San Gregorio de Nisa, el pensador que llevó la fe cristiana al terreno de la profundidad espiritual
El 10 de enero el santoral católico recuerda a San Gregorio de Nisa, obispo y teólogo del siglo IV, figura clave del pensamiento cristiano y la mística primitiva.
El 10 de enero de 2026, el santoral católico conmemora a San Gregorio de Nisa, uno de los más influyentes teólogos del cristianismo antiguo. Hermano de San Basilio Magno y miembro destacado de los llamados Padres Capadocios, su obra marcó profundamente la teología y la espiritualidad cristiana.
San Gregorio de Nisa: teología, mística y búsqueda de Dios
Gregorio nació hacia el año 335 en Capadocia, en el seno de una familia profundamente cristiana. Según fuentes en inglés como la Catholic Encyclopedia, recibió una sólida formación intelectual y filosófica, aunque inicialmente no se orientó de inmediato hacia la vida eclesiástica ni teológica.
Fue consagrado obispo de Nisa por impulso de su hermano Basilio, en un contexto de fuertes tensiones doctrinales. Textos italianos del Santi e Beati señalan que Gregorio enfrentó destierros y presiones políticas por defender la fe nicena frente al arrianismo, una de las principales controversias teológicas del siglo IV.
San Raimundo de Peñafort, el jurista que dio orden y coherencia al derecho de la Iglesia
San Gregorio se destacó por una visión profunda y original de la vida espiritual. Fuentes anglófonas subrayan que desarrolló una teología de la “búsqueda infinita de Dios”, entendiendo la fe no como una meta alcanzada, sino como un camino constante de crecimiento interior y transformación espiritual.
Sus escritos abordaron temas centrales como la Trinidad, la creación, la dignidad humana y la vida eterna. A diferencia de otros teólogos de su tiempo, Gregorio utilizó un lenguaje simbólico y contemplativo, que lo convirtió en una referencia clave para la mística cristiana posterior.
Participó activamente en concilios y debates doctrinales, contribuyendo a la consolidación del Credo cristiano. Aun así, su figura no fue la de un polemista agresivo, sino la de un pensador sereno que buscó armonizar razón, fe y experiencia espiritual.
San Gregorio murió hacia el año 394. Fue reconocido como Doctor de la Iglesia por la profundidad de su pensamiento y la influencia duradera de su obra. Las oraciones dedicadas a él piden sabiduría espiritual, deseo sincero de Dios y profundidad interior en la vida de fe.
Además de San Gregorio de Nisa, el 10 de enero el calendario recuerda a otros santos y beatos de los primeros siglos. La fecha se sitúa dentro del tiempo de Navidad, prolongando la reflexión sobre el misterio de Cristo desde la inteligencia, la contemplación y la experiencia espiritual.
En la Ciudad de Buenos Aires, la memoria de los Padres de la Iglesia puede evocarse en la Basílica del Santísimo Sacramento, donde se promueve la formación teológica y la reflexión espiritual, valores profundamente vinculados al legado de San Gregorio de Nisa.