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RDEsc: Oscar Conde recorrió la historia del habla argentina y sus transformaciones

El escritor y docente presentó, en Ronda de Escritores (RDEsc), una mirada accesible sobre la evolución del habla coloquial argentina desde comienzos del siglo XIX hasta la actualidad, con aportes de lenguas originarias y comunidades inmigrantes.

El escritor y docente, Oscar Conde. Foto: reperfilar.

El escritor y docente Oscar Conde explicó en +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, que su nuevo libro busca reconstruir la historia del habla coloquial argentina desde una perspectiva accesible para cualquier lector interesado en el lenguaje. Su intención, señaló, es recorrer la formación y transformación del vocabulario utilizado en el país sin convertir la obra en un tratado especializado.

“El libro básicamente intenta ser una historia en un tono amable para cualquier lector, no es un libro académico, no es un libro para lingüistas”, explicó Conde. Aunque especialistas y estudiosos del lenguaje también pueden encontrar material de interés, el objetivo central es acercar al público general las historias que existen detrás de muchas palabras de uso cotidiano.

“Las palabras que estaban”

Conde organiza el recorrido alrededor de tres grandes momentos que permiten observar cómo fue modificándose el habla argentina desde comienzos del siglo XIX hasta la actualidad. El primero aparece bajo el título “Las palabras que estaban” y recupera términos presentes en textos y hablantes de las décadas de 1830, 1840 y 1850.

Para reconstruir esa etapa, el autor analiza expresiones utilizadas por figuras como Domingo Faustino Sarmiento y Esteban Echeverría, además del vocabulario presente en la literatura gauchesca. Algunas de esas palabras, explicó, eran arcaísmos heredados del español que habían llevado los conquistadores durante el siglo XVI y que continuaron circulando en el territorio.

La huella de las lenguas originarias

La conformación del habla argentina no puede explicarse únicamente a partir del español. Las lenguas de los pueblos originarios también aportaron palabras que terminaron incorporándose de manera permanente al vocabulario utilizado en distintas regiones del país.

Conde destacó especialmente la influencia del quichua, cuyos términos fueron incorporándose a los usos cotidianos y mezclándose con las formas provenientes del español. Esa convivencia muestra que el lenguaje argentino se construyó desde sus primeras etapas como resultado del contacto entre diferentes culturas y comunidades.

Las palabras que llegaron con la inmigración

El segundo gran momento del recorrido aparece bajo la idea de “Las palabras que nos trajeron”, dedicado al impacto de las grandes corrientes inmigratorias. Millones de personas llegaron a la Argentina durante distintas etapas y trasladaron consigo no solamente costumbres, comidas y tradiciones, sino también palabras y formas particulares de expresión.

Ese proceso modificó profundamente el lenguaje cotidiano y sumó nuevos términos al vocabulario local. La inmigración aparece así como uno de los grandes motores de transformación de una lengua que nunca permaneció estática y que fue incorporando marcas de las sucesivas comunidades que llegaron al país.

El lenguaje como una historia de encuentros

El recorrido propuesto por Conde permite observar que detrás de las palabras más habituales existen procesos históricos, movimientos migratorios y contactos culturales. El habla argentina aparece como una construcción colectiva en la que conviven rastros del español antiguo, lenguas originarias y aportes de diferentes comunidades inmigrantes.

La propuesta del escritor consiste precisamente en recuperar esas historias sin encerrarlas en el ámbito académico. Comprender de dónde vienen las palabras permite también reconstruir parte de la historia social del país y reconocer que cada forma de hablar conserva huellas de quienes estuvieron, llegaron y transformaron la Argentina.