Hitos del Fútbol Argentino

El grito de la Academia: cuando Racing Club conquistó la cima del fútbol mundial en 1967

La gesta de Racing ante el Celtic de Glasgow marcó el primer título mundial para un club de Argentina. Detalles del equipo de José Pizzuti, la batalla de Montevideo y el inolvidable gol del Chango Cárdenas.

El grito de la Academia: cuando Racing Club conquistó la cima del fútbol mundial en 1967 Foto: Captura X

La consagración de Racing Club en la Copa Intercontinental de 1967 representa el punto de partida para la gloria internacional del fútbol argentino a nivel de clubes. Bajo la dirección técnica de Juan José Pizzuti, el conjunto de Avellaneda logró romper la hegemonía europea tras una serie de tres partidos intensos contra el Celtic.

Aquel equipo, recordado popularmente como "El Equipo de José", basaba su éxito en un despliegue físico inusual para la época y una rotación constante de sus futbolistas en el campo. Agustín Mario Cejas, Roberto Perfumo y Alfio Basile formaban una columna vertebral defensiva que brindaba seguridad y solidez ante cualquier rival.

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El primer encuentro de la final se disputó en el Hampden Park de Glasgow, ante una multitud que superaba las cien mil personas. En tierras escocesas, el Celtic impuso su localía y venció por 1 a 0 con un gol de cabeza de McNeill, dejando a los argentinos con la obligación de remontar el resultado en el partido de vuelta.

La revancha tuvo lugar en el Cilindro de Avellaneda el 1 de noviembre de 1967. El clima era de absoluta confianza pese a que Gemmell abrió el marcador para los británicos mediante un tiro penal. Sin embargo, Racing reaccionó con goles de Norberto Raffo y Juan Carlos Cárdenas, forzando así un tercer partido de desempate.

El histórico desempate en el Estadio Centenario y el gol de Cárdenas

El escenario elegido para definir al campeón del mundo fue el Estadio Centenario de Montevideo, debido a que el reglamento de la época no contemplaba la diferencia de gol. El 4 de noviembre de 1967, uruguayos y argentinos se volcaron masivamente a las gradas para presenciar lo que se denominó "La batalla de Montevideo".

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El partido fue extremadamente friccionado y violento, resultando en la expulsión de varios jugadores por parte del árbitro paraguayo Rodolfo Pérez Osorio. Las crónicas de la revista El Gráfico de aquel entonces describieron el encuentro como una lucha de voluntades donde la pierna fuerte prevaleció sobre la estética.

En el minuto 11 del segundo tiempo, se produjo el momento más icónico de la historia académica. Juan Carlos Cárdenas recibió el balón fuera del área y sacó un potente remate de zurda que se clavó en el ángulo superior del arco defendido por Fallon. Aquel disparo sentenció el 1 a 0 definitivo para el equipo argentino.

"Le pegué con el alma, sabiendo que era la oportunidad de nuestras vidas", relató el Chango Cárdenas años después en el libro Racing, la historia de un sentimiento. Esa anotación no solo valió un trofeo, sino que transformó al club de Avellaneda en el primer equipo del país en ostentar el título de campeón mundial.

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El pitazo final desató un festejo que cruzó el Río de la Plata y se extendió por toda la Argentina. La hazaña fue recibida con honores de estado, ya que significaba el primer gran logro internacional tras años de frustraciones en competiciones intercontinentales frente a los poderosos equipos de la UEFA.

La importancia de este hito radica en que Racing demostró que el fútbol sudamericano podía competir de igual a igual en términos tácticos y físicos. El historiador Oscar Barnade destaca en sus investigaciones que esta victoria elevó el prestigio del torneo local, abriendo las puertas a una era de éxitos futuros.

El regreso del plantel al país fue multitudinario, con hinchas de diversos clubes saludando al campeón en las calles. La formación compuesta por Cejas, Perfumo, Basile, Martín, Rulli, Díaz, Cardoso, Maschio, Cárdenas, Rodríguez y Raffo quedó grabada para siempre en la memoria colectiva del deporte nacional.

El segundo partido fue en el Cilindro de Avellaneda

La Copa Intercontinental de 1967 no fue solo un trofeo para las vitrinas de Racing, sino una validación del sistema de trabajo impuesto por Pizzuti. El entrenador logró amalgamar a veteranos de gran técnica con jóvenes audaces, creando un bloque compacto que fue invicto durante treinta y nueve partidos locales.

Aquel Racing de 1967 también es recordado por su capacidad de adaptación. Ante el Celtic, un equipo que venía de ser campeón de Europa con un fútbol ofensivo y veloz, los argentinos supieron cerrar los espacios y golpear en los momentos justos, utilizando la inteligencia estratégica como arma principal.

La prensa internacional de la época, incluyendo publicaciones como el diario L'Equipe, resaltó la firmeza defensiva de Roberto Perfumo, a quien consideraron uno de los mejores zagueros del mundo. Su actuación en la serie final fue determinante para contener los embates de los delanteros escoceses Johnston y Lennox.

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El impacto sociocultural de la victoria fue inmenso, consolidando a Racing como uno de los "cinco grandes" con proyección global. Hasta ese momento, ningún representante de la Asociación del Fútbol Argentino había logrado conquistar la cima del mundo, lo que otorgó a la Academia un lugar de privilegio eterno.

Hoy, a décadas de aquel remate del Chango Cárdenas en Montevideo, la gesta permanece vigente como el estándar de éxito para el fútbol nacional. La Intercontinental de 1967 es el recordatorio de que la planificación y el temperamento pueden llevar a un equipo de barrio a la cumbre máxima del deporte rey.