Motherflowers regresa a Buenos Aires con un álbum que mezcla folclore, pop y migración
La banda venezolana se presenta este 15 de abril en Palermo para mostrar “Que Vayan y lo Cuenten”, un disco que fusiona folclore, pop y experiencias de vida fuera de su país.
La banda venezolana Motherflowers, integrada por Irepelusa, Frank Lucas y Veztalone, se presenta este miércoles 15 de abril de 2026 a las 21 en The Roxy Live, en el barrio porteño de Palermo, donde desplegará en vivo su nuevo álbum "Que vayan y lo cuenten". El show marca su regreso a la Argentina y funciona como carta de presentación de un trabajo que combina identidad, migración y exploración sonora, atravesado por la experiencia de ser artistas latinoamericanos en movimiento.
En diálogo con PERFIL, el trío definió este nuevo disco como “un momento crucial” en su historia, tanto a nivel personal como artístico. “Es una manera de contar nuestra historia, de dónde venimos, de dónde somos y hacia dónde queremos ir”, explicaron, al tiempo que destacaron el crecimiento progresivo del proyecto y la conexión que lograron construir con públicos diversos en distintos países.
La portada de "Que vayan y lo cuenten" representa la “casita” como símbolo de hogar y viaje.
"Que vayan y lo cuenten" fue concebido como una obra conceptual. La banda lo entiende como un viaje: una narrativa que comienza con la salida del hogar y culmina en la reconstrucción simbólica de ese lugar. En ese recorrido, la canción “Mi casita” aparece como eje central del disco y define su imaginario.
“Cuando hicimos esa canción sentimos que había una historia, un álbum entero alrededor”, señalaron. La “casita”, explicaron, no es solo una imagen estética sino un símbolo profundamente arraigado en la cultura venezolana: remite a esos objetos artesanales que muchas familias conservan como recuerdo de viajes por el país, pero también a los espacios cotidianos que funcionan como refugio en medio del desplazamiento.
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Ese concepto se traduce en la portada del disco y en su narrativa sonora: una casa junto a la playa, abierta al paso de quienes viajan, que funciona como punto de encuentro. “Es un recordatorio de que cualquier lugar puede ser un hogar”, sintetizaron.
Identidad migrante y música como lenguaje común
Uno de los ejes centrales del álbum es la idea de ser “venezolanos, habitantes del mundo”. Lejos de una consigna abstracta, la frase condensa la experiencia concreta de una generación atravesada por la migración.
“Es nuestra realidad. Todos estamos fuera de Venezuela, no solo por la música sino también por razones profesionales. Pero también es un privilegio poder conectar desde afuera con nuestro país”, explicaron. En ese sentido, definieron su historia como “compleja” pero también como una fuente de creatividad.
Motherflowers presenta su nuevo álbum en Buenos Aires con una propuesta que fusiona folclore y sonidos contemporáneos.
El proyecto se posiciona así como una especie de crónica musical de la diáspora: una obra que transforma el desarraigo en relato y en materia artística. “Aprovechamos esa historia para encontrar matices que al final te dejan algo que contar”, afirmaron.
Fusión, folclore y experimentación sonora
Desde lo musical, el disco profundiza una línea que Motherflowers viene desarrollando desde sus inicios: la mezcla de géneros como forma de identidad. En este nuevo trabajo, esa búsqueda se amplifica con la incorporación de más de veinte estilos y una fuerte presencia del folclore venezolano.
El álbum, grabado y producido en Colombia entre 2024 y 2026, integra tambores afrovenezolanos, cantos tradicionales e instrumentos poco habituales en producciones contemporáneas, como quitiplás, tambores mina y patrones rítmicos de distintas regiones del país. A esto se suman elementos del pop y la música tropical, en una convivencia que no busca ser académica sino vivencial.
“No buscamos cumplir con el folclore: es folclore porque lo vivimos”, definieron. Esa declaración sintetiza una postura estética clara: la tradición no como museo, sino como materia viva.
En el recorrido reciente del grupo aparecen colaboraciones con artistas de la escena latinoamericana como L-Gante, PJ Sin Suela, Yera y Cardellino. Sin embargo, lejos de responder a estrategias de mercado, la banda asegura que su forma de trabajar es más orgánica.
“Casi nunca pensamos en colaboraciones estratégicas. Nos gusta conocer gente, ver si hay un punto en común y a partir de ahí crear”, explicaron. Esa lógica de comunidad se refleja también en el proceso creativo del disco, que describen como un ejercicio de “desaprender” y dejarse llevar por lo que surge en el estudio.
“Entrábamos a grabar sin hablar demasiado, reaccionando a los acordes y a lo que sentíamos en el momento”, contaron. Ese método dio lugar a un álbum que privilegia la intuición por sobre la planificación.
Un show pensado como experiencia
El concierto de este miércoles 15 de abril en Buenos Aires será la cuarta presentación de Motherflowers en el país y tendrá un foco claro, trasladar al escenario la experiencia conceptual del disco.
“Una cosa es escuchar el álbum en tu casa y otra es vivirlo con nosotros ahí, contándote lo que fue crearlo”, señalaron. El nuevo show incorpora mayor carga teatral, elementos visuales y una puesta que busca amplificar la dimensión sensorial de las canciones.
La expectativa del grupo también está puesta en la diversidad del público: desde la comunidad venezolana en Argentina hasta oyentes locales y espectadores que se acercarán por primera vez. “Queremos sorprendernos con quiénes van a estar ahí”, dijeron.
A lo largo de la entrevista, la banda vuelve una y otra vez sobre una idea: la música como refugio. “Es nuestra fortaleza cuando todo se pone oscuro, nuestro templo cuando necesitamos conectar con algo más grande y nuestro lugar para celebrar cuando todo va bien”, sintetizaron.
Esa definición atraviesa todo el proyecto. En un contexto de movilidad constante, donde el concepto de hogar se vuelve inestable, Motherflowers construye en su música un espacio propio: un territorio simbólico donde la identidad, la memoria y la experimentación conviven.
El recital en The Roxy Live, ubicado en Niceto Vega 5542, se inscribe en una gira regional con la que el grupo busca expandir ese universo. En vivo, "Que vayan y lo cuenten" deja de ser solo un disco para convertirse en experiencia compartida. La invitación, como sugiere el título, es clara, escuchar, vivirlo y después contarlo.