Santa María, Madre de Dios, la figura que abre el año en el corazón del cristianismo
El 1 de enero el santoral católico celebra a Santa María, Madre de Dios, una solemnidad que une fe, maternidad y esperanza en el inicio del año.
El 1 de enero de 2026, el santoral católico celebra la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios, una conmemoración central de la fe cristiana que marca el inicio del año civil bajo el signo de la maternidad, la paz y la esperanza.
Santa María, Madre de Dios: origen y significado de una solemnidad fundacional
La proclamación de María como Theotokos —Madre de Dios— fue afirmada solemnemente en el Concilio de Éfeso en el año 431. Según fuentes en inglés como la Catholic Encyclopedia, este título no busca exaltar solo a María, sino proteger la fe en Jesucristo como verdadero Dios y verdadero hombre desde su nacimiento.
Las fuentes italianas del Santi e Beati destacan que esta solemnidad es una de las más antiguas del calendario cristiano. Ya en los primeros siglos, la Iglesia celebraba la maternidad divina de María como garantía de la encarnación real de Cristo y como expresión de la cercanía de Dios con la humanidad.
El 1 de enero también está profundamente vinculado al mensaje de la paz. Desde 1967, la Iglesia celebra en esta fecha la Jornada Mundial de la Paz, subrayando el papel de María como madre espiritual que acompaña a los pueblos y custodia la vida. Textos del Vaticano en inglés destacan esta dimensión social y universal de la solemnidad.
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María es presentada en la liturgia como mujer de fe silenciosa, que guarda y medita los acontecimientos en su corazón. Fuentes señalan que su figura abre el año invitando a la reflexión, a la confianza y a la disponibilidad interior frente al futuro que comienza.
Las oraciones propias del 1 de enero piden bendición para el nuevo año, protección para las familias y paz para el mundo. Una plegaria tradicional en inglés expresa: “O Mary, Mother of God, accompany us on the path of this new year with your maternal care".
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La devoción a Santa María, Madre de Dios, se mantiene viva en todas las tradiciones cristianas. Iglesias orientales y occidentales coinciden en honrar este misterio como fundamento de la fe cristológica y como expresión de la dignidad humana elevada por la encarnación.
Además de esta solemnidad mariana, el 1 de enero también recuerda tradicionalmente la circuncisión del Señor y el inicio del nombre de Jesús, completando un marco teológico que une nacimiento, identidad y misión.
En la Ciudad de Buenos Aires, la celebración del 1 de enero tiene lugar de manera especial en la Catedral Metropolitana, donde se celebra la misa por la paz y el inicio del año, poniendo el tiempo que comienza bajo la protección de Santa María, Madre de Dios.