Nicolás Pontaquarto: “Los cursos de la plata fácil en Internet son una estafa Ponzi”
El experto en masculinidades y cambio social dice que las redes sociales crean nuevos mandatos masculinos: éxito, libertad financiera y mérito individual. Cuál es el impacto de Internet en la vida afectiva de los varones.
La masculinidad hegemónica, ese guión que durante siglos ha dictado el rol de los varones, atraviesa una crisis material y simbólica que ha empujado a los más jóvenes a buscar refugio en los ecosistemas digitales. Nicolás Pontaquarto, investigador y capacitador del Instituto de Masculinidades y Cambio Social, ha analizado a fondo estas dinámicas en las que la identidad masculina se reconstruye entre los jóvenes “vende cursos” de Instagram, los foros de la “manosfera” y el ecosistema de las criptomonedas.
En esta entrevista, Pontaquarto desentraña las narrativas de éxito vinculadas a la libertad financiera y el mérito individual, exponiendo la estructura cínica que sustenta estos nuevos mandatos. El experto alerta sobre el costo real de una hiper conexión que, paradójicamente, genera aislamiento, una profunda soledad, la sensación de fracaso personal y el deterioro de la salud mental.
Pontaquarto combina su labor académica con la gestión pública y la docencia. Es miembro de la Dirección de Promoción de Masculinidades de la provincia de Buenos Aires, ha colaborado en publicaciones para organismos internacionales como Unicef y Onusida, y es coautor de diversas investigaciones sobre salud integral, cuidados y violencia. Además, es autor de uno de los capítulos del libro “Conectar en tiempos de pantallas”, de editorial Chirimbote.
-¿Las masculinidades están en crisis o hay una reconfiguración forzada por el avance de los movimientos feministas y la autonomía de las mujeres?
-La masculinidad patriarcal como guión dominante que ordena el sentido de lo que deben ser los varones está en crisis. Podemos hablar de, por lo menos, dos dimensiones de esa crisis: una material de precariedad laboral, de ingresos, de imposibilidad de ser “proveedores”; y una simbólica, de sentido, de proyectos de vida, de certezas sobre lo que se espera de los varones en la sociedad. Este estado actual de la crisis de la masculinidad es multicausal. Por un lado, dinámicas de aceleración de cambios en el mercado laboral, la “inquilinización” de la vida, la precariedad existencial en términos generales. Y, por otro, la irrupción de los movimientos feministas en el cuestionamiento de lo establecido que conmovió desde los pactos sexuales y de género hasta la conformación de las listas legislativas y los gabinetes.
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-¿Cómo es el comportamiento del varón en las redes sociales?
-Yo trabajé sobre varones jóvenes en Instagram, Twitter y Discord. En Instagram predomina la construcción de la marca personal, la ostentación y el consumo, se promueven estilos de vida basados en éxito económico (“vende cursos”), físico (“gymbros”) y seducción (couch de citas). Twitter es la red de la polémica y las finanzas, circulan discursos de traders, criptobros y la “manosfera inorgánica” vía memes, deepfakes y shitpost. En Discord se ven comunidades más cerradas con menos pretensión de viralidad y más búsqueda de pertenencia a grupos por intereses comunes, como criptos, gaming y otros.
-¿Cómo se construye la identidad masculina en los ecosistemas digitales?
-Estos espacios de socialización digital construyen formas de validación de la identidad masculina y de legitimación de ciertos caminos para hacerse “chad” u “hombre alfa”. Podemos ver, por un lado, narrativas de dinero fácil, mérito individual y gramáticas sacrificiales: “cuánto más te esfuerces más rápido te vas a convertir en el hombre que querés ser”. Y, por otro lado, hay una estructura cínica en la que operan esos nuevos mandatos de éxito que ironizan y rompen con lo “políticamente correcto” para generar adhesión a la vez que transfieren la responsabilidad del éxito o el fracaso al destinatario de los mensajes: “si fracasás, es porque no hiciste lo suficiente”.
-¿Cuáles son las narrativas de éxito y la estrategia emocional que utilizan los jóvenes “vende cursos” en Instagram?
-Las narrativas de éxito están ligadas con la promesa de la libertad financiera, de que se puede vivir de otra manera, con números siderales de ingresos en dólares y que eso está a un clic de distancia. Entonces, estigmatizan el trabajo tradicional y las carreras universitarias contrastándolas con una promesa de dinero fácil. Trabajan el “Fomo” (Fear Of Missing Out: miedo a perderse algo) desde la vulnerabilidad real de muchos varones jóvenes frente a un mercado laboral que no les brinda oportunidades y, en este contexto de desorientación, ofrecen certezas, una hoja de ruta al éxito, un camino para llegar al mandato. En muchos casos, los cursos que ofrecen son una estafa ponzi y constituyen ciberdelitos.
-¿Cómo impacta psicológicamente en los jóvenes la frustración de no alcanzar metas irreales, como tener un Lamborghini a los 25 años, que prometen los gurúes?
-Lo que vemos en líneas generales en varones jóvenes es una sensación de fracaso personal, de falla, una frustración muy grande. Pensemos además que los varones no hablamos sobre las pérdidas, las derrotas, los errores, no abrimos esa vulnerabilidad frente a otros. Nos aislamos, nos guardamos las cosas, masticamos bronca. Y estar solo y vulnerable te deja más expuesto a nuevas estafas, pero también a discursos de odio que capitalizan ese malestar y lo organizan políticamente.
La manosfera y la búsqueda de sentido
-¿Qué es la manosfera?
-La manosfera (o machósfera) es una red de espacios digitales, como foros, blogs y canales, que promueven una masculinidad patriarcal y anti derechos.
-¿Qué buscan los varones cuando se refugian en estas comunidades cerradas de internet?
-Sentido, propósito, orden. Pertenecer a una comunidad que valide sus frustraciones. Buscan respuestas a preguntas sobre relaciones sexo-afectivas, el trabajo, el éxito, la vida en general. Y buscan también una hoja de ruta al éxito: consejos prácticos, tips, “5 pasos para convertirte en millonario”. Por eso en el título del capítulo (del libro “Conectar en tiempos de pantallas”) digo esto de que “donde hay una necesidad nace una mentoría” porque creo que pensar la masculinidad en internet tiene que ver con dar cuenta de cómo se busca aliviar, calmar, apagar esa crisis de la masculinidad con una mentoría, un curso, un foro de Discord donde haya, al menos, pistas para salir del laberinto.
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-¿Qué contraste encontrás entre lo que los varones consumen en redes y lo que expresan en la privacidad de un consultorio o en un taller de masculinidades?
-Eso es muy interesante. En muchos casos hay una escisión entre el personaje digital y la persona. Como si no fuese el mismo el que escribe tuits racistas que el que se toma el tren Roca para ir a trabajar todos los días. En redes vemos cinismo, adhesión a discursos de autosuficiencia y desprecio por la vulnerabilidad y en los talleres o charlas, en cambio, hay apertura al diálogo, inseguridades, miedos. Hay cierta brecha entre esa performance digital y la experiencia presencial en la que lo digital funciona como un escenario de “avatarización”.
-¿Cuál es el impacto de Internet en la salud mental y en los vínculos afectivos de los varones jóvenes?
-Hay un aumento sostenido de padecimientos mentales como ansiedad, depresión y números de suicidios que no paran de crecer, sobre todo, en varones jóvenes. Vemos también un aislamiento emocional y social muy profundo, varones que dejaron de participar de espacios presenciales como clubes, centros culturales, iglesias y otras organizaciones comunitarias, en el marco de un repliegue hacia lo digital que redujo significativamente el contacto presencial, sobre todo post pandemia. Entonces, tenemos soledad no deseada en una paradoja de hiper conexión con aislamiento, es decir, estar todo el tiempo conectado, pero a la vez desafectado de tu entorno, de lo que pasa en tu casa, tu barrio, tu ciudad. Esto cambia radicalmente el modo en que se construye ciudadanía, comunidad y democracia; y requiere que revisemos las formas en que buscamos promover la participación y la vuelta a la presencialidad de estos varones jóvenes.