Con traiciones y chantaje, el Senado le provocó una derrota a Lula
El rechazo para que el abogado Jorge Messias se sume a la Corte Suprema significa un duro golpe político para el presidente brasileño a unos pocos meses de las elecciones generales. El aspirante evangélico apenas sumó 34 apoyos entre los 81 legisladores.
(San Pablo) -A veces uno piensa que las traiciones y chantajes son características de las relaciones políticas en un país particular. Pero es cierto que el poder en todo el mundo está preñado de sonrisas y puñales. Lo cierto es que esta vez la deslealtad le tocó a fondo al presidente Lula da Silva, justo cuando faltan poco más de cinco meses para las elecciones. La estocada vino del Senado: reprobó al candidato del jefe de Estado, el abogado Jorge Messias, para ocupar un puesto como miembro de la Corte Suprema brasileña. La coyuntura, en otras circunstancias, tendría menos repercusión negativa; pero esta vez los diarios nacionales calificaron el evento como una pesada “derrota política” y así impactaron en los grandes medios internacionales.
El aspirante a nuevo juez de la Supremo Tribunal Federal (STF), Messias, no perdió por ser políticamente “inconveniente” para el centro y la derecha. Es un evangélico, en toda la dimensión del término, por lo cual no puede ser acusado de desviaciones liberales izquierdistas –como por ejemplo, en la cuestión del aborto--. Todo lo contrario, ante la Comisión de Constitución y Justicia se esmeró en remarcar su identidad religiosa, con el fin de atraer las simpatías de los senadores que profesan la fe cristiana. Pero no fue suficiente: de los 81 miembros del Senado, Messias obtuvo apenas la adhesión de 34 de ellos, cuando hubiera precisado el voto de 41 parlamentarios.
Según los historiadores, es la primera vez en 132 años que se produce un rechazo de esta naturaleza. Los grandes medios magnificaron el episodio: “Una oleada de traiciones se formó en las últimas horas de la prueba de Jorge Messias ante el Senado Federal, y eso involucró una histórica derrota del presidente Lula” analizó una columnista de Folha de Sao Paulo.
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Lo cierto es que estas infidelidades golpearon como nunca al gabinete ministerial de Lula y los legisladores oficialistas en el Congreso. De tal suerte que el líder brasileño, en una reunión que convocó en el Palacio de la Alvorada, poco después de cerrada las deliberaciones legislativas, junto con ministros y aliados se dedicó a “mapear” quiénes habían sido los “Judas”. Como en todo ardid, siempre existe un personaje central: esta vez las culpas cayeron sobre el titular del Senado, Davi Alcolumbre (del partido de derecha Unión Brasil), un hombre acostumbrado a tener buenos contactos con el mandatario brasileño. ¿Por qué se dio vuelta en esta oportunidad? No le faltaron razones.
Pocos días atrás salió a la luz una investigación de un viaje del senador a la Isla San Martín, localizada en el Caribe Oriental, muy “conocida como paraíso fiscal”, dijeron fuentes. Comandado por la Policía Federal, el caso ocurrió hace un año, pero adquirió relieve ahora debido a una denuncia: es que los viajeros, Alcolumbre y algunos colegas, al retornar a Brasil no tuvieron que pasar sus pertenencias personales y valijas por las inspecciones aduaneras de rigor en los aeropuertos brasileños. Cuando “la perdiz salta” de esta manera, es porque poderes oficiales -incluidos los judiciales-- buscan utilizar un medio de “coacción”.
Otro hecho turbó la serenidad del líder brasileño. La noche anterior a los acontecimientos, el juez de la Corte Suprema Alexandre de Moraes, participó de una cena con la presencia del senador Rodrigo Pacheco, hombre del Partido Socialista Brasileño, con buena influencia entre sus colegas parlamentarios. Para aliados de Lula, se trató ni más ni menos que de una "colusión" entre el célebre juez y el senador, es decir un acuerdo secreto, destinado a impedir el nombramiento de Messias para la Corte. Lo que estaba en juego para Moraes, dijeron las fuentes, fue evitar que ese abogado viniera a romper el equilibrio de poder entre los ministros del Supremo Tribunal, donde Moraes juega un papel central.
Lo cierto es que indagado por los medios locales, Moraes desmintió a través de una nota, su presencia en esa cita. Y dijo que, por el contrario, esa noche (del martes último) estaba en su casa con el director general de la Policía Federal Andrei Rodrigues y con el ex secretario de Seguridad Pública Mario Sarrubo.
Vale mencionar que Moraes es el protagonista de las condenas a Jair Bolsonaro y aliados, que intentaron dar el golpe de Estado de 2023. Pero también hay que precisar que el nombre del magistrado figura en una causa de estafa del Banco Master y su dueño Daniel Vorcaro.
Desde el oficialismo, el senador Randolfe Rodrigues (PT-AP), declaró en conferencia de prensa de este jueves que Lula "nominará" otra personalidad para el tribunal. "Esta es responsabilidad del Presidente de la República así como también es atribución del Senado Federal examinar a los nominados y aprobarlos", defendió el senador. Y aseguró que la derrota no significa el "fin" del gobierno de Lula. "La elección sobre quién será el próximo presidente de la República será responsabilidad del pueblo brasileño. Así que es demasiado pronto para que alguien juzgue que se trata el fin el gobierno presidencial”, sentenció.