Machos o mesalinas
Lily Phillips y Bonnie Blue, célebres por un gang bang con 101 hombres y por afirmar haberse volteado a más mil en doce horas respectivamente, pueden hacernos creer que estamos ante un fenómeno propio de la era Only Fans, pero no. Como para muestra alcanza el botón, centrémonos en Italia. Pasó una década desde que salió la noticia de una chica que festejó su cumpleaños número 18 desafiándose a realizar felatios a una cantidad equivalente de invitados. Un año después, la mediática Paola Saulino se propuso un reto similar en la campaña contra Matteo Renzi: “Practicaré sexo oral con aseada maestría, llevando a cabo mi deber hasta el final (…) a quién vote ‘no’ al referéndum”. Antes, a fines de los 60´s, en vez de llegar a los medios por sus propias exhibiciones eróticas, la “Hugh Hefner con pollera”, Adelina Tattilo, había capitalizado las de otras mujeres en Playmen, versión italiana de Playboy, como se ve en la serie de Netflix. Disímiles, pero reunidos en la conceptualización masculinizada del sexo, estos casos son eslabones de una antiquísima cadena. Baste con el ejemplo de Valeria Mesalina, emperatriz romana nacida veinticinco años después de Cristo, esposa de Claudio, tío de Calígula. Según las lúbricas palabras de Décimo Junio Juvenal “tan pronto como creía que su marido estaba dormido, esta prostituta imperial salía de la casa (…) al lecho barato de un lupanar (…) tomaba su puesto, desnuda y con sus pezones dorados, atendiendo con el nombre de Lyscisca”.
Mesalina biografía de 2015 escrita por Jean Noel Castorio o Mesalina. La historia de imperio, difamación y adulterio, de 2023, firmada por Honor Cargill-Martin, se suman a la centenaria evocación de su figura que, por supuesto, abarca la pantalla. Tuvo su primera biopic en el cine mudo, en los ‘50 la honró como nadie María Félix, y en los ‘80 se subió al formato serie. Idolatrada en vida por tipos encumbrados en la política, como Lucio Vitelo, quien iba por el mundo con una sandalia de ella colgada del cuello, coleccionó amantes obsesivamente y acosó a los pocos tipos que se le negaban con trucos de machirulo, incluido el abuso de poder. Por rechazar sus avances, su padrastro Apio Silano soportó una campaña difamatoria cuyo saldo menos oneroso fue el ostracismo. En el caso del cónsul Cayo Silio, el rebote inicial terminó en consentimiento y la relación trascendió la cama. Maquinaron un plan con el que derrocarían a Claudio para gobernar juntos el imperio, pero Cayo terminó ejecutado bajo las órdenes del que probablemente sea el marido más cornudo de la historia. De acuerdo a Tácito, cuando Mesalina conoce a Escila, prostituta famosa, teme perder su estatuto de mujer más caliente de Roma y la desafía: la que se acueste con más hombres en una sola noche, gana. El duelo, efectuado en un tugurio espantoso, incluyó testigos y Mesalina se llevó las palmas consumando veinticuatro relaciones sexuales sin mostrar signos de agotamiento, por lo que Escila no se animó a pedir revancha. Es un poco ladino decir que los comportamientos de macho rancio son también una tradición femenina, pero...