La nueva “vuelta” del asesor
Uno de los efectos más inmediatos, hacia dentro del Gobierno, de la súbita “malvinización” mileísta es el reempoderamiento de Santiago Caputo, el asesor sin cargo cuyo declive parecía irrefrenable ante el avance de la hermanísima Karina.
Uno de los efectos más inmediatos, hacia dentro del Gobierno, de la súbita “malvinización” mileísta es el reempoderamiento de Santiago Caputo, el asesor sin cargo cuyo declive parecía irrefrenable ante el avance de la hermanísima Karina. Es que de su mente partió la idea de aprovechar para la gran causa nacional, la reivindicación de la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, la ventana de oportunidad que abrió esa suerte de revisionismo oral emitido por Donald Trump sobre el tema.
De poco importa que el presidente norteamericano haya dicho lo que dijo más para presionar a Gran Bretaña (por escamotearle apoyo en la guerra con Irán o en los fondos para la OTAN) que para ayudar a su amigo Javier Milei. Es también lo de menos que Trump haya dado muestras de que muchas veces su verba inflamada termina siendo llevada por el viento de una realidad que se contrapone a sus deseos.
Lo cierto es que Caputo la vio, como señala el diccionario libertario que él mismo armó. Y diseñó la estrategia para la cadena nacional de la semana pasada y los anuncios de reciclar sanciones a empresas, reconstruir la base naval de Ushuaia y crear un Consejo de Seguridad Nacional.
Santiago Caputo no cede terreno: discurso por Malvinas, PAMI y activismo en redes
Así logró un doble objetivo de cortísimo plazo. Impuso en la agenda una iniciativa de gran impacto político y social impulsada por el Gobierno. Mutó la fragilidad mileísta sobre Malvinas (a partir de su declarada admiración por Margaret Thatcher y de las posturas contra la malvinización en la previa al partido del Mundial) a la fortaleza de un nuevo rumbo reivindicatorio. Quién se va a oponer.
Claro que si se ingresa a los detalles, aumentan los riesgos de que el proyecto oficial exhiba sus limitaciones prácticas, cuando no sus contradicciones o imposibilidades, más allá de lo político o comunicacional. Por caso, el Gobierno decidió reasignar casi 250 millones de dólares del presupuesto 2026 para Defensa, CONAE y… la SIDE que maneja Caputo. ¿De dónde salen los fondos en medio del ajuste?
Las anunciadas sanciones contra empresas que intervienen en la exploración y futura explotación petrolera alrededor de las Malvinas enfrentan serias dificultades.
No se trata de que se enterraría el dogma libertario de que los empresarios son héroes, sino sobre todo la complejidad de los entramados societarios detrás de este tipo de holdings globales. De hecho, ya aparecieron accionistas en común que no fueron expuestos. ¿Esta SIDE se va a encargar de desarmar esas madejas? ¿De verdad este Comodoro Py va a tomar esas denuncias penales? Si no fuera que está Malvinas de por medio, con el doloroso recuerdo de la sangre derramada, daría para la carcajada.
Por estos días, Caputo ha renovado algunos de sus bríos perdidos en los últimos meses, según cuentan un par de funcionarios. Con desconfianza, se toma nota del nuevo escenario en la Secretaría General de la Presidencia de Karina Milei.
Mientras abraza el triunfo de “malvinizar” la agenda política y económica (hasta metió a Vaca Muerta en el plan), a Caputo acaso le convendría aprender de la historia: si las estrategias evitan basarse en hechos sostenibles, el “estamos ganando” tarde o temprano llega a su fin.