La Asociación de Supermercados Unidos (ASU) formalizó un pedido ante el ministro de Economía, Luis Caputo, para que interceda ante los gobiernos de la Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe y La Pampa para que las distintas jurisdicciones apliquen retenciones de Ingresos Brutos sobre los cobros en billeteras virtuales.
Según explicaron desde la entidad, CABA, Santa Fe y La Pampa son los únicos distritos que no adhirieron al SIRCUPA (Sistema Informático de Recaudación y Control de Acreditaciones en Cuentas de Pago). Por esta omisión, los pagos recibidos vía código QR o transferencias operan allí sin descuentos fiscales automáticos.
Desde la entidad empresaria advirtieron sobre el impacto directo de esta asimetría. "La falta de control sobre los cobros digitales no solo afecta a las empresas que compiten en desigualdad de condiciones, sino también a las arcas públicas", argumentaron.
Las grandes cadenas señalan que los comercios registrados operan bajo la fiscalización del SIRCREB, con retenciones bancarias por cada peso ingresado. En contraste, denuncian que un sector del comercio informal utiliza cuentas en plataformas como Mercado Pago para evitar el tributo que sostiene a las provincias.
Fuentes supermercadistas aseguraron a PERFIL que, hasta ahora, la única jurisdicción que aseguró que adherirá al régimen fue el distrito porteño. El resto se mantienen en "silencio", al igual que las billeteras virtuales que conviven con los medios de pago tradicionales en los comercios registrados.
La solicitud de la ASU no exige crear nuevos impuestos ni subir alícuotas, aclararon. El reclamo apunta a "nivelar las reglas de juego" mediante un padrón unificado administrado por la COMARB, para aportar trazabilidad al circuito digital y aliviar la carga sobre los contribuyentes formales.
Derrumbe de consumo en grandes superficies
Es un reclamo que ocurre en medio de una crisis de consumo masivo generalizada, con los grandes centros de compra afectados por la caída de un ingreso disponible que no busca la compra grande de stock. Según datos de la consultora Scentia, el volumen de consumo en supermercados de cadena cayó un 3,3% interanual durante agosto de 2026. En el acumulado del año, este formato arrastra una contracción del 4%.
El marcado retroceso de las grandes superficies contrasta con bajas más atenuadas en comercios más chicos, acentuando la disputa de las cadenas por no perder terreno. Los autoservicios independientes cayeron solo un 1,3% en agosto respecto al mismo mes del año anterior. A nivel general, la caída promedio de todos los canales se ubicó en el 1,5% interanual.
En este mapa recesivo, pocos canales escapan a los números rojos. Los únicos sectores que mostraron variaciones positivas en volumen fueron el e-commerce, que experimentó un fuerte salto del 36,9% interanual en agosto, y las farmacias, que registraron un incremento de 1,2%.
Los distintos rubros de consumo masivo sufren a la par las consecuencias de una economía que está por entrar en recesión técnica. En un escenario donde la inflación, si bien desacelerada, todavía avanza por encima de los salarios, los bienes básicos de reposición constante muestran fuertes caídas.
Según el relevamiento general de Scentia, la canasta de Perecederos fue la más castigada en agosto con un derrumbe del 8,7% interanual. Le siguieron los artículos de Desayuno y Merienda, con una baja del 4,8%, y los productos de Limpieza de Ropa y Hogar, que cayeron un 1,9%.
Apenas unos pocos sectores lograron mantenerse en terreno positivo a nivel general durante el octavo mes del año. Las bebidas con alcohol lideraron las subas con un incremento del 2,6%, seguidas por las bebidas sin alcohol (2%) y un estancado rubro de Alimentación que apenas creció un marginal 0,5% interanual.
Aun así, en relación a los años anteriores al inicio de la gestión de Javier Milei, los distitnos rubros experimentan caídas más profundas. Por ejemplo, el sector de las bebidas con acohol permanece en una meseta de ventas pero en un escalón entre un 15% y 20% por debajo del período 2021-2023. En el de los lácteos, la caída es de casi 5%, y el consumo es el más bajo en los últimos 10 años.