El 31 de enero, el mundo celebra el Día Internacional del Mago, una fecha que a primera vista parece mezclar dos mundos distintos: lo religioso y lo lúdico. Sin embargo, la conexión surge gracias a San Juan Bosco, sacerdote italiano que entendió que la magia podía ser mucho más que entretenimiento. Sus trucos y habilidades de prestidigitación eran un vehículo para llegar al corazón de los jóvenes y acercarlos a la educación y a la moral. Este día no es aleatorio: conmemora la muerte de un hombre que utilizó la sorpresa y el asombro como herramientas de enseñanza.
Se sabe que Don Bosco nació en 1815 en Castelnuovo d’Asti, en el norte de Italia, y desde joven mostró interés por los niños más vulnerables de su comunidad. La Turín del siglo XIX estaba marcada por la Revolución Industrial, la pobreza y los huérfanos, que vivían en la calle sin educación ni protección. Para acercarse a ellos, Bosco no solo predicaba, sino que aprendió malabares, acrobacias y trucos de magia para captar la atención de los chicos y generar un vínculo de confianza. Su enfoque era innovador: convirtió lo imposible en una herramienta educativa y espiritual.
Allí, su objetivo no era engañar, sino enseñar valores de manera atractiva. Cada truco terminaba con un mensaje moral o educativo, invitando al estudio y fomentando la alegría como escudo contra los vicios y la delincuencia. Los niños, fascinados por sus destrezas, lo escuchaban y absorbían sus enseñanzas con entusiasmo.

La magia, para Bosco, era un lenguaje universal de esperanza y motivación. Su capacidad para sorprender y emocionar a los jóvenes le permitió transformar vidas, ganándose el apodo de “mago de la juventud”. Esta combinación de fe, entretenimiento y educación hizo que su figura se convirtiera en un referente internacional.
Canonización y consagración como patrono de los magos
El sacerdote falleció el 31 de enero de 1888, dejando un ejemplo de dedicación a los jóvenes y de creatividad educativa que marcaría la historia. Sin embargo, su reconocimiento como Patrono de los Magos ocurrió décadas después. En 1953, durante un congreso de magos celebrado en Segovia, España, los profesionales del arte de la ilusión decidieron elegir un referente que dignificara su oficio. La elección recayó en Don Bosco, reconocido por su habilidad.
Se consolidó oficialmente el 31 de enero como Día Internacional del Mago, fecha que celebra tanto la destreza técnica como la dimensión solidaria y educativa de la magia. La designación elevó el oficio del mago, mostrando que podía ser mucho más que un entretenimiento: un medio de enseñanza, inspiración y ayuda social. La influencia de Bosco permitió que la magia fuera considerada una de las bellas artes escénicas, combinando creatividad, habilidad y ética profesional.
Actualmente, la celebración se extiende más allá de los escenarios profesionales. Muchos magos realizan funciones gratuitas en hospitales, orfanatos y centros comunitarios, siguiendo el espíritu solidario del santo italiano. Su enfoque pedagógico y humanitario sigue vigente: la magia se convierte en una herramienta para generar alegría y bienestar.
5 curiosidades que hacen única esta celebración
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El truco del "centavo": Don Bosco dominaba la prestidigitación al punto de convertirla en un gesto casi mágico. Su truco más famoso consistía en hacer aparecer monedas detrás de las orejas de los niños, un gesto sencillo pero cargado de significado. No solo provocaba sorpresa y risas, sino que rompía el hielo.
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Otras fechas del ilusionismo: Aunque hoy el 31 de enero se reconoce internacionalmente como el Día del Mago, no es la única efeméride del ilusionismo. Algunos sectores del gremio conmemoran el 31 de octubre, día de la muerte de Harry Houdini, maestro de la magia y escapismo. Sin embargo, el reconocimiento a Don Bosco como patrón de los magos consolidó la fecha de su fallecimiento como la cita oficial.
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Educación lúdica: Cada truco de Bosco no era un simple entretenimiento: estaba cuidadosamente diseñado para transmitir enseñanzas morales y educativas. Desde juegos de manos hasta pequeños actos de ilusionismo, los niños aprendían lecciones de honestidad, cooperación, estudio y responsabilidad.
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Alcance global: La influencia de Don Bosco trasciende fronteras. Hoy, el Día Internacional del Mago se celebra en más de 50 países, abarcando desde las grandes ciudades con teatros y festivales de magia hasta comunidades rurales donde los magos llevan la ilusión a hospitales, escuelas y centros comunitarios.
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Inspiración permanente: El legado de Don Bosco sigue vigente. Magos y educadores de todo el mundo continúan inspirándose en su método, combinando creatividad, técnica y ética para transformar vidas.
MV