INNOVACIÓN TECNOLÓGICA

Aire líquido: la tecnología de energía limpia que estuvo décadas relegada y que en 2026 dará su salto comercial

Después de permanecer casi medio siglo al margen del debate energético, el almacenamiento de electricidad mediante aire líquido se encamina a su debut comercial en 2026, con una tecnología que busca resolver uno de los mayores desafíos de las energías renovables: guardar el excedente y liberarlo cuando la red lo necesita.

Aire líquido: la tecnología energética relegada durante medio siglo que en 2026 dará su salto histórico Foto: HP

Durante casi medio siglo, una idea tan simple como ambiciosa quedó al margen del debate energético global: almacenar electricidad utilizando aire convertido en líquido. Hoy, en plena transición hacia fuentes renovables, esa tecnología vuelve al centro de la escena y promete convertirse en una pieza clave para resolver uno de los grandes dilemas del siglo XXI: qué hacer con la energía cuando no hay sol ni viento.

En 2026, esta apuesta largamente ignorada tendrá su primer respaldo a escala industrial con la puesta en marcha de la primera planta comercial de almacenamiento energético mediante aire líquido en el mundo, ubicada cerca de Manchester, en el Reino Unido.

La NASA y el Gobierno de Estados Unidos avanzan con el plan de instalar un reactor nuclear en la Luna

El desafío clave de las energías renovables: la intermitencia y el límite del sistema actual

La expansión de la energía eólica y solar permitió reducir la dependencia del carbón y el gas en muchos países. Sin embargo, esa transformación trajo consigo un problema estructural: la intermitencia. A diferencia de las centrales térmicas, las renovables no pueden activarse a demanda.

Cuando la generación supera el consumo —por ejemplo, en días de viento intenso—, el exceso puede saturar la red. Y cuando ocurre lo contrario, el riesgo de apagones se incrementa. De allí la urgencia por desarrollar sistemas de almacenamiento energético a gran escala.

Durante décadas, el método dominante fue la hidroeléctrica de bombeo, seguido en los últimos años por el despliegue masivo de baterías de litio. Pero ambas opciones tienen límites: dependen de la geografía, requieren grandes cantidades de materiales críticos o pierden eficiencia con el tiempo.

El gobierno de Javier Milei confirmó que Argentina participará de la misión lunar Artemis II de la NASA

Cómo funciona el almacenamiento con aire líquido

El principio detrás de esta tecnología existe desde fines de los años 70, aunque recién ahora empieza a madurar. El sistema se basa en tres pasos:

1- Captura y compresión del aire ambiente, que se limpia y se lleva a presiones extremadamente altas.

2- Enfriamiento progresivo, hasta que el aire se licúa a temperaturas criogénicas.

3- Almacenamiento en tanques aislados, donde puede permanecer durante largos períodos sin degradarse.

Cuando la red eléctrica necesita energía, el aire líquido se vuelve a calentar. Al evaporarse, se expande con fuerza suficiente para mover turbinas y generar electricidad, sin combustión ni emisiones. El aire liberado vuelve luego a la atmósfera.

Según explica Shaylin Cetegen, ingeniera química del Instituto Tecnológico de Massachusetts, la clave está en los ciclos de recuperación térmica, que permiten reutilizar el calor generado durante la compresión. Gracias a este mecanismo, la eficiencia del sistema puede acercarse al 70%, un valor competitivo para el almacenamiento a gran escala.

La primera planta comercial de aire líquido del mundo: el proyecto que marca un punto de inflexión

El proyecto que marcará un antes y un después está liderado por la empresa británica Highview Power, que lleva más de dos décadas desarrollando esta tecnología. La planta, ubicada en Carrington, tendrá capacidad para almacenar hasta 300 megavatios-hora, suficiente para abastecer a cientos de miles de hogares durante un corte breve de suministro.

La instalación entrará en funcionamiento por etapas: en 2026 comenzará a operar el sistema de estabilización de red y, a partir de 2027, el almacenamiento completo con generación eléctrica. El objetivo es reemplazar el uso de centrales de gas que hoy se activan solo para equilibrar la red, una práctica costosa y altamente contaminante.

¿Es viable económicamente el almacenamiento con aire líquido?

El gran interrogante sigue siendo el costo. Estudios recientes indican que el aire líquido puede ofrecer uno de los costos nivelados de almacenamiento más bajos del mercado, con valores estimados cercanos a los 45 dólares por megavatio-hora, por debajo de las baterías de litio y de la hidroeléctrica de bombeo.

No obstante, los especialistas advierten que su rentabilidad depende del grado de penetración de energías renovables en cada país. Cuanta más volatilidad tenga la red, mayor será el valor estratégico del almacenamiento.

Cómo funciona y por qué la NASA activó la primera evacuación médica en la EEI

Lejos de plantearse como una solución única, el aire líquido aparece como una tecnología complementaria dentro de un sistema energético diversificado. Mientras las baterías ofrecen respuestas rápidas y flexibles, y la hidroeléctrica aporta estabilidad de largo plazo, el aire líquido se destaca por su durabilidad, bajo impacto ambiental y capacidad de almacenamiento prolongado.

A medida que los países rediseñan sus redes eléctricas para un futuro sin combustibles fósiles, una idea que pasó casi 50 años en segundo plano podría convertirse en una de las herramientas más valiosas de la transición energética global.

 

LV/ML