San Jerónimo Emiliani, el oficial herido que se convirtió en padre de los huérfanos
San Jerónimo Emiliani, fundador de los Clérigos Regulares de Somasca, es honrado hoy por su entrega absoluta a los niños abandonados y su papel como patrono de la juventud huérfana.
Este domingo 8 de febrero, el santoral católico destaca la figura de San Jerónimo Emiliani, un noble veneciano cuya vida cambió drásticamente tras ser hecho prisionero de guerra en 1508. Tras experimentar una liberación milagrosa atribuida a la Virgen María, renunció a su carrera militar y a sus bienes para servir a los más pobres. Su legado se fundamenta en la caridad activa y la creación de hogares para quienes la sociedad del siglo XVI había dejado en el olvido.
San Jerónimo Emiliani: del cautiverio a la libertad de la caridad
Las fuentes históricas italianas relatan que, tras escapar de su calabozo en Castelnuovo, Jerónimo colocó sus cadenas en el altar de la Virgen como signo de su nueva libertad espiritual. En Venecia, durante una época de peste y hambruna, se dedicó a recoger a niños que habían quedado sin hogar, dándoles educación y oficio. Fue pionero en establecer orfanatos estructurados, donde el trabajo y la oración eran los pilares fundamentales para devolver la dignidad a los jóvenes.
Los milagros atribuidos a su intercesión se centran frecuentemente en la providencia divina. Se cuenta en registros en inglés que, en momentos de extrema escasez, Jerónimo lograba multiplicar el pan para sus protegidos tras intensas jornadas de oración. Su muerte en 1537, contraída mientras cuidaba a enfermos de peste en Somasca, selló su vida de sacrificio total. Es recordado como el primer santo en sistematizar la asistencia social para menores en situación de vulnerabilidad.
Santo Tomás Becket, el arzobispo que enfrentó al poder y murió por la libertad de la Iglesia
La devoción actual hacia este santo es global, siendo reconocido por la Iglesia como el Patrono Universal de los Huérfanos y de la Juventud Abandonada. Su pedagogía del amor y la dignidad humana sigue siendo la base de las obras somascas en todo el mundo. Los fieles acuden a él para pedir protección por los niños en peligro y por las familias que atraviesan dificultades económicas, viendo en su ejemplo la respuesta cristiana ante la indiferencia social.
La oración a San Jerónimo Emiliani suele invocarlo como "Padre de los huérfanos", pidiendo que su espíritu de caridad se derrame sobre quienes cuidan de los más pequeños. Los devotos rezan para obtener un corazón compasivo y la fortaleza necesaria para ayudar a los necesitados sin esperar nada a cambio. Su fiesta es un recordatorio de que ninguna cadena es tan fuerte que la gracia de Dios no pueda romperla para transformar una vida.
En esta fecha, el santoral católico también celebra a Santa Josefina Bakhita, la santa sudanesa símbolo de la lucha contra la esclavitud. Durante esta semana que concluye, hemos recordado la luz de San Simeone, la sanación de San Blas y el martirio de San Pablo Miki. Mañana, 9 de febrero, la liturgia recordará a Santa Apolonia, patrona de los dentistas, manteniendo viva la llama de la fe en diversas profesiones y estados de vida.
En la Ciudad de Buenos Aires, puedes visitar la Parroquia Nuestra Señora de la Esperanza en Puerto Madero o acudir a instituciones vinculadas a la obra somasca para honrar su memoria. Sin embargo, un lugar tradicional de oración es la Basílica de San Nicolás de Bari, donde se suele pedir su intercesión por la niñez. Allí, los fieles encuentran consuelo al meditar sobre la vida de aquel hombre que transformó sus cadenas en instrumentos de amor.