Entre la dependencia de Bessent y el espejo de Brasil, el Gobierno se juega en julio la credibilidad del plan financiero
Pese a la calma cambiaria y la baja del riesgo país, advierten que cancelar los vencimientos de deuda con parches financieros no alcanza para garantizar la solvencia. La City exige una salida al mercado antes del segundo semestre mientras las multinacionales miran los dólares de Brasil y frenan proyectos a la espera de definiciones.
Luis Caputo estuvo haciendo los deberes: acumuló reservas en el Banco Central, mantuvo a raya la brecha cambiaria y logró que el riesgo país perfore los 500 puntos básicos. Pero si bien esta paz financiera es condición necesaria, no parece hasta ahora ser suficiente para los mercados y sus inversiones en la economía real. El modelo enfrenta su prueba de fuego en julio: cancelar los vencimientos de deuda con un REPO se leería como un parche de corto plazo, mientras que una emisión voluntaria de bonos antes del segundo semestre es la única señal que despejará las dudas sobre la solvencia intertemporal y destrabaría las inversiones genuinas.
El nudo del conflicto radica en cómo se pagará la montaña de vencimientos que se acumula para la segunda mitad del año. Según datos de la consultora Eco Go, el calendario de pagos en moneda extranjera del Tesoro y el Banco Central presenta su pico a mitad de año: el Gobierno deberá afrontar vencimientos por un total de USD 4.035 millones entre capital e intereses. De esa cifra, la mayor parte (USD 3.587 millones) corresponde a pagos a bonistas privados.
La trampa del REPO y el "roll over"
El mercado descuenta que Argentina pagará. La duda es el instrumento. En los pasillos de los Alycs (Agentes de Liquidación y Compensación) y en oficinas de consultoras económicas que reciben a funcionarios y empresas de todas partes, coinciden que si Caputo opta por cancelar estos compromisos mediante un REPO (como hizo en enero) la señal será de debilidad.
"De alguna manera igual consigue los dólares", repiten. Pero la preocupación es que se financie con deuda de corto plazo que abulte los vencimientos dentro del actual mandato presidencial, sin un respaldo estructural de reservas netas en el Banco Central. Para la City, es vital salir al mercado antes de mitad de año. Una emisión de deuda voluntaria (market access) validaría el modelo y despejaría las dudas sobre la solvencia intertemporal.
La ingeniería de los dólares: cosecha y bonos
El plan de Caputo depende de una sincronización entre la liquidación del agro y la ingeniería financiera. Lucio Garay Méndez, economista jefe de Eco Go, advirtió a este medio que la estrategia tiene dos patas claras.
Por un lado, los organismos internacionales. "La parte de organismos (excluyendo FMI) la pueden refinanciar probablemente, pero seguro la del Fondo no la paguen con los desembolsos programados, sino con dólares que le compran al BCRA", explicó Garay Méndez. La clave es el MULC: el Central ya compró más de USD 1.000 millones en lo que va del año y la apuesta es que la cosecha gruesa del segundo trimestre aporte el resto.
Por otro lado, la deuda soberana. "Para los globales y bonares, el Gobierno antes de julio debería volver a emitir algún bonte como el TY30P para conseguir dólares o algún hard-dollar como el AN29", detalló el economista.
"Lo cierto es que tiene pocos pesos para comprar dólares, ahora algunos más dado que está absorbiendo lo que emite el BCRA. De todas formas, el programa financiero en dólares funciona siempre y cuando pueda emitir títulos públicos que le den dólares al Tesoro", detalló.
Mientras tanto, está el seguro de EE.UU. Este lunes Economía pagó el vencimiento de USD 833 millones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) gracias a una operación de compra de Derechos Especiales de Giro (DEG) al Tesoro estadounidense. Esto dio la pauta de que luego del salvataje financiero de septiembre, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, sigue estando para apoyar al país.
Al menos por ahora: en Estados Unidos se aproximan las elecciones de medio término y el termómetro social para Donald Trump marcará el pulso de los acontecimientos. Cuando Bessent habilitó el bailout de USD 20.000 millones a la Argentina, hubo cuestionamientos políticos de grupos de poder. Sobre todo porque Caputo eliminó las retenciones en el mismo momento y abrió el mercado de los granos locales a los compradores chinos, que en medio de la guerra comercial buscaron un mercado barato y aprovecharon la ventana durante tres días. Los sojeros estadounidenses salieron a quejarse. “Rompió Chicago en tres días, y a Bessent no se lo perdonaron”, lanzó una fuente del agro corporativa a este medio.
El freno de mano a la inversión real
Esta incertidumbre financiera tiene un correlato directo en la economía real. Mientras el Gobierno celebra el orden macro, la "lluvia de inversiones" sigue en modo sequía.
Una fuente que maneja los negocios de grandes exportadores del país graficó la situación con crudeza: "Hay empresas que vienen desde Brasil entusiasmadas por Argentina, pero dudan porque Toto juega al mercado". La lectura es que, mientras Brasil ofrece un horizonte de previsibilidad con reservas que superan los US$ 350.000 millones y funcionan como un sólido colchón de seguridad ante crisis cambiarias, en Argentina la gestión se percibe todavía como una mesa de dinero sofisticada. Las multinacionales ven los números fiscales, pero no sueltan los dólares para proyectos de largo plazo hasta no ver resuelto el frente externo de forma estructural.
Apatía y falta de "momentum"
El riesgo país, que había logrado una compresión, mostró un rebote reciente. Si bien el nivel de 500 puntos básicos no es crítico, refleja una cierta apatía. Santiago López Alfaro, socio de Delphos Investment, explicó que la suba responde a un mix de factores. En el plano internacional, "la volatilidad en los commodities, oro, plata y petróleo pega mucho, sumado a la aversión al riesgo como se vio en las criptos".
Pero el factor local es determinante. "Lo más importante es esto de no salir a los mercados a emitir", sentenció López Alfaro. Y agregó: "La falta de emisión de deuda internacional crea una condición de falta de compradores. Eso no crea momentum y los flujos no vienen". La ausencia de nuevas emisiones limita la llegada de fondos frescos y deja a los activos argentinos a merced de correcciones globales.
AM/ML
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