Los telescopios James Webb y Hubble de la NASA revelaron el secreto oculto de 9.000 estrellas
Los datos obtenidos permitieron reconstruir con gran precisión los ciclos de vida de miles de estrellas. La combinación de ambas tecnologías generó un mapa tridimensional sin precedentes sobre la dinámica interna de grandes regiones estelares de la Vía Láctea.
Una investigación conjunta realizada con datos recabados por los telescopios espaciales James Webb y Hubble Space de la NASA, permitió a los astrónomos descifrar características ocultas en más de 9.000 estrellas ubicadas en regiones densamente pobladas de la galaxia. El hallazgo, considerado uno de los estudios estelares más detallados de los últimos años, reveló información inédita sobre la edad, composición química y evolución de miles de cuerpos celestes que permanecían parcialmente invisibles.
El estudio astronómico posibilitó el descubrimiento de estrellas extremadamente jóvenes, cuya luz tardó miles de años en atravesar las densas nubes interestelares, antes de ser captada por los telescopios espaciales.
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El equipo internacional utilizó modelos espectroscópicos avanzados para determinar temperaturas, masas y composiciones químicas individuales. A través de ese procedimiento, pudieron identificar diferencias inesperadas entre astros aparentemente similares.
Telescopio James Webb de la NASA
El científico del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, Klaus Pontopiddan, destacó: “James Webb nos ofrece una ventana directa hacia regiones donde nacen las estrellas y sistemas planetarios. Es una revolución para la astronomía moderna”.
Mientras el telescopio Hubble aportó durante décadas imágenes de alta resolución en luz visible y ultravioleta, el James Webb amplió el rango de observación hacia el infrarrojo profundo, permitiendo detectar objetos extremadamente lejanos o cubiertos por densas capas de gas y polvo.
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Telescopio Hubble de la NASA
Un laboratorio cósmico para estudiar el nacimiento de estrellas
Los científicos explicaron que muchas de las 9.000 estrellas estudiadas pertenecen a regiones consideradas auténticas “guarderías estelares”, lugares donde enormes concentraciones de gas colapsan por gravedad hasta formar nuevos soles.
Uno de los descubrimientos más importantes fue la detección de grandes variaciones en la concentración de elementos pesados, fundamentales para comprender cómo se forman los planetas rocosos y cómo evolucionan las galaxias con el paso de miles de millones de años.
Los telescopios James Webb y Hubble de la NASA revelaron el secreto de 9.000 estrellas
“Cada espectro estelar funciona como una huella digital cósmica. Podemos identificar elementos químicos y reconstruir la historia evolutiva de estas estrellas”, afirmó, la astrofísica estadounidense del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, Amber Straughn.
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Los investigadores sostienen que algunas de estas estrellas podrían albergar discos protoplanetarios aún activos, es decir, estructuras de gas y polvo donde eventualmente nacen nuevos mundos.
PM/AF
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