El avance de la derecha y la ultraderecha en el Congreso brasileño se convirtió en uno de los principales desafíos políticos de cara a la segunda vuelta presidencial. Según explicó Eleonora Gosman, "la derecha y la ultraderecha juntas podrían definir leyes que de otra manera no las definirían", debido al crecimiento de sus bancadas, especialmente en el Senado.
La periodista advirtió que el resultado electoral consolidó una nueva correlación de fuerzas parlamentarias. "La ola de ultraderecha fue realmente abrumadora", sostuvo, al referirse a los 27 senadores elegidos en los comicios del 4 de octubre. También señaló que la mayoría absoluta del Senado requiere 54 votos, mientras que una mayoría simple se alcanza con 41. Gosman analizó el escenario en Ronda de Corresponsales, por +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil.
Un Congreso adverso y los límites de un eventual gobierno de Lula
Aunque el Partido de los Trabajadores (PT) conserva representación parlamentaria y algunos sectores de centroderecha podrían respaldar a Lula, el escenario anticipa negociaciones complejas. "El tema es cómo hace Lula, en caso de ganar, para gobernar con un Congreso de estas características", resumió Gosman.
La composición parlamentaria no implica, sin embargo, que la ultraderecha tenga un control absoluto de todas las decisiones. Gosman explicó que algunos sectores de centroderecha mantienen posiciones diferentes y podrían apoyar al actual mandatario.
"Si gana, va a tener límites", afirmó la periodista, quien consideró que el respaldo de parte de la centroderecha podría funcionar como contrapeso frente a los sectores más radicalizados.
El desafío central será construir acuerdos para impulsar iniciativas legislativas en un Congreso donde las fuerzas conservadoras ganaron peso. "Cómo se hace para gobernar con un parlamento de estas características" es, según Gosman, una de las principales preguntas que atraviesan el debate político brasileño.
La juventud universitaria vuelve a movilizarse contra Bolsonaro
Otro factor relevante es la movilización estudiantil en distintas ciudades del país. Gosman destacó las manifestaciones organizadas por estudiantes en San Pablo, el nordeste brasileño y Río de Janeiro, y señaló que las protestas expresaron principalmente el rechazo al bolsonarismo.
En San Pablo, según las cifras policiales mencionadas durante la entrevista, participó más de un millón de personas. Para la periodista, el protagonismo juvenil responde al temor de perder los avances alcanzados durante los gobiernos de Lula en materia educativa.
"Tienen miedo de perder, sobre todo la juventud universitaria", explicó. Además, destacó el impulso a la educación superior durante las distintas presidencias del líder del PT: "Lula creó muchas universidades federales".
Gosman subrayó que ese legado se convirtió en un factor de movilización política: "Esa juventud entendió que eso se le puede ir al piso". Así, la defensa de la educación pública aparece como una de las claves para comprender el renovado compromiso de los estudiantes frente a la disputa electoral.