En medio de la crisis, la pelota volvió a rodar
¡Volvió el futbol! ¡Alegría, alegría! La pelotita ya está rodando y, además, como tienen que meter decenas de partidos a las apuradas (por el corte del Mundial a mitad de año), va haber un montón de partidos entre semana. No vamos a haber terminado de ver y pensar un partido, que ya va a estar empezando el otro. Enero ya es pleno año, y estos partidos del campeonato van sirviendo para calentar el ambiente, mientras nos espera un shock violento de chauvinismo celeste y blanco durante el Mundial de Estados Unidos y países vecinos.
Entonces, el campeonato ya comenzó, pero no terminó aún el mercado de pases. Sin embargo, salvo que pase algo imprevisto (los imprevistos son la norma habitual del fútbol nacional), este fue un mercado de pases muy pobre. Hay algo raro que se me escapa: son los mismos equipos que en mercados anteriores contrataron a jugadores como Paredes o Di María, o más atrás la vuelta (obviamente millonaria) de Gallardo, y esta vez no pasó nada. Al día de hoy, River trajo a Aníbal Moreno (al que no usó demasiado en los amistosos, más allá, como escribí aquí mismo hace unas semanas, pinta para ser figura) y Racing a Carboni que, pese a su juventud, viene de fracaso en fracaso en Europa. Y poco más de interesante en el resto de los equipos.
¿Cómo entender el fenómeno? ¿Llegó finalmente al fútbol la crisis económica que atraviesa a toda la sociedad argentina? (que en verdad no es una crisis, llamar a lo que ocurre “crisis” ya es hacer una concesión con el poder: lo que hay es una política deliberada para cambiar la estructura sociodemográfica de Argentina, para llevarla a un 20% de ricos y un 80% de pobres, sin clase media, como ocurre en casi toda América Latina). ¿Habrá llegado el desastre económico a los clubes? De los grandes, Independiente y San Lorenzo (más este último) están prácticamente quebrados. Pero no Racing, ni mucho menos River y Boca. ¿Entonces? Lo de Boca linda con lo incomprensible. ¿Pensará Riquelme que volviendo a perder igualmente gana las elecciones? Mañana debuta sin tener un 9 sano. Estando Cavani en el plantel, sabemos que va a ser muy raro contar con él. Giménez está lesionado y probablemente ya lo estaba al final del año pasado, lo que explicaría sus muy malos rendimientos. Entonces, ¿para qué haber arriesgado a Merentiel en un partido tonto contra Olimpia? Pero más allá del asunto del 9. ¿Y los demás? Si, como decía antes, no pasa nada impensado, Boca va a arrancar la Libertadores con un técnico del montón y sin espaldas, y un plantel del montón, también sin espaldas. A Paredes, ya nos dimos cuenta, le va a costar ser el eje del equipo. Ander Herrera jugó dos primeros tiempos sin lesionarse (toda una novedad), pero habrá que ver cómo sigue. Boca es un signo de interrogación inmenso.
Y River también. En los amistosos no mostró nada nuevo y, si alguna novedad hubo, fue que varios jugadores –habiendo acuerdo entre los clubes– decidieron ellos no ir a River. ¿Se habrá convertido River en poco ilusionante? Si este año no gana algo (el campeonato local o la Sudamericana) sería una pésima temporada. Pero dejemos atrás los pronósticos, que ya volvió el futbol: ¡la alegría popular nunca descansa!