El aumento del precio internacional del petróleo plantea un desafío para la economía argentina: mientras impulsa el ingreso de divisas por las exportaciones energéticas, también presiona sobre los costos de producción y complica la desaceleración inflacionaria. Para Cristian Folgar, el escenario combina oportunidades externas con riesgos internos.
"Revertiste la curva de la desaceleración por querer forzar la desaceleración", sostuvo el economista al analizar la evolución de los precios. Además, advirtió que el encarecimiento de la energía repercute directamente sobre la industria, ya que numerosos insumos dependen del petróleo. Folgar analizó el impacto de esta situación en Ronda de Economistas, por +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil.
El petróleo impulsa las exportaciones, pero presiona sobre los costos
Argentina cuenta, sin embargo, con una ventaja: su condición de exportador neto de energía. Según Folgar, esta situación permite generar dólares y mejorar el resultado externo. "Nos complica probablemente los costos, pero no probablemente la balanza", explicó, al destacar el efecto favorable de los mayores ingresos por exportaciones.
En el mercado interno, el exfuncionario también señaló la estrategia de YPF para moderar las subas de los combustibles. "Hay una conducta clara de YPF, tratar de no aumentar", afirmó, en referencia a la política de contención de precios impulsada por la compañía.
La incertidumbre geopolítica vuelve especialmente difícil anticipar la evolución del crudo. Folgar remarcó que las empresas petroleras deben planificar sus inversiones con precios de referencia de largo plazo, aunque las cotizaciones pueden cambiar rápidamente.
"En materia de petroleras tenemos un dicho que es que lo único constante es que es volátil", señaló. Y agregó: "Si alguien cree que no va a haber volatilidad en el precio del petróleo futuro, me parece que está equivocando".
La volatilidad del petróleo y su impacto en la inflación
El problema no se limita a los combustibles. El petróleo también incide sobre productos industriales como los plásticos y otros insumos, por lo que un encarecimiento sostenido puede reducir los márgenes empresariales y trasladarse a los precios finales.
Aunque las exportaciones energéticas aportan divisas, Folgar advirtió que ese beneficio no garantiza una reducción automática de la inflación. La evolución del tipo de cambio y la competitividad de la economía también resultan determinantes.
Equilibrio fiscal y actividad económica: las alertas de Folgar
El economista puso el foco en otro riesgo: que el deterioro de la actividad económica termine debilitando las cuentas públicas. Si la producción y el consumo caen, también puede reducirse la recaudación tributaria.
"El gran problema que tenemos hoy es que estamos poniendo en duda uno de los principales logros de este Gobierno, que fue el equilibrio fiscal", advirtió.
En ese sentido, planteó dificultades para sostener el superávit si la economía continúa contrayéndose. "¿Cómo vas a seguir manteniendo el equilibrio fiscal a futuro si se te cae en picada el nivel de actividad?", se preguntó.
Folgar concluyó que la combinación de costos energéticos elevados, menor actividad y recursos fiscales limitados constituye uno de los principales desafíos económicos, en un contexto internacional marcado por la incertidumbre sobre el precio del petróleo.