Cuestionar las leyendas
Es posible que la historia que nos enseñaron esté cargada de distorsiones y medias verdades, que lo que siempre asumimos como verdadero no haya sido así? En estos tiempos donde todo se revisa y nada se da por sentado, podemos empezar a pensar que se ha construido una historia fruto de la manipulación de ciertos grupos para justificar sus lugares en el mundo e influir en el accionar de otros.
Alguna vez todos los hispanoamericanos fuimos parte de un imperio. Fue uno de los más importantes del mundo en su época. Y duró más de tres siglos. Sin embargo, ese imperio cayó y los vencedores construyeron una leyenda que, además de falsa, justificó todo su accionar. Se trata de la famosa leyenda negra que describe a España como un país cruel, atrasado y fanático. Es, en gran parte, una campaña de propaganda promovida por sus rivales, sobre todo Inglaterra, los Países Bajos y Francia. Si bien este relato nació en Italia, lo cierto es que fue en aquellos países donde tomó impulso y se difundió.
Las naciones de la América hispana son herederas del imperio español, y su propia historia es parte de la historia de España. Precisamente, porque eran parte de España. Y sus procesos de independencia también fueron una continuación de la historia del imperio español. Continuación, ruptura, deconstrucción y reconstrucción. Un camino posterior que no dejó satisfecho a nadie. Ni a los españoles de España ni a los de América. En estas páginas intentaremos reconstruir aquellos tiempos, qué ideas los guiaron, qué poderes actuaron y cuál fue la operación que finalmente resultó. Para bien o para mal, ese es nuestro origen y el camino que tomamos.
No es novedad que todo imperio fabrica sus enemigos. Mal que les pese a muchos, cuando una estructura política crece, cuando una nación alcanza mucho poder, genera en otros países, sobre todo en los que se sienten amenazados, anticuerpos que se expresan en forma de recelo. A lo largo de la historia, esto ha pasado con varios imperios, incluso el romano, que fue atacado con discursos que lo acusaban de brutalidad y corrupción. En el caso del español, se creó la famosa leyenda negra, cuyas ideas centrales son:
Que la Inquisición española fue la más sangrienta de la historia. Que los españoles exterminaron a los indígenas en América.Que España era un país atrasado y poco civilizado.
Esa imagen oscura fue en gran medida creada por sus enemigos políticos y comerciales. Indudablemente, los principales responsables fueron los protestantes del norte de Europa, como los ingleses y los neerlandeses, potencias emergentes que necesitaban justificar su guerra contra España, que en los siglos XVI y XVII dominaba buena parte del mundo. También los franceses contribuyeron a reforzar esta imagen negativa. La imprenta y los medios de comunicación de la época fueron usados para difundir historias en las que España aparecía como el gran villano.
Pero no se trata solo de un relato poderoso que tiñe sin contrapeso toda la historia que nos cuentan sobre la conquista española de América y queda nada más que ahí. La leyenda negra también ha permeado las interpretaciones del proceso revolucionario hispanoamericano y de sus figuras más destacadas y se han desarrollado teorías que avanzan más allá de su refutación. En realidad, buscan instalar un relato en sentido contrario. Al respecto, hay quienes sostienen que la emancipación fue una traición al Imperio Español y que tanto Simón Bolívar como José de San Martín, a sabiendas o no, actuaron al servicio de los intereses británicos. Desde esta perspectiva, la independencia no fue una victoria de los pueblos sino una catástrofe que fragmentó a Hispanoamérica y la dejó vulnerable a la dominación extranjera. Las consecuencias que acarreó esa visión son permanentes. España misma llegó a creerse muchas de esas historias y desarrolló un gran complejo de inferioridad. Además, sigue viva en muchas partes del mundo, incluso en Hispanoamérica, donde a veces se culpa a España de todos los males sin analizar el contexto histórico completo. En la actualidad, ha sido reactivada por la agenda woke con el único propósito de debilitar la identidad hispánica y occidental mediante la victimización y la culpa histórica.
Es tiempo de cuestionar esta leyenda negra sin por ello caer en el extremo opuesto de adherir a la leyenda rosa, aquella que idealiza la colonización española destacando su aporte civilizatorio y minimizando la violencia ejercida sobre las poblaciones indígenas. Ambas son construcciones ideológicas interesadas y lejanas a la imparcialidad. No se trata de decir que España no cometió errores, sino de analizar la historia con más equilibrio y sin prejuicios.
Hispanoamérica debe construir su propia visión histórica, libre de narrativas impuestas desde el exterior y basada, en cambio, en una lectura equilibrada de los hechos. La capacidad para liberarse de estos mitos sin crear otros en su reemplazo, y asumir la historia con realismo, es el camino para que la identidad hispanoamericana se fortalezca y afiance su orgullo.
*La Leyenda Negra de Hispanoamérica, editorial Planeta. (Fragmento)