Las pymes industriales enfrentan el último trimestre "atrapadas en la recesión" según IPA
El Informe de Coyuntura Industrial PyME de Industriales Pymes Argentinos detalla los problemas que atraviesa el sector en la última parte del año.
La industria manufacturera volvió a mostrar señales de deterioro durante julio. Según el Informe de Coyuntura Industrial PyME elaborado por el Observatorio de Economía de Industriales Pymes Argentinos (IPA), la producción cayó 4,9% en comparación con el mismo mes del año anterior y registró además una baja mensual del 5% en términos desestacionalizados.
La entidad sostuvo que "la microeconomía y el entramado PyME ingresan al último trimestre del año atrapados en una recesión homogénea, transversal y de carácter estrictamente estructural. Los indicadores sectoriales, desarman cualquier hipótesis de reactivación al convalidar las contracciones simultáneas en el EMAE (-2,9% mensual), la industria manufacturera (-5,0% mensual en el IPI) y el uso de la capacidad instalada fabril (58,2% de la UCII), dejando un alarmante 41,8% de la infraestructura productiva apagada·.
Y agregó: "Las perspectivas para el cierre del ejercicio 2026 obliga a las conducciones empresariales a suprimir de forma definitiva las expectativas de un rebote técnico y a estructurar los manuales de supervivencia operativa netamente defensivos".
En julio, el retroceso alcanzó a la mayoría de las ramas industriales relevadas. De los 16 sectores analizados, 12 tuvieron una menor producción, lo que muestra que la contracción no estuvo concentrada en una única actividad, sino que se extendió por buena parte del entramado manufacturero.
Entre las principales bajas se ubicaron el sector de maquinaria y equipo, con una caída del 26,7%; el bloque textil e indumentaria, que retrocedió 15,9%; y los productos minerales no metálicos, con una disminución del 12,6%. Incluso algunos sectores que suelen presentar una mayor resistencia frente a los ciclos económicos mostraron números negativos. Fue el caso de alimentos y bebidas, cuya producción disminuyó 0,5% interanual durante julio.
Los indicadores relevados por IPA muestran un escenario en el que distintos factores se acumulan sobre la actividad manufacturera: menor producción, capacidad instalada sin utilizar, mayores costos energéticos, reducción del empleo industrial y una menor incorporación de bienes vinculados con la inversión productiva.
El presidente de Industriales Pymes Argentinos, Daniel Rosato, sostuvo que la preocupación excede la evolución de un único indicador. “Las PyMEs están enfrentando al mismo tiempo menor producción, capacidad instalada ociosa, mayores costos energéticos, pérdida de empleo y postergación de inversiones”, señaló.
El menor nivel de actividad también se refleja dentro de las propias fábricas. Durante julio, la utilización de la capacidad instalada industrial se ubicó en 58,2%. Esto significa que el 41,8% de la capacidad productiva permaneció ociosa. La situación presenta diferencias según cada rama, aunque algunos sectores muestran un deterioro particularmente marcado. En la industria metalmecánica, por ejemplo, el uso de las instalaciones cayó 10,4 puntos porcentuales en términos interanuales.
La capacidad ociosa representa un problema adicional para las pequeñas y medianas empresas, ya que determinados costos de funcionamiento deben distribuirse sobre un volumen menor de producción. En ese contexto, la reducción de la actividad puede generar una mayor presión sobre los márgenes y dificultar la recuperación de la competitividad.
El costo de la energía, otro factor de presión
A la caída de la producción se suma la preocupación por los costos energéticos. Los indicadores viene señalando el impacto que tiene el nuevo esquema del Mercado Eléctrico Mayorista, que modificó las condiciones de contratación para determinados grandes usuarios a partir de la Resolución 400/2025.
Según relevamientos realizados por la entidad entre empresas alcanzadas por el nuevo esquema, se registraron casos de PyMEs que no contaban con contratos de abastecimiento y cuyos costos eléctricos llegaron a multiplicarse por cuatro. También se detectaron situaciones en las que empresas con contratos debieron afrontar diferencias entre los valores que habían pactado y los montos finalmente facturados.
Menos importaciones productivas y señales de freno a la inversión
Durante agosto, las importaciones alcanzaron los US$ 6.696 millones y aumentaron en valor frente al mismo período del año anterior. Sin embargo, cuando se observa el volumen físico, el comportamiento fue diferente: las cantidades importadas registraron una caída del 9,5%. La disminución fue todavía más pronunciada en algunos componentes vinculados directamente con la producción. Las cantidades importadas de piezas y accesorios para bienes de capital cayeron 16,9%, mientras que las correspondientes a bienes de capital retrocedieron 3%.
Para Daniel Rosato “La discusión deja de ser solamente cuánto se fabrica hoy y pasa a ser qué capacidad industrial estamos construyendo para mañana”, afirmó Rosato.
“Necesitamos que la estabilidad macroeconómica llegue a las fábricas. Sin recuperación del mercado interno, energía a costos competitivos, financiamiento productivo y condiciones que permitan volver a invertir, será muy difícil recuperar la producción y el empleo industrial”, sostuvo. .
La caída de la actividad también impacta en el empleo
En junio, la industria manufacturera registró 1.109.956 trabajadores registrados. La cifra representa una reducción de 62.073 puestos en comparación con junio del año anterior, equivalente a una caída del 5%. Si se toma como punto de partida diciembre de 2023, la pérdida acumulada asciende a 105.568 puestos de trabajo registrados en el sector industrial. La reducción también se observa en la cantidad de empresas manufactureras activas. En junio se contabilizaron 42.920 firmas, 2.544 menos que un año antes y 4.258 menos que en diciembre de 2023.
Mientras la explotación de minas y canteras registró un crecimiento interanual del 8,4% durante julio, la industria manufacturera tuvo una caída del 4,6%, el comercio retrocedió 5,1% y la construcción disminuyó 3,3%. A nivel general de la economía, el número de empleadores aportantes se ubicó en 481.015, con una disminución interanual de 15.020 empresas.
Según el informe de IPA, el panorama para los próximos meses exige máxima cautela en el sector privado, en un contexto donde se ubica "el 80,9% de los gerentes comerciales proyectando un escenario de estancamiento o de una contracción abierta". Con una "demanda interna que opera al límite físico de su capacidad", las empresas que logren adaptar sus esquemas serán las que aseguren la "sustentabilidad patrimonial" frente a la crisis.