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MISMA NARRATIVA

Concentración, planes y Palantir

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| G.P.

Como señala el economista Ernesto Mattos: “El reparto de la torta (producción = riqueza) en la economía:

1. 2025: continúa en retroceso la participación del trabajo, cae un 6% en los primeros nueve meses, para el mismo período el capital recupera el 9%

2. Desde el IT16 (54,2%), el trabajo redujo su participación, al IIIT25 en 43,4%, una pérdida de casi el 11%. En tanto el capital, para el mismo período, pasa del 35,3% al 44,2%, crece en participación casi un 9%”.

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Por otra parte, el Coeficiente de Gini de concentración del ingreso (cuanto más se aproxime al valor 1 indica máxima concentración) en el años 2015 rondaba 0,41, un nivel relativamente bajo en comparación con la historia argentina.

Desde el año 2018 en adelante, con la crisis cambiaria y la recesión, el índice Gini subió y se mantuvo en torno a 0,43-0,45, reflejando mayor y creciente desigualdad.

Las dos soluciones que ofrece el Gobierno al avance de la inequidad distributiva son tradicionales al neoliberalismo.

1. Contención social. Bajo el gobierno de Javier Milei los planes sociales aumentaron en cantidad y cobertura. Aunque su discurso inicial prometía reducirlos, los datos muestran que hoy existen alrededor de 6 millones de planes sociales, un 50% más que durante la gestión de Alberto Fernández.

En franca contradicción con el discurso oficial, el aumento de planes sociales es exponencial: Milei había planteado que los planes sociales serían eliminados progresivamente, pero en la práctica se expandieron notablemente.

La razón principal: la inequidad distributiva reflejada en la caída de salarios y jubilaciones, y la merma en el empleo formal, todo en un contexto inflacionario, obligaron al Gobierno a multiplicar la asistencia directa.

El aumento de los estigmatizados “planes” ayudó a evitar conflictos masivos pese al brutal ajuste económico.

Mientras jubilaciones, pensiones, subsidios a la energía y otros rubros se redujeron drásticamente, los planes sociales fueron la única partida que creció de manera sostenida en número.

2. Represión social. Este capítulo ofrece algunas novedades, en particular la incorporación del espionaje tecnoideológico habilitado por el decreto de reforma de la SIDE en Argentina (Decreto 941/2025): habilita nuevas competencias para la Secretaría de Inteligencia de Estado, incluyendo la posibilidad de aprehender personas en flagrancia, intervenir comunicaciones y acceder a datos sin orden judicial, además de redefinir funciones y estructuras del sistema de inteligencia.

Una de las empresas a las que recurre el Gobierno es Palantir, la Sherlock Holmes de la vigilancia masiva: deduce, predice e inventa “enemigos”.

Juan Alonso señala al respecto: “La primicia la dio el periodista especializado en nuevas tecnologías Sebastián Catalano desde el portal Infobae, el 14 de noviembre de 2024: “Milei estrecha vínculos con los millonarios tech: apoyo de los unicornios y la conexión con la cofradía que reina en Silicon Valley”. “El Presidente tiene diálogo con Elon Musk, a quien asegura haber marcado el camino del puesto que ocupará en el gobierno de Trump. Recibió a Peter Thiel en la Casa Rosada y designó a Alec Oxenford embajador en EE.UU. Mercado Libre, Globant y Endeavor, alineados”.

Entre las varias empresas presentes en la góndola de la tecnoideología de ultraderecha, Palantir se destaca del resto, opera con la CIA, el gobierno genocida de Israel y el Reino Unido, que en el año 2025 registró alrededor de 12 mil detenciones de opositores por “delitos de opinión” o “pensamiento”, en especial contra el genocidio que se está cometiendo en GAZA y expresados en redes sociales.

Finalmente, y volviendo al caso argentino, específicamente el decreto de Javier Gerardo Milei que empodera a la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) tiene el objetivo de fundar una policía secreta como el ICE de Donald Trump, vigilar, castigar y obviamente, si se requiere, asesinar a opositores considerados “terroristas”.

La misma narrativa de los represores de los años setenta, solo cambiaron la tecnología para perseguir “terroristas” y los emisores del discurso “antiterrorista”; es lógico considerando que los emisores originales ya murieron o están en eso, estimados lectores de PERFIL.

*Director de consultora Equis.