Petro quedó en el centro de una polémica religiosa tras afirmar que Jesús “hizo el amor” con María Magdalena
Las declaraciones del presidente durante un acto oficial en Bogotá generaron un fuerte rechazo de la Conferencia Episcopal y de comunidades evangélicas, que cuestionaron el uso de interpretaciones teológicas desde el poder político.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, quedó en el centro de una fuerte controversia luego de asegurar públicamente que Jesús “hizo el amor” y sugerir que pudo haber mantenido una relación con María Magdalena. Sus dichos, pronunciados durante un acto oficial en Bogotá, provocaron una inmediata reacción de la Iglesia católica y de sectores evangélicos, que calificaron las afirmaciones como irrespetuosas y teológicamente impropias.
La polémica se originó el martes pasado, durante un extenso discurso del mandatario en el marco de la firma de un convenio para la recuperación del histórico hospital San Juan de Dios. Allí, Petro –quien se define como católico no practicante y ha manifestado en otras ocasiones su cercanía con la Teología de la Liberación— se apartó del tema sanitario y lanzó una reflexión personal sobre la figura de Jesús.
Según expresó, “un hombre así, sin amor, no podría existir”, y agregó que Jesús murió “rodeado de las mujeres que lo amaban”, sugiriendo incluso una interpretación polígama del principal símbolo del cristianismo. Además, afirmó que no le gusta llamarlo “Cristo”, al considerar que ese término lo convirtió en una figura de poder que desvirtuó su mensaje original.
Las declaraciones se viralizaron rápidamente y abrieron un debate nacional sobre los límites entre la libertad de expresión, la laicidad del Estado y el respeto por las creencias religiosas en Colombia.
El rechazo de la Iglesia y el llamado al respeto institucional
La Conferencia Episcopal de Colombia respondió con un comunicado en el que expresó su “profunda preocupación” por los dichos del presidente. Los obispos recordaron que, para la fe católica, Jesús no es solo un personaje histórico, sino el Hijo de Dios, y señalaron que su figura no puede ser objeto de interpretaciones livianas desde el ámbito del poder político.
En ese sentido, advirtieron que la Constitución de 1991 y la Ley de Libertad Religiosa establecen que ningún funcionario público está llamado a emitir juicios teológicos sobre las convicciones espirituales de los ciudadanos. También exhortaron a preservar un clima de respeto y convivencia en un país plural, donde la fe sigue ocupando un lugar central para millones de personas.
Comunidades evangélicas se sumaron a las críticas y coincidieron en que las expresiones del mandatario excedieron el marco de una opinión personal, al haber sido formuladas durante un acto institucional.
La controversia se amplificó luego de que trascendieran otros fragmentos del discurso, en los que Petro comparó a las mujeres latinoamericanas con las europeas, utilizando expresiones que fueron cuestionadas por su tono sexista y descalificador. Organizaciones sociales y referentes políticos también criticaron esas afirmaciones, que consideraron innecesarias y ofensivas.
Desde el Gobierno no hubo hasta el momento una retractación formal, aunque fuentes oficiales señalaron que el presidente se refería a reflexiones culturales e históricas y no a definiciones doctrinales.
LB/DCQ