La desaceleración de la inflación en Argentina convive con crecientes dificultades para la industria y la actividad productiva. Federico Poli cuestionó la estrategia económica del Gobierno y advirtió que el esfuerzo por reducir los precios está teniendo consecuencias sobre el empleo y la rentabilidad empresarial.
"La idea del gobierno de bajar la inflación a garrotazos, caiga quien caiga, está siendo muy costosa y no está dando resultados", afirmó el economista. Poli analizó el impacto de la política económica sobre la producción en Ronda de Economistas, por +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil.
Inflación y tarifas: la distorsión de los precios relativos
Según explicó, la combinación de un tipo de cambio anclado, tasas de interés elevadas y una inflación todavía significativa genera un escenario adverso para las actividades industriales que compiten con productos importados o venden al exterior.
"No sólo tenés inflación en dólares, sino que también tenés una tasa de interés en 30% en dólares", sostuvo Poli, al describir los desequilibrios que, a su juicio, afectan la competitividad de la producción nacional.
El economista también señaló que el encarecimiento de los servicios profundiza las dificultades del sector manufacturero, que enfrenta mayores costos operativos en un contexto de recesión del mercado interno.
Poli advirtió que los aumentos de los servicios por encima del promedio general de inflación están reduciendo los márgenes de rentabilidad de las empresas industriales. En ese sentido, destacó que la dinámica de los precios refleja una creciente diferencia entre los costos de los servicios y la evolución de los bienes. "Se consolida la distorsión de precios relativos porque los servicios siguen creciendo por encima de la inflación", explicó.
El planteo se produjo tras la publicación del último índice de precios al consumidor del INDEC, que registró una inflación mensual del 1,9%. Entre los rubros con mayores aumentos se encontraron vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, mientras que los alimentos y bebidas subieron un 2%.
Para el economista, la combinación de tarifas en aumento, menor demanda interna y dificultades para competir constituye una presión adicional sobre la actividad manufacturera.
El desafío de seguir bajando la inflación sin profundizar la recesión
Poli reconoció que el Gobierno consiguió avances iniciales en materia de estabilización, pero diferenció esa primera etapa del desafío actual. Destacó las medidas orientadas a evitar una espiralización inflacionaria, ordenar la deuda y absorber el excedente monetario.
"Uno reconoció y reconoce los logros de ordenamiento que llevó adelante el gobierno en el primer año de gestión", señaló.
Sin embargo, advirtió que sostener la misma estrategia para avanzar hacia niveles de inflación más bajos puede resultar contraproducente. "La inflación es razonable para poder crecer", afirmó, al referirse al nivel actual de los precios. Y agregó que le preocupa que el Gobierno mantenga una política que considera destructiva para la producción.
En su diagnóstico, reducir la inflación desde niveles de dos dígitos mensuales hasta registros más moderados es un proceso que requiere tiempo. "Pretender bajarla de esto al 9% o al 5%, esos son procesos largos", concluyó.