Protestas, desigualdad y rearme militar

En QR!, Oriane Flechaire analizó la crisis social en Francia y las tensiones que atraviesan a Europa

La periodista y analista internacional advirtió sobre el deterioro del Estado de bienestar, la desconexión entre la dirigencia y la ciudadanía y el impacto del aumento del gasto militar en el futuro europeo.

Protestas en Francia Foto: AFP

La periodista y analista internacional Oriane Flechaire analizó en QR! las protestas que atraviesan Francia y otros países europeos, en un escenario marcado por el descontento social, las dificultades económicas y la incertidumbre política. Durante la entrevista, sostuvo que las movilizaciones expresan problemas que van más allá de los episodios de violencia y que tienen entre sus causas el deterioro del Estado de bienestar y la falta de perspectivas de futuro. También advirtió sobre las tensiones que genera el aumento del gasto militar en medio de las demandas por mejores condiciones de vida.

“Estamos viendo una historia en desarrollo”, señaló Flechaire, al explicar que las manifestaciones no terminaron con el mensaje del presidente francés, Emmanuel Macron, y que continuaban las movilizaciones, aunque con menor intensidad. La analista también identificó conflictos en España, Bélgica, Alemania, Albania, Portugal e Italia, con características propias, pero atravesados por algunas problemáticas comunes.

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La crisis del Estado de bienestar y la desconexión política

Para Flechaire, uno de los factores que permite comprender el malestar social es el incumplimiento de las expectativas vinculadas con el Estado de bienestar. En ese sentido, mencionó las dificultades para acceder a la vivienda, la salud y la educación pública, además de la pérdida de oportunidades que históricamente había prometido el sistema educativo francés.

“Me parece que uno de los factores compartidos es, en realidad, una promesa rota, que es la promesa del Estado de bienestar”, explicó. Según su análisis, esa crisis también se relaciona con la distancia entre las demandas cotidianas de la ciudadanía y las decisiones de los gobiernos y las élites políticas.

La periodista ubicó uno de los antecedentes más claros de ese descontento en 2018, con el movimiento de los chalecos amarillos durante el gobierno de Macron. Aquel episodio, consideró, expuso una ruptura en el vínculo entre la ciudadanía y la dirigencia, que se profundizó con el paso del tiempo.

En esa línea, recordó las reflexiones del economista Thomas Piketty sobre la desigualdad y la distribución de los recursos. “No es que hace falta dinero, no hacen falta recursos. Lo que hace falta es una redistribución de esos recursos”, resumió al explicar uno de los planteos del economista.

La falta de perspectivas de futuro y la violencia en las protestas

Flechaire también destacó la falta de perspectivas para las nuevas generaciones como otro de los elementos centrales del conflicto. A las dificultades económicas y la desconfianza hacia la dirigencia se suman desafíos globales, como el cambio climático, el impacto de la inteligencia artificial en el empleo y las guerras que mantienen en alerta a distintos países europeos.

Al referirse a los episodios de violencia registrados durante las protestas, la analista planteó la necesidad de distinguir entre los distintos actores y las motivaciones que intervienen en las calles. En particular, mencionó a los black blocs, grupos radicales que participan en manifestaciones y protagonizan episodios de enfrentamiento y daños materiales, aunque advirtió que sus acciones no representan necesariamente las demandas de quienes se movilizan.

“El problema de la violencia, como siempre y como nos pasa acá en Argentina también, es entender que no hay una sola violencia, una única forma de expresar esa violencia”, sostuvo. En ese marco, diferenció los actos de quienes aprovechan las protestas para cometer saqueos de las respuestas que pueden surgir frente a la violencia policial o las decisiones estatales.

La periodista también subrayó que las imágenes más impactantes no deben opacar la dimensión de las movilizaciones pacíficas. Según señaló durante la entrevista, hubo cientos de miles de personas movilizadas en Francia y numerosas expresiones creativas de protesta que quedaron relegadas en la cobertura frente a los episodios de mayor violencia.

El avance de la ultraderecha y las elecciones en Francia

Otro de los ejes del análisis fue el impacto político de las protestas y la posibilidad de que la ultraderecha capitalice el descontento social de cara a las próximas elecciones presidenciales francesas. Flechaire advirtió que las consecuencias electorales todavía son difíciles de determinar, aunque consideró que las escenas de violencia pueden favorecer el discurso de determinados sectores políticos.

La analista explicó que, durante las movilizaciones, la izquierda francesa logró conectar con parte de los reclamos, especialmente a través de La Francia Insumisa, el espacio liderado por Jean-Luc Mélenchon. Sin embargo, señaló que la ultraderecha también puede aprovechar los acontecimientos para reforzar sus críticas al Gobierno y responsabilizar a la izquierda por los disturbios.

En el caso de Marine Le Pen, Flechaire recordó que una de sus propuestas fue prohibir los símbolos religiosos en los espacios públicos, una iniciativa que, según su interpretación, apunta particularmente al velo islámico. No obstante, diferenció ese discurso de la estrategia que la ultraderecha francesa desplegó frente a la crisis, centrada principalmente en la seguridad, la violencia y la supuesta incapacidad del Gobierno para responder.

También advirtió sobre la utilización de los conflictos europeos en el discurso político de dirigentes internacionales, entre ellos el presidente estadounidense, Donald Trump. En ese sentido, mencionó los argumentos que presentan las protestas como una señal de colapso civilizatorio y las vinculan con la inmigración y el islam.

El gasto militar y la crisis de identidad de Europa

Hacia el final de la entrevista en QR!, Flechaire relacionó las demandas sociales con el aumento de los presupuestos militares europeos, en un contexto marcado por la guerra entre Rusia y Ucrania y las presiones de Estados Unidos para que los integrantes de la OTAN incrementen sus aportes a la defensa.

La periodista recordó las advertencias del jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas francesas sobre la necesidad de preparar al país ante un posible conflicto con Rusia en los próximos años. También señaló que Europa avanzó con un plan de rearme que combina medidas comunitarias con esfuerzos que dependen de cada Estado.

Para Flechaire, esa orientación genera tensiones en sociedades que reclaman respuestas para problemas cotidianos, como el acceso a la vivienda y la educación. “Es una clase dirigente que no se compromete para la educación, pero sí para la guerra”, planteó durante la conversación.

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La analista enmarcó esa discusión en una crisis más amplia sobre el lugar que ocupa la Unión Europea en el escenario internacional. Según explicó, el regreso de Trump a la Casa Blanca modificó la relación transatlántica, mientras que la guerra en Ucrania profundizó las tensiones con Rusia y la competencia económica con China plantea nuevos desafíos para el bloque.

En ese escenario, Flechaire advirtió que el avance de la ultraderecha en distintos países europeos podría alterar los equilibrios políticos de las instituciones comunitarias. Para la periodista, las protestas sociales, la discusión sobre el gasto militar y la disputa geopolítica forman parte de una misma etapa de incertidumbre sobre el futuro de Europa.

 

LB