anhelos

Tiempo de goles

El logo de Editorial Perfil Foto: Cedoc Perfil

En estas épocas de agudización de los conflictos y el surgimiento de líderes de cartón que parecen querer prenderle fuego al mundo, la realidad se vuelve urgente, como si no hubiera tiempo. Todo es ya o peligrosamente, la sensación de que se acaba todavía no alcanza para vislumbrar lo que viene, etc. 

Vivir tranquilos es una ilusión del pasado. Sin embargo, el tiempo sigue siendo una dimensión desconocida. Su existencia no se resuelve a través de la fe, no depende de nuestra creencia. El tiempo existe. Pero ¿dónde?

Borges se empeñó en jugar a abolirlo. El ensayo “Nueva refutación del tiempo” ya pretende, desde el título, lidiar con su paso. Se topó con lo mismo que requieren estas páginas para ser leídas: la sucesión. “Todo lenguaje es de índole sucesiva; no es hábil para razonar lo eterno, lo intemporal”.  Leer una frase implica un trayecto. Por eso me llama mucho la atención cómo en la mayoría de los medios digitales, casi todos los artículos vienen con un tiempo estipulado de lectura.  ¿Qué significan esos tres o cuatro o cinco minutos? ¿Es una prevención? ¿Una advertencia?  Me pregunto si explicitar la medición no altera el sentido.  

Cuánto dura o demora, esa es la cuestión. La duración suele ser un alivio; la demora, una ansiedad. Si “dura” no se termina tan rápido, mientras que si “demora”, es como si no se terminara nunca. A su vez, lo que se alarga, no necesariamente es beneficioso. Un alargue en un partido donde vamos ganando, por ejemplo, puede producir una ansiedad incalculable. Un gol es como un gong de tiempo. Un antes y un después; azar y precisión.

Más allá de quienes festejan el mundial como impasse frente a todo lo que sucede en el mundo; o bien lo critican, justamente porque desvía la atención, lo cierto es que nos permite recuperar el tiempo sin que nos estipulen su duración. La gente se prepara, pide empanadas o canjea puntos por cervezas. La pelota le gana a las agujas del reloj. ¡Y los partidos se presentan como un lenguaje! No podemos saber el resultado sin esperar que se cumplan sucesivamente los 90 minutos. Volvemos por un rato al mundo analógico, a la vivencia del recorrido. Sin links ni scrolleos. Hay una espera, un anhelo. Y la posibilidad de reunirnos en el tiempo. Donde sea.