Ensayo

Judith Butler y la teoría como coraza

A partir de la crítica que Martha Nussbaum formuló en 1999, este ensayo examina los límites del pensamiento de Judith Butler y su interpretación de la violencia en Medio Oriente.

Judith Pamela Butler (Cleveland, 24 de febrero de 1956) es una filósofa neomaterialista y posestructuralista judeo-estadounidense que se ha dedicado a estudiar el campo del feminismo, la filosofía política y la ética, y ha sido una de las teóricas fundacionales de la teoría queer. Foto: Wikimedia

I. La resignación vestida de rebeldía

En 1999, cuando todavía casi nadie se animaba a cuestionar en público a Judith Butler, Martha Nussbaum publicó en The New Republic "The Professor of Parody", un ataque frontal a la política butleriana.

El objetivo de Nussbaum no era el estilo oscuro de Butler —eso aparece en su artículo apenas como objeción menor, junto con el abuso de preguntas retóricas y la mezcla de tradiciones dispares (Foucault y Freud conviviendo sin que se resuelva la tensión entre ambos), según reconstruye Mariela Solana en su trabajo presentado en las II Jornadas del Centro Interdisciplinario de Investigaciones en Género (2011)—. El verdadero blanco de la crítica era otro: la resignación política vestida de rebeldía.

Para Nussbaum, la teoría de la subversión paródica —la idea de que la norma se resiste no derogándola por decreto sino recreándola en clave de burla, como hacen las drag queens al exagerar sus códigos— condena al feminismo a una política meramente simbólica, solo gestual, incapaz de conectar con las necesidades materiales de las mujeres reales: comida, refugio, protección legal contra la violencia doméstica.

 

II. Una teoría que no puede equivocarse

Ahí está el dato que interesa rescatar, porque Nussbaum no se quedó en la denuncia política: identificó proféticamente, 25 años antes de Gaza, la falla estructural que hace posible todo lo que sigue. Sostuvo que en el corazón de la noción de política de Butler hay un vacío, porque carece de una teoría de la justicia que distinga qué actos de subversión son deseables y cuáles no. Sin ese criterio, para Butler "la subversión puede ir en cualquier dirección", así lo cita Solana en su reconstrucción del artículo. Una teoría que puede acomodar cualquier resultado, sin excepción, deja de ser una herramienta de análisis para convertirse en una cosmovisión. No hay observación posible que la obligue a corregirse, porque, desde un principio, no tiene un criterio interno que le autorice a equivocarse. Es una nueva versión del bufón de la Comedia del Arte que pretende hablar en difícil para delegar en el oyente la tarea de imaginar una profundidad de la que la frase carece.

El aparato conceptual que Butler construyó después en Frames of War (2009) —precariedad, vulnerabilidad, "grievability" (a veces traducida como "duelabilidad": la medida en que una sociedad considera que una vida es valiosa y digna de ser llorada si se pierde)— hereda esa misma estructura. Explica Irak, explica Gaza, explica el 11-S, explica cualquier fotografía de guerra con las mismas categorías, pero que un marco tenga ese alcance no basta para acusarlo de irrefutable. La persistencia de un marco teórico a través de casos distintos no es, todavía, el problema: cualquier teoría seria se aplica una y otra vez a fenómenos nuevos. El problema aparece un escalón más abajo, cuando se pregunta cómo se aplica ese marco.

Butler pasó dos décadas señalando con qué encuadres Occidente vuelve invisible el sufrimiento palestino. Nunca hizo el ejercicio simétrico: preguntarse qué encuadre usa Hamas para volver invisibles —o instrumentales, o merecidas— a sus víctimas israelíes, ni tampoco a las víctimas palestinas de su propio régimen dictatorial en Gaza.

Esa asimetría, por sí sola, describiría una aplicación selectiva: un sesgo político, grave pero ordinario. Lo que la vuelve otra cosa es que la selectividad no es accidental ni corregible con más datos, porque no hay, en el aparato mismo, un criterio que distinga de antemano qué violencia cuenta como legítima resistencia y cuál no. Es ahí donde la ausencia de criterio que Nussbaum ya señalaba en 1999 deja de ser una laguna teórica y se vuelve explicación: sin ese criterio interno, lo que en la superficie parece análisis de los hechos es, en realidad, la proyección de una preferencia ideológica decidida de antemano, que el aparato conceptual disfraza de método.

 

III. El caso paradigmático: 2006-2024

Ese defecto estructural tiene un historial largo y bien documentado, y ahí es donde el argumento abandona el campo de la lectura filosófica abstracta.

En 2006, durante un teach-in en la Universidad de Berkeley sobre la guerra entre Israel y Hezbollah, le preguntaron a Butler si consideraba que Hamas y Hezbollah representaban una amenaza existencial para Israel. Su respuesta, grabada en video, fue que entender a esas organizaciones como "movimientos sociales progresistas, de izquierda, parte de la izquierda global" era "extremadamente importante". Agregó que eso no impedía criticar "ciertas dimensiones" de ambos movimientos, una salvedad que, con los años, se volvería su fórmula estándar: la condena siempre matizada, nunca sin adjetivos que la disuelvan.

Pasaron 17 años. El 7 de octubre de 2023 debería haber sido, para cualquier pensador dispuesto a corregirse ante la evidencia, el hecho que fuerza una revisión del marco. Butler publicó el 19 de octubre en London Review of Books un texto titulado "The Compass of Mourning", donde condenaba "sin reservas" la violencia de Hamas —la palabra que usó fue "unqualified"— y pedía, al mismo tiempo, no perder de vista el "contexto". La distinción entre comprender y justificar es legítima en abstracto. Lo que siguió mostró que, en la práctica, la frontera entre ambas cosas resultó bastante porosa.

El 3 de marzo de 2024, en un panel parisino organizado por un colectivo judío decolonial y una coalición de organizaciones antifascistas y anticapitalistas, Butler tuvo la oportunidad de precisar su posición bajo presión directa. No la usó para matizar y precisar sus ideas, sino para diluirlas en un galimatías de la justificación. Dijo que era "más honesto y correcto desde el punto de vista histórico" llamar al 7 de octubre "resistencia armada", y no un ataque terrorista ni un ataque antisemita. Cuestionó además el peso de la evidencia sobre la violencia sexual cometida esa jornada, un punto sobre el que la socióloga franco-israelí Eva Illouz la criticó públicamente, señalando tanto la frialdad de Butler frente al abuso sufrido por mujeres israelíes como su escepticismo ante fuentes absolutamente fidedignas.

La secuencia es el dato duro que sostiene la tesis central de este ensayo. Dieciocho años después de la primera declaración, y con un suceso trágico de por medio —una masacre, no una abstracción teórica—, el marco no se corrigió. Se reforzó. En mayo de 2024, entrevistada por The Intercept, Butler no retrocedió ni un paso: argumentó que reducir a Hamas a la etiqueta "terrorista" termina funcionando como coartada para la guerra de Israel contra los palestinos. El hecho que debería haber costado algo a la teoría —forzar una autocrítica, una revisión de la categoría "movimiento progresista"— fue absorbido sin dejar marca. Es el mismo mecanismo descripto en la sección anterior: la cosmovisión metaboliza cualquier hecho a su favor, sin excepción.

Queda la pregunta de si todo esto equivale a llamar antisemita a una pensadora judía, lo cual parece, a primera vista, una paradoja. Pero el test no pasa por la identidad de quien habla, sino por el patrón del discurso: si algo suena como antisemitismo, se argumenta como antisemitismo y produce los efectos del antisemitismo —el borramiento de la especificidad de las víctimas judías, el doble estándar reservado al único Estado judío, la sospecha sistemática hacia la evidencia que incomoda esa posición—, entonces no hace falta resolver qué hay en la cabeza de Butler. Alcanza con describir lo que dice.

 

IV. Una salvedad necesaria

Antes de proseguir, es necesario retomar el punto de partida de este artículo, la polémica de Nussbaum sobre el feminismo académico de Butler, para aclarar algo: este ensayo no es una discusión sobre género ni sobre performatividad, y conviene decirlo antes de que alguien lo lea como tal. La discusión sobre El género en disputa y su lugar fundacional en los estudios queer queda fuera de estas páginas por completo.

Lo único que interesa retomar a esta altura es el dato cronológico: el vacío que le permite a la teoría acomodar cualquier resultado no nació en 2023, ni siquiera en 2006. Nussbaum lo documentó en 1999. Eso significa que el patrón —una arquitectura conceptual sin criterio interno que le permita fallar— no es una deriva tardía provocada por un tema políticamente candente. Es constitutivo del modo en que Judith Butler piensa, y estaba ahí un cuarto de siglo antes de que el nombre de Hamas entrara en el debate público.

 

V. Lo que se pierde

Por eso, queda la pregunta de cuál es la pérdida, cuando un pensamiento se anquilosa y adopta el dogma de la infalibilidad.

Se pierde, en primer lugar, la posibilidad misma de la corrección, que es la condición mínima de cualquier ejercicio intelectual serio. Un pensador que en 2024 sostiene, palabra más palabra menos, lo mismo que sostenía en 2006 —pese a un hecho que debería haber funcionado como prueba de refutación— no está exhibiendo coherencia. Está exhibiendo la incapacidad de que un dato del mundo le cueste algo a la teoría. Se pierde, en segundo lugar, la posibilidad de una crítica genuinamente universal a la violencia, porque una vez que el marco decide de antemano qué actores pueden ser "progresistas" y cuáles no, deja de mirar los hechos y empieza a clasificar sujetos.

Se pierde, en tercer lugar, la brújula moral misma: la certeza de que hay actos que ninguna causa redime. Por eso Albert Camus rompió con buena parte de la izquierda de su tiempo por negarse a subordinar la vida concreta a la abstracción revolucionaria, convencido de que ninguna teoría histórica autoriza a sacrificar lo humano concreto en nombre de lo humano abstracto. Butler hace el camino inverso. El contexto, en sí mismo, no es el problema: todo hecho ocurre en un contexto, y explicarlo no equivale a justificarlo. El problema aparece cuando el contexto deja de explicar y empieza a disculpar —cuando decir "atacaron porque sufrieron persecución" no describe una causa, sino que exime a quien mató. Eso es exactamente lo que hace Butler al rebautizar la masacre como "resistencia armada": no la explica, la absuelve. Llamarla así no es una interpretación entre otras: es la prueba de que, para ese pensamiento, ya no existe un límite que ninguna causa pueda cruzar.

Se pierde, finalmente, algo más elemental: la posibilidad de que una masacre sea, antes que nada, una masacre, y no apenas un dato dentro de un esquema conceptual adaptado a un guión escrito de antemano.

 

Fuentes citadas:

Nussbaum, Martha (1999), «The Professor of Parody», The New Republic, 22 de febrero.

Solana, Mariela (2011), «La crítica de Martha Nussbaum al "quietismo político" de Judith Butler», II Jornadas del Centro Interdisciplinario de Investigaciones en Género, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, UNLP, La Plata, 28-30 de septiembre, ISBN 978-950-34-0751-6. Disponible en Memoria Académica (FaHCE-UNLP) y CONICET Digital.

Butler, Judith, declaración en teach-in de UC Berkeley, 2006. Cita: "understanding Hamas, Hezbollah as social movements that are progressive, that are on the Left, that are part of a global Left, is extremely important." Documentado en video (min. ~16:20-16:24), reproducido por The Jerusalem Post / The Algemeiner (28 de agosto de 2012) y por ISGAP (Institute for the Study of Global Antisemitism and Policy).

Butler, Judith (2009), Frames of War: When Is Life Grievable?, Verso.

Butler, Judith (2023), «The Compass of Mourning», London Review of Books, vol. 45, n.º 20, 19 de octubre.

Panel de París, 3 de marzo de 2024, Pantin (colectivo judío decolonial, Organisation antifasciste autonome, Union Juive Française pour la Paix, Nuevo Partido Anticapitalista), transmitido por Paroles d'Honneur (YouTube). Cita: "I think it is more honest and historically correct to say that the uprising of October 7 was an act of armed resistance. It is not a terrorist attack and it is not an antisemitic attack." Reproducido por The Jerusalem Post (art. 791928).

Illouz, Eva (2024), «The Global Left Needs to Renounce Judith Butler», Haaretz, 21 de marzo. (Versión en francés: «Une certaine gauche intellectuelle est devenue la matrice d'une politique de haine contre les Juifs», Le Monde, 13 de marzo de 2024).

Butler, Judith, entrevista con Jeremy Scahill y Murtaza Hussain, «Judith Butler Will Not Co-Sign Israel's Alibi for Genocide», podcast Intercepted, The Intercept, 1 de mayo de 2024.

 

 

*Periodista, sociólogo y ensayista argentino radicado en Frankfurt.