Carta abierta al Ministro de Economía
Sr. ministro de Economía, Luis Caputo:
Le escribo como integrante de la cadena de valor de la industria textil, motivado por sus recientes declaraciones periodísticas en distintos medios.
Que la indumentaria en Argentina era cara no es ninguna novedad, los medios, la sociedad, los consumidores lo decían permanentemente. Sin embargo, en su crítica desacreditadora, diciendo que nunca compró ropa en el país, omite explicar los motivos estructurales por los cuales esto ocurre, y no aclara si se refiere únicamente a mercadería nacional o también a sus similares importados, y si es al producto salido de fábrica o en su cadena de comercialización.
Es imperativo que un ministro de Economía comprenda no solo de finanzas, sino de toda la actividad productiva real que depende de sus decisiones y rumbos que quiera tomar. Por eso se impone analizar sus declaraciones y responderle.
“La ropa es cara en Argentina” se viene diciendo desde hace mucho tiempo, y si lo dejamos en una expresión solamente y no analizamos por qué, seguiríamos cometiendo el error que su gobierno quiere combatir”.
“La alta carga impositiva y de costos que tiene la fabricación y comercialización de los productos”. Pero debía agregar, para no solo referirse a un sector, que alimentarse en Argentina era caro, que comer fuera de casa era caro, que las tarifas son ahora muy caras, que transportarse es caro, y algo disruptivo que quiero agregar tal vez, también haya funcionarios, legisladores, jueces, más baratos en el mundo: ¿por qué no los importamos también y así seguimos con el ahorro, la baja del gasto?
Pero si solo fuera el problema la industria nacional, ¿cuál será el motivo para que una prenda importada cueste 50 Euros en Madrid y aquí 200 Euros?, es decir que tampoco la facilitación de importaciones soluciona los precios locales.
Usted señaló que los empresarios textiles “amigos suyos” viajan en sus propios aviones. No creo que haga falta explicar que la inmensa mayoría de los industriales no lo hacemos”. En cualquier capitalismo sano, el rol del Estado es resolver el problema de esas posiciones dominantes o que sean monopolio en cada cadena de valor, no destruir lo que se ha construido con esfuerzo y sacrificio (vaya que hoy lo estamos haciendo para sostener nuestras empresas y trabajadores).
Y refiriéndome a su comentario reconociendo que un empresario hacía su mea culpa en los distorsionados precios antes de la llegada del actual Gobierno, lo invito a ver y escuchar en YouTube y Radio Perfil AM 1190 el programa Inteligencia Empresarial, donde reiteradas veces hablé sobre lo caro que estuvimos en las distintas cadenas de valor productivas y que no aprovechamos el momento para ganar en el volumen de venta y no en la unidad, y que los precios de las materias primas eran exorbitantes y disparaban hacia arriba a todo lo que le agregara valor.
Hoy, la profunda recesión que padecemos está estirando la cadena de pagos hasta el límite, y ya vemos signos claros de su quiebre con el aumento de los cheques rechazados. Esta realidad de asfixia financiera está perjudicando a industriales, comerciantes e importadores. Y, como usted sabe, la actividad productiva es la que genera los tres primeros impuestos de la recaudación, con la cual ante mayor producción mayor ingreso para el fisco.
Por eso señor ministro, queremos trabajar, queremos reformas, pero el camino no es la destrucción de la industria y el empleo nacional ya que es esta actividad la que hoy puede dar posibilidades de trabajo genuino. Y si su desconfianza (que tal vez por historia empresarial sea lógica y entendible) es que ante mayor actividad económica y ventas aumentemos los precios, usted mismo demostró que tiene herramientas para neutralizarlo.
El problema no es exclusivo del textil o el calzado; es un reclamo que comparten metalúrgicas, alimenticias, etc... No es que seamos ineficientes por elección; muchas veces son los circunstanciales políticas y económicas (nos gustaría denominar las productivas) que nos llevan a serlo.
Como presidente de Cgera, donde participan setenta entidades empresarias (cuarenta de ellas signatarias de convenios de su sindicato correspondiente) esperamos su convocatoria para poder aportar soluciones a la actual situación de la industria Pyme y que una mesa de diálogo con los demás actores de la producción podamos encontrar el camino que no se aparte de la baja de la inflación y del superávit fiscal que su cartera menciona permanentemente. Queremos incluir a todos los sectores. Y también lograr que usted pueda cambiar su opinión sobre el empresariado nacional. Lo dice alguien que, como usted resaltó, hizo público su mea culpa.
*Presidente de Cgera y conductor de Inteligencia Empresarial en Radio Perfil AM 1190.
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