El objetivo de este libro es colocar en la óptica de los lectores la tragedia que significó la pérdida de inmensos territorios que conformaron en sus principios las Provincias Unidas del Río de la Plata, y por ende los de su sucesora natural, nuestra querida República Argentina.
Lo realizaremos en base a una recopilación de datos siguiendo una secuencia cronológica de los hechos históricos sucedidos en las campañas de San Martín en Chile y Perú, y de los que acontecieron paralelamente en el Alto Perú, donde combatían a los realistas, el Ejército del Norte, los caudillos de las Republiquetas y los gauchos jujeños y salteños.
Hablaremos de los hombres y mujeres que se quedaron resistiendo, peleando y muriendo en Tarija, Potosí, Cochabamba, La Paz, Chuquisaca y también en Jujuy, Salta y Tucumán Allí en el norte de la patria nueva, nuestros soldados resistieron, en nombre de la libertad, los ataques realistas esperando, (así se lo había prometido San Martín a Belgrano cuando lo dejó al mando del ejército del Norte), que el vencedor de Chacabuco y Maipú fuera a ayudarlos a echar a los españoles de una buena vez.
Fueron más de 4millos argentinos y chilenos que desembarcaron en Perú para ir a juntarse con sus hermanos criollos e indios que se desangraban en Salta, Jujuy y las Republiquetas, en tremendos combates contra el poderoso ejército realista
Nos referiremos también a la lucha por la Banda Oriental en donde nuestros patriotas vencieron al ejército del Imperio de Brasil, recuperando todo el territorio ocupado por los lusitanos (la provincia oriental del Uruguay y las misiones jesuíticas de Río Grande del Sur)
Además, evocaremos la vida de estos combatientes, sus dramas individuales y su coraje Esteban Echeverría escribió: “Todas las naciones tienen sus grandes hombres, símbolos permanentes de su gloria ¡Feliz la nación que cuenta entre sus hijos a muchos grandes hombres!”. (...)
El cruce de los Andes y batalla de Chacabuco
El 12 de febrero de 1817 San Martín derrota al general realista Maroto en la batalla de Chacabuco en tierras chilenas y toma Santiago, iniciando la reconquista de Chile en lo que se llamara “La Patria Nueva Chilena”.
Todos, desde el jefe hasta el último soldado, participaron en el combate que terminó en la derrota absoluta del enemigo. Los muertos realistas fueron 450, los nuestros sólo 12 y se tomaron prisioneros 600 soldados, entre ellos 30 oficiales. El Regimiento de Granaderos perdió 7 hombres.
San Martín le escribiría al director Supremo el 22 de febrero: “En 24 días hemos hecho la campaña; pasamos las cordilleras más elevadas del globo, concluimos con los tiranos y dimos la libertad a Chile”.
El 1° de marzo de 1817 tuvo lugar el primer combate de Humahuaca, donde el coronel Arias logró desalojar a los realistas del pueblo. Seguidamente atacó la ciudad de Jujuy, sin lograr tomarla.
El 15 de abril De la Serna se apodera de la ciudad de Salta, la que debe abandonar; y también debe abandonar Jujuy, debido a la acción de los guerrilleros.
El 30 de junio el ejército realista retorna a Tupiza, diezmado por los ataques de la guerrilla y por la falta de víveres.
Campaña de Lamadrid. Recuperación y pérdida de Tarija
El 18 de marzo de 1817, partió de San Miguel de Tucumán el General Aráoz de Lamadrid con 500 dragones y dos piezas de artillería, con la orden de Belgrano de avanzar hasta Oruro. Para no atravesar el duro y seco camino de los Andes altoperuanos, Lamadrid decidió dirigirse hacia Tarija, allí aprovecharía para hacer un receso y aprovisionarse con gente y caballos, sin tener en cuenta que la ciudad estaba aún bajo gobierno realista. Ya en el territorio, se le unieron grupos de gauchos montoneros tarijeños comandados por Francisco Pérez de Uriondo y otros caudillos.
El 15 de abril mientras los gauchos estaban combatiendo y cercando a Ramírez Orozco y a Andrés de Santa Cruz, la división de Lamadrid, junto con las montoneras de Lugones y Mariano García, entre otros, obtuvieron la victoria en el combate del Campo de La Tablada, consiguiendo liberar Tarija. El triunfo le significó al Ejército del Norte la captura de abundantes armas, municiones, víveres y prisioneros, incorporándose a las tropas numerosos tarijeños de forma voluntaria.
El 5 de mayo, Lamadrid designó gobernador de Tarija a Francisco Pérez de Uriondo y marchó rumbo a Chuquisaca que estaba defendida por una compañía del Batallón Centro al mando del capitán Juan Bautista Elío, con 6 cañones y 4 compañías de milicianos de la ciudad.
El 21 de mayo Lamadrid atacó la ciudad y fue rechazado, pues su defensa se había visto fortalecida por refuerzos traídos por De La Hera desde Tarabuco y por el brigadier Juan O´Reilly desde la Puna.
El 12 de junio se produjo la batalla de Sopachuy, donde OReilly con mil hombres encuentra a Lamadrid, quien se haya sin municiones, abandona sus cañones y pierde 300 hombres entre bajas y prisioneros y pone rumbo a Tarija, sin ser perseguido por los realistas, que no tenían caballada.
De la Serna ordenó al coronel Mariano Ricafort avanzar sobre Tarija, en busca de Lamadrid, pero éste ya había huido hacia Orán.
El 11 de julio de 1817, Ricafort reocupó Tarija, cometió una serie de actos de venganza contra la población y mandó a incendiar el Cabildo y el Archivo Capitular.
Últimas invasiones realistas
El 15 de agosto de 1817 tuvo lugar el segundo combate de Humahuaca, debido a una nueva invasión del coronel Olañeta con un ejército de mil hombres. La localidad fue evacuada por el coronel Arias, que lo vence en el combate de Huacalera.
El 3 de enero de 1818 los realistas se retiraron hasta Yavi y luego retornaron al Alto Perú. Poco después Olañeta y el coronel José María Valdez iniciaron una nueva invasión con 2.400 hombres. El 14 de enero ocuparon Jujuy, pero la evacuaron el 16 de enero, retirándose a Yavi nuevamente.
A principios de 1818 De la Serna renunció al mando del ejército realista y se dirigió a Cochabamba, dejando el mando al coronel José Canterac, quien luego de pacificar Tarija y Cinti inició una nueva invasión sobre los territorios de las Provincias Unidas.
Lo hizo con tres columnas, una al mando de Olañeta, que entró por Humahuaca, otra al mando de Vigil, que entró por Orán, y la última al mando de Valdez que entró por el Despoblado.
Batalla de Maipú
El 5 de abril de 1818, en la batalla de Maipú se enfrentaron las fuerzas patriotas del Ejército Unido Libertador de Chile, al mando del general José de San Martín y el Ejército Real de Chile bajo las órdenes del general Mariano Osorio.
Eran 6 mil efectivos del Ejército Unido contra 5.300 del Ejército Realista. Se produjeron numerosas bajas en el ejército español. La batalla fue un enfrentamiento armado decisivo dentro del contexto de la Guerra de la Independencia de Chile.
Una derrota patriota hubiera impedido las campañas militares de San Martín y Bolívar al Virreinato del Perú, donde había 30 mil soldados realistas. Gracias al triunfo de Maipú se aseguró la Independencia de Chile.
Situación de San Martín en el año 20
La guerra de desgaste llevada adelante en el norte argentino por las fuerzas de Güemes y por los caudillos altoperuanos organizados en Republiquetas, produjeron un notable efecto sobre las fuerzas realistas. A pesar de tratarse de milicias y fuerzas irregulares, enfrentaron con éxito a unidades muy experimentadas, veteranas de las guerras europeas. Además de generar una enorme pérdida de valiosos recursos, obligó a los realistas a dividir sus fuerzas, sustrayéndolas de los frentes, primero de Chile y posteriormente del Perú, lo que contribuyó significativamente al desarrollo de la gesta Sanmartiniana en América del Sur.
Los caudillos altoperuanos contribuyeron a que los realistas no pudieran concentrar todos sus efectivos, dividiendo sus fuerzas y permitiendo con más soltura las acciones desde la costa y la sierra, donde el general Antonio Álvarez de Arenales dirigió la primera campaña para insurreccionar a las poblaciones. De esta forma la campaña de San Martín se apoyó en tres grandes ejes:
1. Las operaciones anfibias de su escuadra y ejército sobre la costa, presionando desde el oeste.
2. Las operaciones del general Álvarez de Arenales en la sierra para insurreccionar a las poblaciones y amenazar a Lima desde el este.
3. Las acciones de los caudillos altoperuanos, las milicias de Güemes y el ejército del norte que impidieron que grandes contingentes realistas pudieran operar contra las unidades del General San Martín.
Invasión de Ramírez Orozco
En febrero de 1820, el brigadier general Canterac fue sustituido por el general Juan Ramírez Orozco como comandante de las fuerzas españolas en el Alto Perú.
El 8 de mayo Ramírez Orozco salió de Tupiza al mando de un ejército de 4 mil hombres y avanzó sobre Jujuy, ocupándola el 28 de mayo y a la ciudad de Salta el 31 de mayo, hasta llegar al río Pasaje El 2 de junio las fuerzas realistas lograron el triunfo en el Chamical (al suroeste de la ciudad de Salta). Asimismo, en Las Cañas 400 realistas fueron derrotados. Cayó en combate el teniente coronel Rojas, relevante caudillo patriota.
El 8 de junio hubo una nueva victoria independentista en Cuesta de la Pedrera (al sureste de Salta), donde las fuerzas patriotas al mando de Alejandro Burela dispersaron a las partidas realistas que se retiraron a Jujuy. Posteriormente en Yala fue derrotada otra fuerza realista y capturado el coronel Vigil.
En espera de los acontecimientos del Perú, Ramírez Orozco ordenó la retirada hacia Tupiza a donde llegó a mediados de junio de 1820.
Expedición libertadora al Perú
El 20 de agosto de 1820 zarpa de Valparaíso la Expedición Libertadora del Perú, una fuerza militar anfibia compuesta de 25 navíos con 6.030 almas a bordo, rumbo al Perú. El Ejército estaba al mando del general San Martín y la escuadra del vicealmirante escocés lord Thomas Alexander Cochrane.
El 12 de septiembre de 1820 fueron recibidas en Tupiza dos reales órdenes despachadas el 7 de marzo por el rey Fernando VII. Una ordenaba la jura de la Constitución Española de 1812 y por la otra se ordenaba una amplia amnistía y devolución de bienes a todos los detenidos por razones políticas. En octubre se conoció en Tupiza que San Martín había desembarcado el 8 de septiembre en Pisco y que Álvarez de Arenales se internaba con una división en la sierra.
Inmediatamente Ramírez Orozco junto con Canterac que se encontraban en el Alto Perú, iniciaron la marcha hacia el este para defender el Virreinato del Perú.
El 29 de enero de 1821 José De la Serna fue impuesto virrey del Perú.
El 27 de abril (llamado Día Grande de Jujuy) tuvo lugar el combate de León (12 kilómetros al norte de Yala), donde el general José Ignacio Gorriti logró rendir a 400 realistas.
Muerte de Güemes
El 7 de junio de 1821 el comandante español Valdez, con 300 soldados, marchó desde Yavi y tomó por sorpresa a Salta, allí una de sus partidas logró herir a Güemes en una emboscada, pues el despreciable comerciante Mariano Benítez informó a los españoles que se encontraba en lo de su hermana Macacha. Al salir de la casa lo hieren de muerte; falleció 10 días después el 17 de junio en Chamical. Asumió el mando de sus tropas el coronel Jorge Enrique Vidt.
Conferencia de Miraflores
El 2 de junio de 1821 se realizaron en Punchauca las negociaciones de paz entre el virrey del Perú José De la Serna y el general José de San Martín. Este último propuso que España reconociera la independencia de Perú, Chile y Río de la Plata, y que se instaurase para el Perú una monarquía constitucional encabezada por un príncipe español. De La Serna se inhibió de dar una respuesta, aduciendo que carecía de instrucciones de la Corte de Madrid. En los días siguientes, las conferencias continuaron entre los delegados que se reunieron en Miraflores y finalmente en el Callao. No hubo ningún acuerdo definitivo y el resultado más importante fue la celebración de un armisticio, que se prorrogó hasta el 30 de junio de 1821.
Antes de la finalización de dicho armisticio, el 22 de junio, Olañeta tomó Jujuy y avanzó sobre Salta, donde al verse cercado firmó el 14 de julio un nuevo armisticio y se retiró hacia el Alto Perú.
Independencia del Perú
El 28 de julio de 1821, luego de que el Ejército Libertador del Perú comandado por el general José de San Martín venciera la última resistencia de los efectivos realistas, en la Plaza de Lima, se jura solemnemente la Independencia de Perú.
Encuentro de Guayaquil
El 26 y 27 de julio de 1822 se realiza el encuentro de Guayaquil, entre los libertadores americanos José de San Martín y Simón Bolívar.
Trataron allí la situación militar de los ejércitos libertadores y la forma de gobierno de los nuevos estados creados a partir de las campañas realizadas. La inmensa superioridad numérica y de pertrechos del ejército de Bolívar no le dejó a San Martín otras alternativas que entregarle los restos de su glorioso y empobrecido ejército.
Bajo el mando de Bolívar, los oficiales y soldados del Ejército Libertador del Perú participaron valerosamente en las batallas de Junín y Ayacucho, que marcaron el fin del Imperio Español en América del Sur. Luego de presentar su renuncia al cargo de protector del Perú, en septiembre de 1822 en el bergantín “Belgrano”, San Martín se embarcó rumbo a Valparaíso. Arenales se retira también del ejército de Bolívar y vuelve a Salta, donde el 1 de enero de 1824 es nombrado gobernador.
Rebelión de Olañeta
El 22 de enero de 1824 se produce la Rebelión de Olañeta, conocida también como la guerra Doméstica que involucró a todo el ejército realista altoperuano contra la autoridad del virrey del Perú, José De la Serna. Las fuerzas que defendían el Alto Perú eran los 4mil soldados acantonados en Potosí al mando del mismo Olañeta y mil en Santa Cruz dirigidos por Francisco Javier Aguilera. De La Serna contaba con similares fuerzas.
Sublevación del Callao
El 5 de febrero de 1824 se produce la sublevación del Callao, que permitió la reocupación realista de Lima. El motín tuvo lugar en la Fortaleza del Real Felipe en el Callao, cuando se sublevaron unidades chilenas, grancolombianas, peruanas y argentinas. Participaron parte de los Granaderos a caballo y otras unidades peruanas, lo que significó la casi extinción de las fuerzas llevadas por San Martín al Perú. Los sublevados se unieron al ejército realista peruano, algunos permanecieron en el Callao hasta su rendición en 1826.
Mientras tanto en el Alto Perú, el 4 de agosto de 1824 el gobernador de Salta, general Álvarez de Arenales, nombró comandante general de Vanguardia del ejército patriota al general José María Pérez de Urdininea.
Junín y Ayacucho
El 8 de agosto de 1824 en la Batalla de Junín, Bolívar y Suárez (ex oficial del cuerpo de Granaderos) con el Ejército Unido Libertador del Perú, derrotan al general Canterac en uno de los últimos enfrentamientos que sostuvieron los ejér citos realistas y patriotas. La batalla se desarrolló únicamente entre caballerías y usaron solo armas blancas.
El 9 de diciembre de 1824 en la batalla de Ayacucho se produce el último gran enfrentamiento. El triunfo del ejército patriota significó el final definitivo del dominio administrativo virreinal español en América del Sur.
La batalla se desarrolló en la Pampa de Quinua, en Ayacucho, entre el Ejército Unido Peruano Colombiano libertador del Perú, al mando de Sucre, con 8.500 hombres, y el Real del Perú con 9.310 plazas comandado por José De la Serna.
La Capitulación de Ayacucho firmada por Canterac y Sucre supuso la desaparición del contingente militar realista más importante que seguía en pie y selló la independencia del Perú. No obstante, España no renunció formalmente a la soberanía de sus posesiones continentales americanas hasta 1836, ya que consideraban la guerra de la independencia como una guerra civil. El tratado de paz, amistad y reconocimiento con el Perú fue firmado el 14 de agosto de 1879 en París.
Del 16 al 20 de diciembre de 1824 Pío Tristán es nombrado Virrey del Perú de facto por la Real Audiencia de Cuzco.
El 29 de enero de 1825 José Miguel Lanza con tropas de la Republiqueta de Ayopaya, toma la ciudad de La Paz y declara la Independencia de las Provincias del Alto Perú.
Derrota y muerte de Olañeta
A principios de marzo de 1825, Sucre comunica a Álvarez de Arenales los triunfos de Junín y Ayacucho y le solicita sedirija al Alto Perú para atacar a Olañeta por el sur. La legis latura de Salta aprobó la expedición y se puso en marcha la División Libertadora de Salta compuesta de 1.700 hombres.
Entre el 8 y el 14 de marzo de 1825, los montoneros Eustaquio Méndez y José María Aguirre Hevia y Vaca liberaron Tarija.
El 17 de marzo Álvarez de Arenales envió a Pérez de Urdininea, con quien toma la guarnición de Tupiza seis días más tarde.
Mientras el mariscal Sucre se dirigía a Potosí, el coronel realista Carlos Medinaceli se sublevó en Cotagaita contra Olañeta y envió una comunicación a Álvarez de Arenales para ponerse a sus órdenes. Pérez de Urdininea recibió la orden de Álvarez de Arenales de marchar inmediatamente hacia Cotagaita.
El 28 de marzo, al enterarse Olañeta de la llegada de Sucre, salió de Potosí con una columna de 700 soldados.
El 29 de marzo de 1825 Sucre entra en Potosí.
El 1 de abril Olañeta enfrentó a Medinaceli en Tumusla y murió en el combate.
“Si la batalla de Ayacucho significó la derrota política y militar de las colonias españolas en Sudamérica, la batalla de Potosí representó un golpe aún más duro, el corte umbilical entre el cerro de Potosí y España... ¡Oh Potosí, cuánto te debe Europa!”.
Don José de Canterac, Madrid, 1829
El que debía no era Europa, era el Reino de España que había retirado el mineral de plata de Potosí por un valor estimado de 70 mil millones de dólares a valores actuales.
Fin de la guerra
El 7 de abril de 1825, el general José María Valdez se rindió ante Pérez de Urdininea y pidió ser comprendido en la Capitulación de Ayacucho, así se puso fin a la guerra en el Alto Perú.
Es fundamental agregar que las acciones de Álvarez de Arenales y de su General Urdininea habían logrado recuperar para las Provincias Unidas la mayor parte de los territorios del Alto Perú, sin contar Potosí, donde se encontraba el ejército de Bolívar. En ese momento, Rivadavia le permite a Sucre operar políticamente sobre los caudillos de la zona y abandona así los derechos naturales que sobre esos territorios tenían las Provincias Unidas y también olvidando los derechos ganados con la sangre vertida por los miles de patriotas que murieron luchando por la libertad de esas tierras nuestras.
Dos días antes de que Pérez de Urdininea arribara a Cotagaita, una división enviada por Sucre al mando del coronel Francisco Burdett O´Connor se apoderó de los depósitos de artillería y el parque; e incorporó a sus filas a Medinaceli y sus tropas.
El 7 de abril recibió Sucre un pliego enviado por Álvarez de Arenales desde Mojo (cerca de Tupiza), haciéndole saber la comisión que le había hecho el Congreso Argentino el 8 de febrero para que trate con los jefes realistas de las provincias del Alto Perú el fin de la guerra.
El 18 de abril Arenales viaja a Potosí con dos ayudantes y se entrevista con Sucre. Posteriormente se dirigieron a Chuquisaca, desde donde retornó a Salta con toda la división expedicionaria, mientras Burdett O´Connor, por orden de Sucre, se posesionaba del área al frente de la Legión Peruana.
El 30 de mayo de 1825 Tarija sufre un golpe de Estado por parte de O´Connor, desplazando al gobernador tarijeño Felipe Echazú que había sido nombrado por el gobernador de Salta Álvarez de Arenales y nombra al coronel Bernardo Trigo; éste reprimió a los que se oponían a él y a O´Connor, dando inicio a la disputa por Tarija.
El 3 de agosto de 1825 nació la República Altoperuana, el 6 de agosto se firmó y se reconoció como República, y el 13 de agosto se le dio el nombre de República de Bolívar, todo esto sin incluir a Tarija.
En agosto de 1826 Tarija volvió a quedar bajo control del gobierno de Salta tras la deposición de las autoridades, pero mientras Argentina estaba en guerra contra Brasil, en octubre el territorio pasó a ser invadido y anexado a Bolivia.
El 18 enero de 1826 se firma el Tratado de Tantauco. El archipiélago de Chiloé queda bajo soberanía chilena. El gobernador realista Quintanilla capitula y se reembarca para España.
El 22 de enero de 1826, al ver que la ayuda de España no llegaba, el brigadier realista Rodil entrega la plaza del Callao.
A mediados de febrero de 1827, una revuelta encabezada por José Gorriti depone a Arenales como Gobernador, quien fallece el 4 de diciembre de 1831 en Moraya, Bolivia.
En 1828, el último foco de resistencia española en la República de Bolívar fue dirigido por el general realista Francisco Javier Aguilera (famoso por haber dado muerte a los patriotas Manuel Ascencio Padilla e Ignacio Warnes), quien finalmente fue derrotado y fusilado en Vallegrande por una división dirigida por el coronel Anselmo Rojas. Todos sus líderes fueron decapitados y sus cabezas expuestas en la plaza.
☛ Título
La patria desguazada
☛ Autor
Eduardo Kovalivker
☛ Editorial
Prosa Ediciones
☛ Edición
2026
☛ Páginas
204
Datos de los autores
u Eduardo Kovalivker es ingeniero químico recibido en la Universidad Nacional de la Plata. Vivió en Israel y en Francia antes de regresar a la Argentina en 1973. Editó numerosos libros de poesía, cuentos y novelas.
u Entre sus libros de poesía se encuentran: Rebelión y ensueño (2015), Los ríos de mi sangre, segunda edición corregida y aumentada (2015. Entre sus novelas: El pacto (2020), Los luchadores indígenas junto con Felipe Pigna (2020), Alienígenas y dioses (2022)
u Enrique Narciso (1945-2026) nació en la ciudad de Avellaneda, Prov. Buenos Aires y se recibió de Ingeniero Químico en la Universidad Nacional de La Plata. Poeta y escritor, publicó dos libros de poemas (Editorial Prosa) “Ella” (2009) y “Eva” (2016).