Argentina tiene superávit fiscal, pero el riesgo país se dispara por encima de los 700 puntos: qué está viendo el mercado
Los bonos argentinos profundizan las pérdidas. El equilibrio de las cuentas públicas no alcanza para despejar las dudas sobre el pago de la deuda en dólares. El contexto internacional agrega presión, pero no explica por sí solo el castigo a los activos locales.
El riesgo país volvió a superar este martes los 700 puntos básicos, un nivel que no se registraba desde antes de las elecciones legislativas de octubre de 2025. El indicador elaborado por JP Morgan llegó a ubicarse en torno a los 710 puntos durante las primeras operaciones en Wall Street, en medio de una nueva caída de los bonos soberanos. Pero detrás de ese número hay una señal que empieza a preocupar al mercado: los inversores ya están incorporando en los precios el riesgo político de las elecciones presidenciales de 2027 y las dudas sobre la disponibilidad de dólares para afrontar los próximos vencimientos de deuda.
La presión vendedora sobre los títulos argentinos se intensificó en las últimas semanas. Los bonos Globales bajo legislación extranjera registraban este martes bajas promedio del 1,5%, mientras que en el último mes acumulan pérdidas cercanas al 6%. El retroceso supera el 7% en algunos de los títulos de mayor plazo, cuyos rendimientos ya se ubican por encima del 12% anual en dólares.
La dinámica contrasta con el escenario que siguió a las elecciones legislativas del año pasado. En aquella oportunidad, el triunfo del oficialismo impulsó una fuerte recuperación de los bonos y permitió reducir el riesgo país, que antes de los comicios había superado los 1.000 puntos básicos. Casi un año después, parte de esa mejora se revirtió y los inversores comenzaron a mirar con mayor cautela el horizonte político y financiero.
Para Andrés Azicri, presidente y CIO de Vector Investments, la explicación está vinculada con la anticipación de un escenario electoral que todavía se encuentra a más de un año de distancia.
"El riesgo país se está posicionando en niveles que incorporan el riesgo electoral del 2027, con bastante antelación en un contexto internacional complejo", explicó a PERFIL:
Azicri considera que el debilitamiento de la actividad económica también comienza a jugar en contra de las expectativas financieras. "El alicaído nivel de actividad impacta en la imagen y confianza en el Gobierno, lo que incrementa el riesgo de un nuevo cambio de rumbo hacia políticas que, en el pasado, afectaron el precio de los activos", señaló.
La reacción de los inversores, según el especialista, responde a una dificultad propia de los años electorales: resulta complejo cubrirse frente a escenarios políticos con consecuencias económicas muy diferentes. "Ante la dificultad de mitigar un riesgo binario, la primera reacción típica de los inversores suele ser reducir su exposición", sostuvo.
El problema de los dólares para pagar la deuda en 2027
Más allá de la incertidumbre electoral, uno de los principales interrogantes pasa por la capacidad de Argentina para afrontar sus compromisos externos durante el próximo año.
Leo Anzalone, director de CEPEC, planteó que el nivel alcanzado por el riesgo país refleja una preocupación concreta sobre el financiamiento de los vencimientos en moneda extranjera.
"El dato relevante no es el nivel en sí, sino lo que está descontando el mercado: no es un problema de solvencia en pesos, sino de acceso a dólares para los vencimientos de 2027", señaló.
El economista advirtió que, si bien se mantiene el superávit fiscal y el Banco Central continúa comprando reservas, el Tesoro deberá enfrentar compromisos por más de US$21.000 millones durante el próximo año, sin que exista todavía una fuente de financiamiento definida para cubrirlos en su totalidad.
"El superávit fiscal se mantiene y el BCRA sigue comprando reservas, pero el Tesoro enfrenta pagos superiores a US$21.000 millones el año próximo sin una fuente de financiamiento definida, y esa incertidumbre es la que presiona la prima de riesgo", afirmó Anzalone.
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La dificultad para recuperar el acceso al crédito internacional aparece como una de las consecuencias más relevantes del aumento del riesgo país. Con rendimientos superiores al 12% anual en los bonos de largo plazo, el costo de emitir nueva deuda en el mercado resulta elevado y limita las posibilidades de refinanciar vencimientos en condiciones sostenibles.
La preocupación no se concentra únicamente en la capacidad del Gobierno para mantener el equilibrio fiscal. También alcanza a la disponibilidad efectiva de divisas y a las condiciones en las que el Tesoro podría conseguir financiamiento durante un año electoral.
Argentina se desacopla de otros emergentes y el mercado exige una prima adicional
El deterioro de los bonos argentinos coincide con un contexto internacional más complejo, atravesado por las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, la suba del petróleo y las expectativas sobre la política monetaria de Estados Unidos.
Sin embargo, las últimas ruedas muestran que el castigo a los títulos nacionales no responde exclusivamente a factores externos.
Según un informe de Max Capital, los bonos soberanos argentinos en dólares estuvieron presionados por una corriente vendedora que también alcanzó a la deuda de otros mercados emergentes, en un contexto de búsqueda de activos de mayor calidad.
La diferencia es que Argentina sufrió un deterioro adicional respecto de países con perfiles crediticios comparables. Los diferenciales de rendimiento frente a los soberanos con calificación B aumentaron 63 puntos básicos en la última semana, hasta alcanzar los 265 puntos.
Para Max Capital, esa ampliación muestra que los inversores exigen una compensación adicional por la mayor exposición argentina al riesgo político de 2027.
Anzalone también puso el foco en ese comportamiento. Entre el 9 y el 16 de octubre, el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a diez años descendió desde el 5,24% hasta el 5,09%, un movimiento que, en principio, debería haber favorecido a los activos de mayor riesgo.
Pero ocurrió lo contrario con Argentina. "Entre el 9 y el 16 de octubre, la tasa del Treasury a 10 años bajó de 5,24% a 5,09%, un alivio externo que debería haber favorecido a la deuda emergente, pero el riesgo país argentino subió en cada una de esas ruedas, de 589 a 648 puntos, y siguió escalando hasta superar los 700", detalló.
Para el economista, ese desacople confirma que una porción importante de la suba responde a factores propios de la economía argentina y no solamente a las condiciones financieras globales.
La tensión internacional y las tasas de Estados Unidos
El escenario internacional también ocupa un lugar importante en las decisiones de los grandes fondos de inversión. La escalada del conflicto en Medio Oriente y las dificultades para el transporte de petróleo por el estrecho de Ormuz volvieron a introducir volatilidad en los mercados financieros.
Mariano Sardáns, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI, considera que los rendimientos de los bonos estadounidenses a largo plazo se encuentran elevados respecto de las perspectivas de inflación y que, en condiciones normales, deberían retomar una trayectoria descendente.
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"Las tasas de los bonos a 10 años subieron mucho por una mayor expectativa de inflación, aunque la inflación no aumentó en la misma magnitud. Claramente las tasas están demasiado altas y deberían bajar, deberían seguir con la tendencia bajista, como vienen hace dos años", dijo.
El especialista destacó que desde mediados de la semana pasada comenzó a observarse una reducción de los rendimientos, aunque las tensiones geopolíticas volvieron a generar presión.
"Esta semana volvió a haber presión por el tema de Ormuz y todo el ruido geopolítico, pero la lógica es que siga bajando", sostuvo.
En los mercados de deuda, una baja de las tasas suele estar asociada con un aumento del precio de los bonos. Sardáns señaló que esa dinámica también se observa en distintos países emergentes.
"En los mercados emergentes las tasas también están bajando y, con eso, los bonos están subiendo. Es la relación directa: cuando baja la tasa, sube el precio de los bonos", agregó.
La situación argentina presenta una diferencia: aun en jornadas en las que las condiciones externas ofrecieron cierto alivio, los bonos locales continuaron retrocediendo y el riesgo país mantuvo su tendencia ascendente.
La economía real también entra en las cuentas del mercado
La evolución de la actividad económica y de la inflación comienza a tener un peso creciente en las perspectivas de los inversores para 2027.
Desde Wise Capital señalaron que los rendimientos superiores al 12% anual en los bonos argentinos de largo plazo reflejan la cautela del mercado frente a la dinámica política que se espera para las próximas elecciones presidenciales.
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A esa incertidumbre se suma un escenario inflacionario mixto. Mientras el índice de precios al consumidor registró una variación mensual del 1,9%, los precios mayoristas aumentaron 3,2%, impulsados en parte por el encarecimiento del petróleo.
El comportamiento de las acciones también dejó en evidencia el deterioro del clima financiero. En una jornada marcada por el debut de la nueva denominación MSCI Merval, el principal índice accionario local retrocedió 1,8% en pesos y 2,8% medido en dólares, mientras que los ADR de empresas argentinas que cotizan en Nueva York llegaron a registrar pérdidas de hasta el 7,5%.
La combinación de una actividad económica debilitada, mayores costos energéticos y un calendario electoral que empieza a condicionar las expectativas agrega incertidumbre a las perspectivas de recuperación.
Para los inversores, la cuestión central pasa por determinar si el Gobierno podrá sostener sus resultados fiscales, recuperar el crecimiento económico y garantizar el financiamiento de la deuda en dólares sin depender de condiciones excepcionales.
lr/AF