La escritora y licenciada en Letras Marina Berri conversó con Osvaldo Quiroga en +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, sobre Los gulos, una obra compuesta por tres relatos fantásticos que se alejan de las estructuras narrativas más convencionales. Mundos imaginarios, escenarios distópicos y personajes que perciben la realidad de maneras particulares atraviesan las distintas historias.
Berri explicó que el proyecto nació precisamente del deseo de escapar de los límites de lo cotidiano y experimentar con otros universos posibles. “Surge esto también de la idea o de la necesidad de escribir de otros mundos, de abrir otras posibilidades”, sostuvo.
El lenguaje como parte del mundo fantástico
Uno de los elementos que conecta los tres relatos es la importancia que adquiere el lenguaje dentro de cada historia. Las alteraciones en la forma de hablar de los personajes no funcionan solamente como un recurso estilístico, sino que permiten representar maneras diferentes de experimentar aquello que los rodea.
En el primero de los relatos, por ejemplo, Berri trabaja con la hipálage, una figura retórica mediante la cual una cualidad aparece asociada a un elemento distinto de aquel al que correspondería habitualmente. “En vez de lago cristalino, ardilla cristalina”, ejemplificó para mostrar cómo esa modificación produce una realidad ligeramente desplazada respecto de las asociaciones habituales.
Una lengua perdida que vuelve de manera fantástica
El segundo relato introduce otro modo de experimentar con las palabras a través de un personaje que durante su infancia hablaba una lengua particular. Con el paso del tiempo, esa forma de expresión desaparece, aunque posteriormente consigue recuperarla mediante un procedimiento fantástico.
“Esa lengua que usaba su abuela tiene también unos usos raros del lenguaje”, explicó Berri. La recuperación de esa voz introduce además una dimensión relacionada con la memoria y con aquello que puede permanecer oculto durante años antes de reaparecer bajo nuevas formas.
Una niña en un mundo cubierto por la niebla
El tercer relato presenta un escenario distópico dominado por una niebla permanente, dentro del cual una niña construye castillos utilizando ese mismo elemento. La niebla adquiere características extraordinarias y se convierte en parte fundamental de un universo en el que tampoco los sentidos funcionan de acuerdo con las reglas habituales.
La protagonista mezcla distintas formas de percepción y construye expresiones como “olor pinchudo”, donde se combinan sensaciones que normalmente pertenecerían a sentidos diferentes. Esa alteración permite que el lector se acerque al mundo desde la lógica particular del personaje y no solamente desde las convenciones del lenguaje cotidiano.
Otras maneras de nombrar la realidad
Aunque los tres relatos presentan personajes, escenarios y conflictos distintos, comparten una misma búsqueda alrededor de las posibilidades de las palabras. Cuando cambia la manera de percibir el mundo, también cambia la forma en que ese mundo puede ser nombrado.
Los gulos utiliza así lo fantástico no solamente para construir espacios alejados de la realidad cotidiana, sino también para interrogar sus reglas. A través de hipálages, lenguas perdidas y sentidos que se mezclan, Berri explora hasta dónde puede modificarse el lenguaje cuando también se transforman los límites de aquello que consideramos posible.