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RDC: Trump recorta fondos para ciclovías en Estados Unidos y genera críticas por vincularlas con la izquierda

Norman Powell corresponsal desde EEUU analizó en Ronda de Corresponsales (RDC) la decisión de la administración Trump de retirar fondos federales destinados a infraestructura ciclista y el debate que generó la medida.

Donald Trump, presidente de EE UU Foto: AFP

La utilización de bicicletas y ciclovías en Estados Unidos se convirtió en un nuevo frente de discusión durante la administración de Donald Trump. En +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, el corresponsal Norman Powell señaló que existe un amplio respaldo social a esta forma de movilidad, aunque el Gobierno federal comenzó a revisar y retirar fondos destinados a determinados proyectos.

“El 76% de los estadounidenses en una encuesta hecha el año pasado estaba en favor de promover el uso de las bicicletas por todos los beneficios que tiene”, explicó Powell. Un relevamiento de YouGov de 2025 efectivamente mostró que el 76% apoyaba la existencia de ciclovías en las zonas donde vive, incluido un 66% de votantes republicanos.

La administración Trump recorta fondos para ciclovías

Powell explicó que ese respaldo social contrasta con la orientación adoptada por el Gobierno federal. La administración Trump revocó financiamiento para determinados proyectos de infraestructura ciclista y cuestionó programas heredados de la gestión anterior, a los que llegó a vincular con políticas ambientales y de diversidad.

El corresponsal describió el cambio como una ofensiva contra proyectos que ya estaban previstos en distintas ciudades y pueblos. La decisión llevó el debate desde el terreno de la movilidad y la seguridad vial hacia una disputa política más amplia.

Duffy: más ciclovías también pueden generar congestión

Según relató Powell, el secretario de Transporte, Sean Duffy, sostiene que eliminar carriles destinados a automóviles para construir ciclovías puede aumentar la congestión vehicular. “Las bicicletas, puede ser que en alguna parte tenga razón, crean más congestión de tránsito y que a raíz de eso hay todavía más contaminación ambiental”, explicó el periodista al reconstruir ese argumento.

Duffy ha defendido públicamente una posición similar: cuando las ciclovías reducen el espacio disponible para autos y camiones, sostuvo, pueden producir mayores tiempos de viaje y un mayor consumo de combustible.

El debate adquirió además una dimensión ideológica. Powell señaló que desde el entorno del funcionario se comenzó a asociar la promoción del ciclismo con posiciones progresistas: “Dice que la cuestión del uso de las bicicletas es en realidad una cosa de gente de la izquierda”, relató.

La batalla por una ciclovía en Washington

Washington D.C. se convirtió en uno de los casos más visibles de esta discusión. El Gobierno federal impulsó la eliminación de un tramo de ciclovía protegida sobre la calle 15, cerca del National Mall, argumentando que era necesario mejorar la circulación y preparar la zona para grandes eventos.

Sin embargo, el proyecto de eliminación no llegó a concretarse como estaba previsto. Organizaciones ciclistas acudieron a la Justicia y, en abril, un juez federal frenó el plan al considerar que la decisión había sido “arbitraria y caprichosa”.

El dato resulta especialmente relevante porque estudios del Departamento de Transporte local indicaron que, desde la instalación de esos carriles, los accidentes con ciclistas lesionados habían disminuido un 91% en ese corredor.

Una discusión que excede a las bicicletas

Para Powell, detrás de la controversia aparece una pregunta más amplia sobre qué modelo de movilidad deberían impulsar las ciudades estadounidenses. Los defensores del ciclismo destacan sus beneficios para la actividad física, la reducción de emisiones y la posibilidad de disminuir la utilización del automóvil.

La administración Trump, en cambio, prioriza en varios de sus programas de infraestructura la capacidad vial, la reducción de la congestión y las necesidades de automovilistas y transportistas.

Así, una discusión que podría parecer limitada a la construcción de ciclovías terminó incorporándose a la polarización política estadounidense. “El 76% de los estadounidenses estaba a favor”, recordó Powell, en un contexto donde incluso la manera de desplazarse por una ciudad empieza a formar parte de una disputa ideológica más amplia.