Se consuma el fin de una época en la que Lionel Messi y Cristiano Ronaldo han sido emblemas. La carrera de un futbolista es sólo una etapa en su vida. Probablemente la más fértil y soñada, porque son millones los que quieren vivir del futbol y solo unos cientos lo logran. “Queda poco y se van cerrando etapas y esta es una que me duele mucho”, escribió Messi en su carta de despedida de la selección argentina. “Este es probablemente mi último año y quiero dejar un legado espectacular”, declaró Ronaldo, hace unas semanas, a la revista Vogue.
Cómo dar por finalizado el ciclo, es un gran desafío. A mí personalmente, me gusta utilizar la metáfora de los avioncitos. Millones de avioncitos se disponen en la pista de las divisiones inferiores esperando por crecer y lograr volar. Sin embargo, solo unos pocos lo logran. Esos cientos, empiezan a subir y subir hasta que en un momento se dan cuenta que llegaron a su altura crucero: pueden llegan a la estratósfera, tener un muy digno vuelo intercontinental o ser de cabotaje. A esa altura, se sostienen durante un tiempo y luego empiezan a bajar.
Algunos antes, algunos después, pero todos indefectiblemente se dan cuenta tarde o temprano que empiezan a bajar. Obviamente, los que llegan bien alto tienen más margen, pero a todos se les presentan dos opciones, seguir planeando y descendiendo o convertirse en kamikaze. La vida del futbolista puede irse lentamente, mientras el jugador va cayendo de categoría, o detonarse con un deadline.
¿Qué hacer después? Es la gran pregunta.
“Tengo tantas cosas que me mantienen ocupado que me resulta difícil decirte solo una. Como el fútbol puede dejar un gran vacío, tienes que llenar tu tiempo de diversas maneras, no solo de una”, sostuvo Cristiano como una forma de pensar el futuro, “también divertirme más, viajar más, ver y jugar al pádel, que me gusta mucho, y seguir disfrutando de lo que me he ganado, de lo que nos hemos ganado. Porque, al fin y al cabo, han sido 25 años de mucho sacrificio.”
A diferencia de Ronaldo que siguió en su selección y en sus equipos sin querer bajarse del tren, Messi parece haber abordado otra estrategia, aprendiendo lentamente a separarse del fútbol y a convertirse en emprendedor. Un “fifty fifty” como dirían los yanques.
Sus hoteles, su participación en acciones de la MLS y regalías en Amazon y su emprendimiento con Galperin para una plataforma de inversión asistida con inteligencia artificial, son muestras de diversificación.
Primero dejó Europa rumbo a Estados Unidos. Después comenzó a despedirse de algunas competencias. Ahora dejó la Selección. Lo de Messi no es un acontecimiento sino un proceso. El hombre que va desprendiéndose del jugador poco a poco.
Uno de los problemas más complejos en el retiro del futbolista profesional históricamente ha sido la pérdida de la identidad,porque la persona queda organizada alrededor de una única respuesta: ser jugador.
El “síndrome del vestuario vacío”, como describen psicólogos, implica que los futbolistas no solo pierden su trabajo cuando se retiran. Pierden también una estructura de vida, que durante décadas los organizó: cuándo levantarse, dónde entrenar, qué comer, cuándo viajar, con quién concentrarse y cuándo descansar.
Después del retiro, desaparecen los fanáticos, las rutinas, los llamados y los comentarios en las redes. De golpe, no hay obligaciones y cuando no necesitas trabajar, aparece una pregunta aún más difícil.¿Qué hacer el resto de tu vida?
Cristiano parece mirar hacia adelante para disfrutar y seguir compitiendo. Tal vez lo veamos en unos años como a Diego Forlan compitiendo en otro deporte al máximo nivel.
Messi mira más allá, en construir una marca que perdure y en ramificarse a otras áreas. El ejemplo más cercano es David Beckham: con una productora de contenido, un emprendimiento apicultor, siendo propietario de equipos franquicias y comercializando todo lo que gira a su alrededor y alrededor del fútbol.
Sus historias demuestran que no hay una forma correcta de salir del fútbol. Haber cumplido el sueño de niño y tener que dejarlo es un vacío interior. En la búsqueda de reconstruirse, cada uno lo procesa como puede. Algunos tienen más opciones que otros, como Messi y Cristiano.