torno al estrecho debido a la agresión militar de Estados Unidos e Israel y a la respuesta de Irán, y que no es seguro pasar por el estrecho en este momento", indicó la agencia de prensa Tasnim. "Con el cese del paso de los barcos y petroleros por el Estrecho de Ormuz, el estrecho quedó de facto cerrado", agregó.
El Organismo Británico de Comercio Marítimo informó que en las últimas horas varias embarcaciones que navegaban por el Golfo Pérsico emitieron mensajes por radiofrecuencia VHF en los que advertían que el estrecho que separa a Irán, al norte, de Emiratos Árabes Unidos, al sur, se encontraba cerrado. No obstante, el organismo precisó que esa versión no pudo ser verificada.
"Esos informes no han podido ser confirmados independientemente", dijo el UKMTO, que añadió que los mensajes que se envían por canales VHF "no son legalmente vinculantes y no constituyen ninguna restricción de navegación según la ley internacional".
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Por su parte, Estados Unidos advirtió a los barcos comerciales evitar la región por el inminente peligro ante las represalias de Teherán ante los ataques en conjunto con Israel.
Las tensiones sobre el Estrecho de Ormuz
La sola mención de un posible cierre del Estrecho de Ormuz alcanza para sacudir al mercado petrolero. Por ese corredor circula cerca del 20 % del crudo que se comercializa a nivel global, de modo que cualquier amenaza sobre su operatividad se traduce casi de inmediato en subas del precio y en mayor volatilidad.
Hoy el impacto se ve en la prima de riesgo que incorporan los contratos a futuro. Los operadores reaccionan antes de que ocurra un bloqueo efectivo. Ajustan expectativas, recalculan oferta y demanda, y empujan al alza el valor del barril ante la posibilidad de una interrupción. Si la tensión escala, el encarecimiento no se limita al petróleo. También se trasladaría a combustibles, transporte y costos energéticos en general, con efecto directo sobre la inflación y las economías que dependen de la importación de crudo.

El Estrecho de Ormuz ha sido históricamente un punto de fricción en Medio Oriente, especialmente en el vínculo entre Estados Unidos e Irán. Durante la guerra entre Irán e Irak en la década de 1980 se desarrolló la llamada “guerra de los petroleros”, con ataques a buques comerciales y escoltas navales estadounidenses en la zona para garantizar el flujo de crudo.
En los últimos años, las tensiones volvieron a escalar tras la salida de Washington del acuerdo nuclear en 2018 y la reimposición de sanciones económicas sobre Teherán. En 2019 se registraron sabotajes y ataques contra petroleros en el Golfo Pérsico, que Estados Unidos y sus aliados atribuyeron a Irán, algo que el gobierno iraní negó. La región volvió a colocarse al borde de un enfrentamiento directo en enero de 2020, cuando un ataque estadounidense con drones mató al general iraní Qasem Soleimani, jefe de la Fuerza Quds.
Desde entonces, el estrecho funciona como una carta de presión geopolítica. Las autoridades iraníes han advertido en reiteradas ocasiones que podrían bloquear el paso si consideran amenazados sus intereses, una medida que tendría consecuencias inmediatas en el mercado energético global y que mantiene a las potencias occidentales en estado de alerta permanente.
RG/DCQ