Camino a las urnas

Elecciones en Hungría: Orban se juega todo su poder

Después de 16 años en el gobierno, el Primer Ministro húngaro busca otro mandato frente a un rival que le hace una sombra inocultable.

El opositor Peter Magyar podría destronar a Viktor Orban Foto: Cedoc

Hungría tiene el 2% de la población de la Unión Europea y su economía apenas supera el 1%. Pero las elecciones legislativas que se celebran este domingo están lejos de la intrascendencia. El ultranacionalista Viktor Orban, que gobierna hace 16 años, pone en juego todo frente a Peter Magyar, otro conservador, de 45 años, que ahora lo desafía y podría destronarlo, generando un cimbronazo en el resto del mundo.

Las últimas encuestas aseguran que el partido Tiszma, de Magyar, va 10 puntos por delante del Fidesz, de Orban. Pero el poderoso gobernante húngaro maneja gran parte de la prensa del país y, con una incesante campaña política en contra de Ucrania y Europa en general, podría continuar con su racha ganadora de años.

Orban es el padrino político de una generación de políticos de extrema derecha en Europa y más allá, incluido Javier Milei. Vladimir Putin, y cada vez más Donald Trump, mantienen la esperanza de destruir la Unión Europea de su mano.

La extrema derecha, a las urnas con furia

Primer ministro que controla la Justicia y muchas empresas, Orban reformó las leyes electorales para hacer muy complejo sacarlo del poder. En 2014, con el 45% de los votos, obtuvo el 70% de los escaños del Parlamento. Pero hasta su poder depende del resultado de las elecciones del domingo.

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En las elecciones parlamentarias, se elegirán los 199 miembros de la Asamblea Nacional, quienes a su vez escogerán al primer ministro de Hungría para el período 2026-2030.

La encarnizada lucha política del domingo 12 de abril también incluye a otros partidos, menores, con los que puede hacer alianza para mantener Hungría bajo su égida. El sistema electoral le da más peso a las comunidades rurales, tradicionalmente más conservadoras, y otorga menos peso a las ciudades, con su población más educada e inclinada a una integración europea.

Pero Orban ha entregado hasta 28.000 millones de euros en contratos un puñado de personas, todas de su círculo más íntimo, que también financian su fundación y sus medios de comunicación a toda orquesta. Eso le garantiza un apoyo inocultable.

Un camino firme que puede torcerse con una avalancha de votos

La progresiva derechización de Orban lo convirtió en un invitado permanente a la mesa de Moscú, que lo llevó a criticar a Volodímir Zelenski y frenar el envío de armamento y dinero a Ucrania. Varios informes de agencias internacionales, entre las que se encuentra Reuters, aseguran que Moscú envió hace semanas a agentes del GRU (su servicio secreto vinculado a asesinatos y operaciones encubiertas en el extranjero) para manipular los resultados electorales.

Pero la corrupción rampante y la inflación desbocada pueden echar a los ciudadanos en brazos de su oponente. Una victoria del Tisza de Magyar, que le permita desarmar los cambios constitucionales del Fidesz de Orban, devolvería al país a la senda europea y acabaría con el mito del invencible Orban.

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Una encuesta publicada la semana pasada por el Centro de Investigaciones 21, le otorga al Tiszma el 56% de los votos, 19 puntos más arriba que al Fidesz de Orban. En ese escenario adverso, el gobierno de Trump envió esta semana a Budapest a su vice, J.D. Vance, para demostrar su respaldo al gobierno de Orbán, en un intento por traccionar el voto oficialista.

Si Orban, de 62 años, pierde escaños en el Parlamento húngaro y no accede a su cuarta reelección, sería una derrota simbólica importante para todas las extremas derechas. La Argentina de Milei mirará atentamente el devenir de las urnas magiares. Después de todo, el presidente argentino se ha mostrado como un estrecho amigo del mandatario húngaro, y los ramalazos de una derrota podrían alcanzar al Río de la Plata más temprano que tarde.

 

AF/DCQ