Pinta BAphoto 2026

Entre la memoria y la experimentación

En su 22.ª edición, la feria de fotografía reúne en La Rural galerías, artistas y proyectos de distintas generaciones para explorar las transformaciones del medio, desde los archivos históricos hasta la inteligencia artificial.

Pinta BAphoto 2026 vuelve al Pabellón 8 de La Rural, del 22 al 25 de octubre, para celebrar su 22.ª edición y reafirmar su lugar como una de las principales plataformas de fotografía contemporánea de América Latina. Foto: Pinta BAphoto

La fotografía nació como una forma de fijar lo que el ojo veía. Dos siglos después, cuando las imágenes se producen, circulan y desaparecen a una velocidad inédita, aquella búsqueda inicial se ha convertido en un territorio de experimentación que desborda los límites de la cámara. La fotografía puede ser documento, memoria, construcción de identidad, exploración material o incluso una pregunta acerca de qué entendemos por realidad. Sobre ese horizonte se despliega Pinta BAphoto 2026, que del 22 al 25 de octubre vuelve al Pabellón 8 de La Rural para celebrar su 22.ª edición y reafirmar su lugar como una de las principales plataformas de fotografía contemporánea de América Latina.

La coincidencia con los 200 años de la primera imagen fotográfica permanente, obtenida por Joseph Nicéphore Niépce en 1826, aporta un marco histórico a esta edición. Sin embargo, la feria no propone una mirada retrospectiva sobre el medio, sino un recorrido por sus múltiples transformaciones: desde las técnicas analógicas y los archivos familiares hasta las tecnologías digitales, la inteligencia artificial y los cruces con otras disciplinas artísticas.

Bajo la dirección artística y la curaduría general de Irene Gelfman, la programación reúne galerías nacionales e internacionales, proyectos individuales, publicaciones experimentales, instalaciones audiovisuales y espacios destinados a artistas emergentes. La intención es poner en diálogo distintas generaciones y tradiciones visuales, y pensar qué significa producir y mirar fotografías en el siglo XXI.

La edición se inscribe, además, en un calendario que vuelve a situar a Buenos Aires en el centro de la actividad artística regional. Después de Pinta BAphoto llegarán arteba, que celebrará su 35.ª edición del 30 de octubre al 1 de noviembre en La Rural; AFFAIR, en Galerías Larreta, y el debut de la feria Al Hueso, en Chacarita. En conjunto, estas citas multiplican las oportunidades de circulación para artistas, galerías y coleccionistas, y amplían la oferta para un público que encuentra en la ciudad un espacio de intercambio entre escenas locales e internacionales.

 

Galerías y nuevas miradas

La Sección Principal, curada por Gelfman, constituye el núcleo de la feria. Reúne 35 galerías nacionales e internacionales con propuestas que atraviesan diferentes generaciones, lenguajes y contextos culturales. Entre ellas figuran AG Studio, ArtexArte, Biga Art Gallery, Cosmocosa, Espacio Foto Arte, Gachi Prieto Arte Contemporáneo, Herlitzka & Co., Hilario. Artes Letras Oficios, Vasari, Viedma Galería de Arte y ZONA DE PHOTO, junto con espacios de Madrid, Valencia, Miami, Asunción y Punta del Este.

La selección incluye obras de artistas fundamentales para la fotografía argentina y latinoamericana, como Leandro Katz, Nicolás García Uriburu, Marcos López, Alejandro Kuropatwa, Facundo de Zuviría, Juan Travnik y Anatole Saderman, junto con producciones de Gabriel Rocca, Guadalupe Miles, Laura Cordoner, Vivian Galban y otros creadores que exploran las posibilidades expresivas de la imagen.

La diversidad de propuestas también se manifiesta en Cabinet, una sección presentada por The Remax Collection que reúne proyectos individuales de Oda arte, Herlitzka & Co. y Towpyha. El formato permite detenerse en universos particulares y observar cómo una trayectoria artística puede desarrollarse a través de una investigación sostenida sobre la fotografía.

El diálogo con las nuevas generaciones encuentra su espacio en NEXT, sección cocurada por Facundo Belén y Virginia Martín, artistas y gestores culturales de La Plata. Allí participan Acéfala Galería, ALMACÉN |arte contemporáneo|, FUTBOLITIS, Galería PHUYU, La Mesa, María Wonda, Moria galería, Oficina de Proyectos, Satélite y SUBTERRÁNEO GALLERY.

Más que una categoría destinada exclusivamente a los artistas jóvenes, NEXT funciona como una plataforma de descubrimiento: reúne propuestas que ensayan formas alternativas de producir, exhibir y pensar las imágenes. Entre ellas, La Mesa presenta obras de Cecilia Szalkowicz y Walter Arancibia, mientras que Oficina de Proyectos recibe el Premio In Situ por su propuesta en la sección.

La apuesta por las nuevas voces convive con investigaciones de mayor recorrido y con obras que cuestionan las convenciones del medio. Esa tensión entre tradición e innovación atraviesa buena parte de la programación y se vuelve especialmente visible en RADAR.

 

Cuando la fotografía desborda sus límites

Curada por Mercedes Claus, RADAR propone un territorio de investigación y experimentación en el que la fotografía dialoga con otras disciplinas y pone en cuestión sus propios procedimientos. Participan El Espejo, Galería Cecilia Caballero junto con The White Lodge, HIPHiP junto con INTEMPERIE, Photogramas y Vermelho, de São Paulo.

La selección enlaza artistas de distintas generaciones y recupera géneros tradicionales —el paisaje urbano y rural, el retrato, el desnudo— para desplazarlos hacia zonas de incertidumbre, opacidad e identidades en construcción. Las imágenes dejan de ser entendidas como registros transparentes de una realidad exterior y se convierten en espacios donde intervienen la memoria, la subjetividad y las decisiones materiales.

Claus destaca la convivencia entre técnicas históricas y procedimientos contemporáneos. Nicola Costantino, por ejemplo, recupera el colodión húmedo, mientras Pablo Cabado trabaja con platino-paladio. En otro extremo, Stanislao Florido y Gonzalo Maggi exploran las posibilidades de las nuevas tecnologías, la digitalidad y la inteligencia artificial. El arco generacional se extiende desde Claudia Andújar, con fotografías de la década de 1970, hasta Agustina Puricelli, representante de una generación más joven.

La fotografía aparece así como un lenguaje en permanente revisión, capaz de absorber transformaciones técnicas sin desprenderse de sus preguntas esenciales: qué se muestra, desde dónde se mira y qué permanece fuera del encuadre.

 

El libro como territorio visual

Esa expansión también alcanza al objeto editorial. En ATLAS, bajo la curaduría de Martín Bollati, artista, editor y fundador de SED Editorial, se reúnen diez proyectos de editoriales y ediciones emergentes. Fotolibros, publicaciones híbridas y ediciones de artista conforman un conjunto en el que el libro deja de ser un mero soporte para convertirse en un dispositivo de exploración estética y conceptual.

La sección incluye sellos internacionales como Nobody Books, Loose Joints, MACK Books, Outer Space Press, FW Books y Pseudo Editions, junto con iniciativas latinoamericanas como KWY, Lovely House, Buen Lugar, Selo Turvo y Ediciones Réplica. La representación argentina está integrada por Metaninfa, La Balsa, Asunción y SED Editorial.

Entre los artistas y autores presentes figuran Henrik Malmström, Alejandro Cartagena, Celeste Rojas Mugica, Maximiliano Magnano y Ricardo Jiménez, en un recorrido que conecta producciones de Finlandia, México, Colombia, Chile, Argentina y Venezuela.

En este universo, la fotografía no se agota en la imagen aislada: adquiere sentido en la secuencia, en el diálogo entre páginas, en la materialidad del papel y en las decisiones de edición. El fotolibro se convierte, de ese modo, en una forma de narración que permite construir relaciones y sentidos que no siempre aparecen en una exhibición convencional.

 

Memorias, genealogías y homenajes

Los proyectos especiales recuperan historias individuales y colectivas que permiten recorrer distintos capítulos de la fotografía. Uno de los protagonistas es Alberto Goldenstein, nacido en Buenos Aires en 1951, cuya obra ocupa un lugar destacado en la escena fotográfica argentina. Bajo la curaduría de Gelfman, 2001MDQ2026 pone en diálogo imágenes realizadas durante la década de 1990 con trabajos recientes centrados en la vida cotidiana y el paisaje urbano de Mar del Plata.

El proyecto permite reconocer continuidades y desplazamientos en una práctica que observa la ciudad y sus habitantes sin reducirlos a una imagen fija. El paso del tiempo transforma tanto los espacios fotografiados como la mirada del artista, y ese movimiento entre distintas épocas se convierte en uno de los ejes de la propuesta.

Otro de los homenajes está dedicado a Abel Alexander, investigador y coleccionista especializado en fotografía antigua. Curado por Francisco Medail, Alexander - Alexander reconstruye una historia familiar vinculada con los orígenes de la fotografía en la Argentina y, al mismo tiempo, reconoce cuatro décadas de trabajo destinadas a preservar y difundir ese patrimonio.

La genealogía tiene un punto de partida singular: Adolfo Alexander, antepasado de Abel, llegó desde Europa a mediados del siglo XIX y fue uno de los primeros fotógrafos en desarrollar un estudio de daguerrotipos en Buenos Aires. Otros integrantes de la familia continuaron practicando la fotografía, aunque Abel descubrió esa tradición de manera tardía, cuando ya se había dedicado a la investigación del medio.

La exhibición pone en diálogo fotografías de sus antecesores —entre ellas, retratos de estudio y albúminas en formato carte-de-visite— con libros, publicaciones y documentos de la trayectoria de Abel Alexander. También recupera su participación en congresos de historia de la fotografía, una actividad que sostuvo durante dos décadas.

El recorrido propone una doble lectura: la de una familia atravesada por la práctica fotográfica a lo largo de generaciones y la de un investigador que dedicó su trabajo a rescatar imágenes y reconstruir las historias que las rodean. En un año marcado por los dos siglos de la primera fotografía permanente, el homenaje subraya la importancia de conservar los archivos que permiten comprender cómo se construyó la memoria visual.

La fotógrafa panameña Sandra Eleta, nacida en 1942, es otra de las figuras homenajeadas. Proceso Brujo, curado por Gelfman y presentado con el apoyo de Marjalizo, reconoce una trayectoria centrada en las comunidades, las identidades culturales y las realidades sociales de América Latina. Su obra se distingue por la atención a la vida cotidiana de poblaciones de origen afrocolonial e indígena de la región atlántica de Panamá, lejos de las representaciones pintorescas que suelen simplificar esas experiencias.

Eleta se interesó por la fotografía mientras estudiaba historia del arte en Nueva York. Más tarde se formó en el Centro Internacional de Fotografía, trabajó con los fotógrafos Ken Heyman y George Tyce y estudió investigación social en la New School of Social Research. En su producción, la cámara funciona como una herramienta de aproximación a los vínculos comunitarios y a las formas en que una cultura construye y transmite su identidad.

La programación especial incluye también una propuesta de Sol Echevarría vinculada con Imágenes latentes, publicación que reúne trabajos de artistas que utilizan el propio cuerpo como núcleo de sus investigaciones. Rosana Simonassi, Ananké Asseff, Nicola Costantino, Natacha Voliakovsky, Lucía von Sprecher, La Chola Poblete, El Pelele, Mauro Guzmán, Flavia Da Rin, Lux Valladolid, Alejandro Spano y Marisa Rubio forman parte de un conjunto que examina las representaciones corporales hegemónicas en un período de crisis comprendido entre 2000 y 2020.

La exhibición presenta una obra de cada artista y prolonga las preguntas del libro hacia el espacio expositivo. El viernes 23 de octubre, una charla con Ananké Asseff, La Chola Poblete, El Pelele, Flavia Da Rin y Lux Valladolid abordará las transformaciones de la subjetividad y las posibilidades de imaginar nuevas formas de representación.

 

Batato Barea: el cuerpo como escenario

El Video Project, dedicado a la imagen en movimiento, presenta Clown travesti literario. Reconstruyendo a Batato, una retrospectiva curada por Gelfman sobre Batato Barea (1961-1991), actor, poeta y performer que se definía como «clown travesti literario».

Figura central del circuito alternativo porteño de la posdictadura, Barea se presentó en espacios como el Parakultural, Cemento y el Centro Cultural Rojas. Sus actuaciones mezclaban poesía, humor, transformismo y experimentación escénica, desdibujando las fronteras entre disciplinas y desafiando las convenciones sobre el cuerpo y la identidad.

Su inclusión en una feria dedicada a la fotografía amplía el campo de la mirada: el registro audiovisual permite recuperar una práctica artística cuyo sentido estaba ligado a la presencia, el gesto y la transformación. También devuelve a la escena contemporánea una figura que hizo de la libertad expresiva una forma de intervención cultural.

 

De la publicidad a la observación de La Habana

Entre las propuestas de la Sección Principal se encuentra la obra del español Luis Casadevall, que llega a Buenos Aires a través de Julia Baitalá Arte Contemporáneo. La galería presentará siete fotografías de la serie reunida en Aún nos queda el alma, libro publicado por La Fábrica con curaduría de Chema Conesa y prólogo del escritor cubano Leonardo Padura.

Casadevall desarrolló durante décadas una reconocida carrera en la creatividad publicitaria española. Su trayectoria incluye el Grand Prix del Festival de Cannes, más de 50 Leones y el reconocimiento de Agencia Internacional del Año en 1992. Tras retirarse, comenzó a recorrer distintas ciudades con una cámara, inicialmente sin intención de iniciar una segunda carrera profesional.

Nueva York, Nápoles y La Habana se convirtieron en escenarios de una práctica basada en la observación y la espera. Su método invierte la lógica de la publicidad: en lugar de salir a buscar imágenes que ilustren una idea preconcebida, fotografía lo que encuentra y descubre después, al revisar el archivo, el relato que emerge de las escenas.

De ese trabajo surgió un archivo de más de un millón de fotografías, entre las que se cuentan más de 65.000 realizadas en La Habana durante más de una década. Las imágenes reunidas en el libro se alejan de la postal turística para registrar momentos de humor, deseo, vulnerabilidad y vitalidad cotidiana. La ciudad aparece como un espacio de relaciones humanas complejas, atravesado por contradicciones y afectos.

La primera edición del libro, de 509 ejemplares, se agotó en menos de dos meses. Su llegada a Pinta BAphoto permite acercar al público argentino una selección de esa mirada, en la que la fotografía no busca ilustrar una tesis sino encontrar, en los gestos mínimos, una historia posible.

 

Una feria que también produce encuentros

Más allá de las galerías y las exposiciones, Pinta BAphoto propone una agenda de actividades destinada a ampliar el intercambio entre artistas, investigadores, curadores y público. El FORO reunirá a 56 participantes durante el viernes 23, el sábado 24 y el domingo 25 de octubre, con conversaciones, presentaciones de libros, documentales y homenajes. La programación busca generar un espacio de reflexión sobre las prácticas artísticas y los cambios que atraviesan la cultura visual latinoamericana.

Fundación Pinta, junto con Arte al Día Internacional, desarrollará además Open Files, una iniciativa editorial dedicada a los procesos creativos de artistas contemporáneos de la región. En esta edición, los protagonistas serán Sandra Eleta, Gonzalo Maggi, Alberto Goldenstein y Gabriel Miño.

En el espacio institucional del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) se exhibirá Rascacielos, de Ainelén Bertotti Burket, una obra adquirida a la galería Subsuelo durante Pinta Miami 2025. La propuesta pone el foco en las adquisiciones institucionales como una vía para ampliar la presencia de artistas latinoamericanos en colecciones.

A su vez, Fundación Pinta y URRA lanzarán el Premio de Residencia URRA, que seleccionará a un artista participante de la feria para realizar una residencia en Buenos Aires durante 2027. La iniciativa apunta a ofrecer nuevas oportunidades de investigación, producción e intercambio con la escena local.

Las visitas guiadas se realizarán el viernes 23, el sábado 24 y el domingo 25 a las 17, a cargo de Rosario Villani y Melisa Boratyn. El domingo habrá también actividades para niños y familias junto a Chicos al Arte, con propuestas centradas en el juego, la exploración y el acercamiento al arte contemporáneo.

La agenda acompaña una transformación que excede el ámbito de las ferias. En un mundo saturado de imágenes, mirar se ha vuelto una práctica que requiere detenerse, establecer relaciones y preguntarse por aquello que una fotografía muestra, pero también por lo que oculta. Los archivos, las técnicas históricas, los cuerpos, las tecnologías y las narraciones editoriales que confluyen en Pinta BAphoto dan cuenta de esa búsqueda.

Doscientos años después de la primera imagen permanente de Niépce, la fotografía continúa interrogando su propia naturaleza. Ya no se trata solamente de fijar un instante, sino de comprender cómo ese instante se construye, qué memoria conserva y qué relato pone en circulación. En esa tensión entre documento e invención, pasado y futuro, Pinta BAphoto encuentra el hilo conductor de una edición que propone volver a mirar las imágenes para descubrir todo aquello que todavía tienen para decir.