El precio del petróleo volvió a dispararse este martes 20 de octubre ante el recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente y los temores de una nueva interrupción del abastecimiento mundial de energía. El crudo estadounidense West Texas Intermediate (WTI) llegó a subir 5,7%, hasta los US$109,60 por barril, mientras que el Brent avanzó 2%, hasta los US$111,69, según informó la agencia AFP.
La escalada llevó al Brent a su nivel más alto en cinco meses y volvió a poner bajo presión a los mercados financieros internacionales, que siguen de cerca las consecuencias económicas de la guerra y sus efectos sobre los costos de producción, el transporte y la inflación.
De acuerdo con Reuters, la nueva suba se produjo después de que los rebeldes hutíes de Yemen, aliados de Irán, reivindicaran una serie de ataques contra objetivos energéticos, aeroportuarios y militares de Arabia Saudita. Entre los blancos reportados figuran instalaciones vinculadas a la petrolera estatal Aramco, en un escenario de creciente tensión sobre una de las principales regiones productoras de petróleo del mundo.
Miguel Ponce: “La geopolítica hoy está planteando desafíos que pueden afectar a los mercados”
Los episodios se suman a los ataques contra embarcaciones que transitan por la región. Según Reuters, al menos 18 buques fueron atacados durante las últimas dos semanas, una situación que alimenta las preocupaciones por la seguridad de las rutas marítimas utilizadas para transportar petróleo y otros productos energéticos.

El riesgo de que nuevas ofensivas afecten instalaciones petroleras o dificulten el transporte marítimo llevó a los operadores a incorporar una mayor prima de riesgo geopolítico en los precios del crudo. Aunque no todos los ataques se traducen inmediatamente en menores exportaciones, la posibilidad de interrupciones prolongadas alcanza para impulsar las cotizaciones.
Por qué el petróleo volvió a superar los US$110
El mercado energético permanece especialmente sensible a cualquier noticia vinculada con Medio Oriente, una región fundamental para el suministro internacional de petróleo.
Uno de los principales focos de preocupación es el estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el transporte de crudo desde los países del Golfo Pérsico hacia los mercados consumidores.
La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán alteró el funcionamiento de esa ruta y provocó importantes restricciones en el flujo de energía. A este escenario se sumaron los ataques contra objetivos sauditas y contra buques comerciales, que incrementaron los riesgos logísticos y los costos del transporte.
Los precios también reflejan la incertidumbre sobre la duración del conflicto. Para los inversores, una escalada que afecte instalaciones de producción o terminales de exportación podría reducir aún más la disponibilidad de petróleo en el mercado internacional.
Según Reuters, el Brent llegó a alcanzar los US$111,75 por barril durante la jornada, mientras que el WTI tocó los US$110. Los movimientos muestran la magnitud de la volatilidad que atraviesa el mercado energético.
Sin embargo, los analistas advierten que parte de las subas responde a las expectativas de posibles interrupciones y no necesariamente a una reducción equivalente e inmediata de la oferta. Si los flujos de petróleo logran mantenerse, una porción de esa prima de riesgo podría moderarse.
El impacto sobre la inflación y las principales economías
Un petróleo por encima de los US$110 representa un nuevo desafío para la economía mundial, especialmente para los países que dependen de las importaciones de energía.
El encarecimiento del crudo puede trasladarse a los combustibles, los costos del transporte de mercaderías y distintos procesos industriales. También puede presionar sobre los precios de los alimentos, tanto por el mayor costo de la logística como por el uso de energía en la producción agropecuaria.
La preocupación es particularmente importante para las economías que todavía intentan consolidar una desaceleración de la inflación. Si los precios energéticos permanecen elevados durante varios meses, los bancos centrales podrían enfrentar mayores dificultades para flexibilizar sus políticas monetarias.
La tensión también se refleja en las bolsas internacionales. Este martes, el índice europeo STOXX 600 registraba una baja de alrededor del 0,6%, en su segunda jornada consecutiva de pérdidas, según Reuters.
En paralelo, el mercado de gas natural europeo alcanzó máximos de cuatro años, lo que agrega presión sobre los costos energéticos del continente.
Para Argentina, el nuevo salto del petróleo presenta efectos contrapuestos. Por un lado, los precios internacionales más altos mejoran el valor potencial de las exportaciones de crudo, especialmente en un contexto de expansión de la producción no convencional de Vaca Muerta.
Las empresas petroleras con capacidad exportadora pueden beneficiarse de una mayor cotización internacional, lo que mejora sus ingresos por barril y puede reforzar la generación de divisas del sector energético.

El escenario también podría favorecer la rentabilidad de determinados proyectos de inversión, aunque su desarrollo depende de otros factores, como los costos operativos, la infraestructura de transporte y las condiciones de financiamiento.
Por otro lado, una suba sostenida del petróleo representa un riesgo para la inflación local si termina trasladándose a los precios de las naftas y el gasoil.
El impacto sobre los combustibles depende de las decisiones comerciales de las petroleras, los impuestos, el tipo de cambio y la evolución del mercado interno, por lo que un incremento del crudo internacional no se convierte automáticamente en una suba equivalente en los surtidores.
También puede afectar a sectores que utilizan intensivamente el transporte, como la actividad agropecuaria, la logística y buena parte de la industria.
Por ahora, la atención de los mercados permanece concentrada en Medio Oriente. La evolución de los ataques contra instalaciones energéticas, la seguridad del transporte marítimo y la posibilidad de una desescalada determinarán si el petróleo consigue estabilizarse o si vuelve a avanzar desde los niveles actuales.
Fuentes AFP y Reuters / lr/AF