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20 años, 20 segundos

De una revista me invitaron a hacer una lista de elegidos 2025. Libros, obras de teatro, películas, podcasts, youtubers, lo que quiera. Como vengo trabajando en teatro y viendo obras, fue fácil seleccionar las que más me gustaron. Con los formatos digitales no hice nada porque, así como jamás pude escuchar radio más que por la fuerza en un taxi, casi no puedo con los podcasts y los streams me saturaron. Cuando se publicó, la abundancia de material de no ficción fue lo que más me saltó a la vista. Diría que tres de los ensayos que incluí: Gestos mínimos, de María Sonia Cristoff, Alguien que canta en la habitación de al lado, de Alan Pauls, y Cuarto sucio, ubicación peligrosa, de Martín Rejtman –en rigor es un libro de viajes sobre el que hablé en este espacio la semana pasada–, fueron elegidos en reacción. Avanzando como una peste contra la que muy pocos se han vacunado, la opinología de redes sociales puede hacernos creer, por su hiperabundancia, que lo que acaba de pasar es lo único que vale la pena poner en palabras o analizar, no importa si es el disco de Rosalía o la caída de Maduro, Gaza o la definición de “cheto”, la IA o el Nobel.

El interés de muchos de los que trabajan o piensan la cultura a través de internet está puesto en lo que es tan coyuntural como para perder su appeal al toque. Aunque se elabore mejor en plataformas como Substack, el material estrictamente ligado a la conversación de redes termina condenado a ser pan para hoy y hambre para mañana. Una producción intensa, masiva, pero paradójicamente cercenada en sus posibilidades de expandirse en direcciones que no estén prefabricadas por apostar a la inmediatez periodística y al efectismo. La trascendencia no se entiende como algo lineal y duradero, sino como una especie de explosión tendiente a disiparse en la web, como un tiro en el aire. Los textos de Cristoff, Pauls y Rejtman, que arrancan hace más de veinte años y llegan al presente, no podrían haber sido hechos a la saga del algoritmo. Son densos de distintas formas y dialogan con su coyuntura, por supuesto, pero tienen la capacidad de trascenderla. Es que, aunque avance, la peste se debilita frente a la onda expansiva de algunos libros.