Números en disputa

¿Cae el consumo o cambió la forma de comprar? Galperin cruzó a CAME por las ventas minoristas

El fundador de Mercado Libre puso en duda que la caída del 3,8% de las ventas minoristas informada por CAME pueda utilizarse como una radiografía general del consumo y abrió el debate sobre cuánto de las ventas se está trasladando de los locales físicos al comercio electrónico.

Marcos Galperín Foto: Prensa

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) publicó las ventas minoristas pyme de julio y abrió  una discusión con Marcos Galperin, fundador y actual presidente ejecutivo de Mercado Libre, quien cuestionó que el retroceso del comercio pyme pueda presentarse como una fotografía completa del estado del consumo y puso sobre la mesa el fuerte crecimiento del comercio electrónico.

El caso es que la Cámara informó que las ventas minoristas pyme bajaron 3,8% interanual durante julio, mientras que frente a junio registraron una caída del 2,1%. Con estos resultados, el indicador acumuló una contracción del 2,7% durante los primeros siete meses de 2026.

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Fue a partir de esos números que Galperin intervino en la discusión. En un mensaje publicado en X, planteó que debería compararse el universo que releva CAME con el movimiento de la principal plataforma de comercio electrónico del país.

“Alguien debería comparar el volumen de todo lo que mide la CAME vs el volumen que transacciona Mercado Libre Argentina que crece 38% en moneda constante el último trimestre”, escribió el empresario. Y agregó: “Algo me dice que el volumen de Mercado Libre es mayor a todo lo que mide la CAME y nadie parece tenerlo en cuenta al anunciar el estado del consumo”.

El planteo pone en discusión qué indicadores resultan hoy suficientes para medir el comportamiento del consumidor, en momentos en que las ventas se distribuyen cada vez más entre locales físicos, marketplaces, tiendas digitales propias de las marcas y otros canales.

De hecho, el propio relevamiento de CAME ofrece una señal en esa dirección. Aunque el índice general mostró una caída interanual del 3,8%, las ventas online realizadas por comercios que también tienen locales a la calle crecieron 14,9% respecto de julio del año pasado. Frente a junio, en cambio, mostraron una baja desestacionalizada del 0,1%.

Dos fotografías diferentes del consumo

Los números, sin embargo, no necesariamente se contradicen porque no miden exactamente el mismo universo. CAME sigue la evolución de las ventas realizadas por comercios minoristas pyme relevados por la entidad (bajo cualquier modalidad), mientras que Mercado Libre concentra operaciones de vendedores de diferentes tamaños, marcas, empresas y categorías dentro del comercio electrónico.

El cuestionamiento de Galperin apunta, entonces, menos al resultado puntual del informe que a su utilización como indicador general del consumo argentino.

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La diferencia entre ambos canales aparece con claridad en los últimos números. Mientras CAME registró una baja de 3,8% interanual para las ventas minoristas pyme, Galperin aseguró que el volumen transaccionado por Mercado Libre Argentina aumentó 38% en moneda constante durante el último trimestre. Incluso dentro de la muestra de comercios de CAME, las operaciones online crecieron a tasas de dos dígitos.

La reacción del empresario recibió además el respaldo del presidente Javier Milei, quien reposteó el mensaje y respondió con una palabra: “Masterclass”.

Qué explica CAME sobre la caída de las ventas

Más allá de la controversia sobre la medición, el informe de CAME señala que seis de los siete sectores relevados terminaron julio con caídas interanuales.

Los mayores retrocesos se observaron en Textil e indumentaria (-5,6%), Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles (-5,5%) y Alimentos y bebidas (-5,4%). La única excepción fue Ferretería, materiales eléctricos y materiales para la construcción, con una mejora interanual del 1%.

Desde la entidad atribuyeron parte de la caída al agotamiento del impulso que había generado el cobro del aguinaldo durante junio y a la mayor incidencia de las tarifas de servicios de invierno sobre el presupuesto familiar. El resultado, según el relevamiento, fue un consumidor más cauteloso, concentrado en productos indispensables y con mayor tendencia a postergar compras de bienes durables.

A la debilidad de la demanda se suman las restricciones financieras. Según CAME, el 61,5% de los comercios considera que el actual contexto no resulta favorable para realizar nuevas inversiones, mientras las ventas continúan dependiendo de promociones bancarias, billeteras digitales, financiación y descuentos por pago al contado.

La percepción sobre la actividad también sigue siendo mayoritariamente cautelosa: el 48,1% de los comerciantes dijo encontrarse en una situación similar a la de un año atrás, mientras que el 44,5% calificó el escenario de su negocio como desfavorable.

Hacia adelante aparece una expectativa algo menos negativa. El 42,4% de los consultados espera que la actividad mejore durante los próximos doce meses, mientras que 46,3% cree que permanecerá sin grandes cambios y 11,3% anticipa un deterioro.

¿Cae el consumo o cambia de canal?

La discusión que abrió Galperin deja así una pregunta adicional. La caída del comercio minorista tradicional convive con el crecimiento acelerado del e-commerce, por lo que parte de la brecha podría responder no solamente al nivel total de gasto de las familias sino también a una modificación de los canales elegidos para comprar.

El propio informe de CAME muestra esa divergencia: el índice general retrocede, pero el componente online de los comercios relevados crece casi 15% interanual. Mercado Libre, por su parte, exhibe una expansión todavía mayor de su volumen de operaciones, según los números difundidos por Galperin.

Eso no invalida la señal que entregan las ventas minoristas pyme, que muestran dificultades concretas en buena parte de los comercios y sectores vinculados al consumo interno. Pero sí incorpora otra dimensión al análisis: en una economía en la que el comercio electrónico gana participación, la evolución del consumo puede mostrar realidades muy diferentes dependiendo de qué canal se observe.

 

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