crítica

Receñir la ría

El bravo ríadista, en su raid por la ría, nunca corre en línea recta, se abre, aunque haga metros de más.

Foto: cedoc

En 2021, Carlos Gradin publicó en la revista El Ojo Mocho un resultado de su trabajo de indagación basado en historias de un poblador de la zona de Villa Riachuelo. Una mirada del paisaje urbano surgida de la experiencia directa, de recuerdos transmitidos oralmente por familiares y amigos, de fotos y recortes de diarios y revistas que aquel vecino atesoraba como un archivista.

En el trasfondo de El bravo ríadista navegan similares figuras, métodos y objetivos, como si el trabajo de Gradin derivara aguas abajo hacia la ría en Bahía Blanca: paisaje industrial, chimeneas, árboles, basura, relatos de habitantes locales, instituciones del patrimonio, territorios afectados por crecidas, puntos neurálgicos en la historia nacional, binomios ambiente-desarrollo y naturaleza-trabajo. “Aguas compartidas”, dice Esteban Sabanés en algún remanso de su novela.

Jorge “Corcho” Sugden fue un nadador que, hacia mediados de siglo, logró una hazaña: la “doble puerto”. Unió, ida y vuelta, el puerto de Ingeniero White y el de Punta Alta. En El bravo ríadista se narra aquella gesta, pero la escritura, como el agua, deriva por otros canales. No es la primera vez que Sabanés ciñe la ría. Parafraseando al ensayista Pablo Capanna, estamos ante una “literatura de la imaginación disciplinada” que le da un rodeo a la realidad y la observa con el asombro de quien está afuera, estando dentro del paisaje.

En la genealogía de las referencias históricas que plagan la novela, se huele la experiencia de trabajo del autor, profesor de historia, en los museos de la zona Ferrowhite y del Deporte. Buceando en archivos, dio con aquella hazaña deportiva, y lo que en un inicio iba a ser una exploración con fines curatoriales terminó siendo una novela. Los paisajes allí receñidos expanden el pensamiento en la búsqueda de imaginaciones de futuro contemporáneas y poéticas, como diría Porrúa, entre el archivo y la colección. La obra, en sus modulaciones de tiempos y ritmos, hace más atractiva una investigación que, de otro modo, quizá no saldría de los ámbitos exclusivamente profesionales o académicos, o bien lo haría, aunque bajo el formato de curiosidad histórica y deportiva, como las menciones en Radio Dorrego o en alguna entrada de blog del Museo del Deporte de Monte Hermoso. 

El bravo ríadista, en su raid por la ría, nunca corre en línea recta, se abre, aunque haga metros de más. Al bracear los márgenes de lo razonable, en el nado emerge lo desconocido, lo inexplicable, que se aleja de lo mundano y arroja la acción hacia el futuro. ¿Él también, en ese rodeo, en el ir y volver, reciñe la ría? Otra de las proezas de Sugden fue tapa de El Gráfico: unió Rosario con Buenos Aires nadando por el río Paraná sin dormir ni parar durante tres días. No sería descabellado imaginar su incursión final por el Matanza Riachuelo para arribar a aquella villa que describió Gradin. Nuevamente, la marea, en sus subidas, bordeará casitas de chapa y madera sobre pilotes, linderas al agua, y traerá memorias de futuro de un paisaje derivado.

 

El bravo ríadista

Autor: Esteban Sabanés

Género: novela

Otra obra del autor: Septiembre 

Editorial: Puerto Bahía Blanca, $ 20.000