Analista brasileño-argentino cree que el anti Lula es similar al anti peronismo
El consultor de mercado Marcelo Angeletti analizó la victoria de Lula da Silva y destacó el giro comunicacional del oficialismo en el balotaje para enfocarse en las pérdidas concretas que implicaría un triunfo de Flávio Bolsonaro.
En una nueva emisión de Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), el analista y consultor de mercado Marcelo Angeletti, analizó el cambio de estrategia comunicacional que le permitió a Lula da Silva revertir el resultado de la primera vuelta frente a Flávio Bolsonaro, desglosó las raíces sociológicas del voto conservador en Brasil y trazó paralelismos y diferencias estructurales con el fenómeno de Javier Milei.
Marcelo Angeletti es analista, consultor de mercado y especialista en marketing, con amplia trayectoria internacional, principalmente enfocado en el mercado de Brasil. Es socio fundador de la filial en Brasil de G2G Marketing Research Consulting, una firma de consultoría de origen francés dedicada a la investigación de mercado y estrategias de comercialización.
Bueno, tenemos aquí a Marcelo Angeletti, que además habla español, es argentino, así que podemos continuar la entrevista en español. Marcelo, ¿cuántos años de Brasil aquí?
Veintisiete.
Veintisiete, o sea, mitad y mitad, podríamos decir.
Sí, la ciudad donde más viví es San Pablo.
Es San Pablo. ¿Qué vio ayer?
Bueno, ayer vi —voy a hablar en términos un poco de comunicación— que un cambio en la narrativa de una campaña produce efectos muy fuertes. Nosotros vimos, digamos, dos discursos —es un poco lo que estamos viendo en todo el mundo— entre partidos más de izquierda y partidos más de derecha, donde la izquierda normalmente trabaja una narrativa de valores, una narrativa de, digamos, hablar en beneficios comunes y premisas generales. Y la derecha o la ultraderecha trabaja más sobre —y esto lo hace muy bien— capturar dolores de la población en el día a día.
Concretos.
No hablando de cosas generales, sino de lo que me pasa a mí. Y esto lo hace de una manera muy bien hecha, y por eso vimos un Flávio triunfante en el primer turno. Ya en el segundo, la estrategia cambió. Se cambió radicalmente, con Janones articulando toda esta cuestión en redes y también en la calle, trabajando ahora sí cuestiones concretas del día a día, y cambiando el discurso de lo bueno que pueden traer para lo que se podría perder si ganara el adversario. Entonces creo que esto fue fundamental. Yo diría que fue el punto más importante.
Yo escucho aquí a los analistas brasileños y al propio Lula marcar que, bueno, nunca antes quien había ganado en primera vuelta luego perdía. Sin embargo, fuera de Brasil es lo que sucede habitualmente. O sea, fuera de Brasil, el que gana en la primera vuelta corre el riesgo, con muchas más posibilidades, de perder en segunda vuelta, porque se explica que hoy en día están votando más contra alguien que a favor de alguien. ¿Puede ser que en este caso Brasil ayer se pareció al resto de América Latina, y que el voto es más contra Bolsonaro y que fue un elemento que, al haber perdido Lula en la primera vuelta, el miedo a Bolsonaro hizo que mucha gente fuera a votar? Esto que contaba el propio Lula, de los nietos llevando en sillas de ruedas a los abuelos a votar con tal de que no gane Bolsonaro.
Bueno, eso es exactamente lo que yo estaba diciendo antes. La campaña se centró en el segundo turno en el riesgo de lo que podía pasar y lo que se podía perder si ganaba Flávio entonces efectivamente esto fue lo que ocurrió porque quien definió aquí las elecciones fue la gente que no era ni de uno ni del otro, que estaba en el medio y esta gente realmente voto por lo que percibía como el menos peor y además —solo en relación al hecho de que nunca había ocurrido en Brasil—, también tenemos que decir que nunca la diferencia había sido tan pequeña en el primer turno. Entonces esto también pudo haber ayudado.
¿Cómo sigue la historia política cuando 66 millones de brasileños votaron por Lula, pero 60 por Bolsonaro? Esos 60 que votaron por Bolsonaro, ¿votaron por Bolsonaro o votaron en contra de Lula? Y dentro de cuatro años, supongo que ya sin Bolsonaro y sin Lula, esa polarización puede converger a una prioridad distinta.
Bueno, lo que pasa es que quien votó por Flávio Bolsonaro no es un público homogéneo. Tenemos que tener en cuenta públicos como, por ejemplo, el evangélico; públicos como una clase media que se ha sentido amenazada en los gobiernos de izquierda porque ve que, por ejemplo, la empleada o la hija de la empleada ahora también tiene acceso a la universidad. Entonces se siente un poco amenazada y, de hecho, la clase media tal vez sea la que más perdió, porque las clases más bajas ascendieron y a las clases más altas, a los mercados, les fue bien. Entonces, por un lado tenemos a la clase media —un sector importante de la clase media— que votó, digamos, contra el PT por eso; y un sector evangélico generalmente conformado por gente de muy bajos recursos, que históricamente sintió y siente una gran exclusión, una gran frustración, y que encuentra una redención en el pastor, que le dice: "Vos, si tenés fe y creés en mí, vas a poder superarte". Entonces, todo lo que entra fuera de la realidad de este discurso es desestimado; entonces se vota contra todo lo que amenaza este discurso. Aquí estoy hablando del evangélico, ¿no? Estos son los sectores más fuertes, más nucleares del bolsonarismo. Creo que, digamos, se votó en contra bastante.
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Marcelo, quiero aprovechar la mitad de la vida acá y la mitad en Argentina para que nos haga de puente, de traductor: ¿cuánto de Bolsonaro tiene punto de contacto con Milei? ¿Cuánto del antilulismo tiene contacto con el antiperonismo en la Argentina?
Creo que el antilulismo tiene mucho que ver con el antiperonismo, y creo que estructuralmente el lugar que ocupa el bolsonarismo es análogo al lugar que ocupa, digamos, de alguna forma Milei en la Argentina. Ahora, ¿por qué son diferentes Milei y el bolsonarismo? No por ellos, sino por la estructura social y política donde ellos están inseridos. En Brasil existe algo que no existe en Argentina, que es lo que se llaman milicianos. Hay sectores que son generalmente ligados a la policía militar o al ejército —hablo de suboficiales, no hablo de la institución— que controlan grandes partes de morros en Río de Janeiro, y el bolsonarismo tiene muchas raíces allí.
Es como parapolicial, para decirlo de alguna manera.
Sí, sí, sí. Es un poco como lo que ocurre con los narcotraficantes, que también hacen esto, que obligan a pagar derechos de algo, que dan protección, que prohíben hacer una cosa u otra, pero en otros morros y hecho por estos milicianos, como se llaman aquí. Esto hace que el contexto en Brasil sea mucho más violento y mucho más ligado a armas y a asesinatos. Esto no ocurre en Argentina, por suerte. Pero si Argentina tuviera ese contexto, tal vez Milei habría podido asumir esta posición.
Cuando uno ve a Tarcísio, a los Republicanos, que son parte de la coalición que vota por Bolsonaro, pero de hecho es un partido diferente —se llaman Republicanos—, ¿son asimilables con Cambiemos y hay una diferencia de grado en la palabra "republicanos", son más democráticos, o es una comparación abstrusa?
Mirá, realmente no lo estoy siguiendo muy bien, tengo miedo de errarle en la comparación. Lo que sí te puedo decir es que Tarcísio, de alguna manera, es una reencarnación un poco más light del bolsonarismo. No me animaría tanto a compararlo con Cambiemos porque tendría que tener más información.
¿Y en qué se diferencia Republicanos del Partido Liberal? O sea, el partido de Tarcísio del partido de Bolsonaro.
Bueno, no se diferencia mucho. Pero el personaje Bolsonaro, Jair Bolsonaro, es un personaje muy histriónico, fue un personaje muy poco inteligente, claro, cercado por un contexto obviamente muy inteligente que sabe hacer las cosas bien. Tarcísio, él en sí mismo, es una persona más inteligente y más astuta. Entonces creo que sabe leer mejor el contexto y va a saber probablemente en el futuro, como probable heredero de la ultraderecha, leer mejor que Flávio las señales del público para poder ajustar mejor sus narrativas.
¿Es heredero de este antilulismo?
Creo que sí, en este momento por lo menos no se ve otro. De todas maneras, vos sabés que tanto Argentina como Brasil son escenarios muy dinámicos y las cosas pueden cambiar.
Y Alckmin, que ayer Lula le levantaba el brazo todo el tiempo, le pasaba el micrófono todo el tiempo: de alguna manera está diciendo Lula "si a mí me pasa algo, este hombre puede continuar y este hombre es mi heredero si yo termino con los cuatro años de mandato".
Sí, creo que este es un mensaje, pero creo que el principal mensaje fue usar a Alckmin como un antídoto al antipetismo. Es decir, Alckmin es alguien que viene de un centro; el partido de donde él viene era de centroizquierda en su origen, pero después fue un poquito más hacia el centro, un poquito más a la derecha. Está diciendo: "No somos comunistas", que es un poco el discurso de la ultraderecha de acusarlo de comunista. Inclusive Lula ya en su primer gobierno tuvo como vicepresidente a una persona de la FIESP, de los mercados.
O sea, siempre Lula hizo esto.
Sí, esto es una gran diferencia con el kirchnerismo, enorme.
Ahora, el caso de Alckmin me parece que ya avanza un paso más, ¿no? Porque no es poner un empresario, un economista, el presidente del Banco de Boston; me parece que ahora es un político.
Sí.
No es un representante de la economía.
Y de hecho avanza un poco más por lo mismo que acabás de decir. Lo puso ayer más en evidencia, lo puso ayer más adelante, hablando con la gente.
Cuando uno escucha a la prensa brasileña diciendo —o pidiendo, no solamente diciendo— "más Alckmin y menos Janja", ¿qué están diciendo?
Hay muchas críticas —estas son cosas que uno escucha a través de amigos, de conocidos que están cercanos a este contexto—, hay críticas a Janja. Yo no sé cuánto hay de verdad en esto, son versiones, no es mi opinión: que ella estaría concentrando un poco el timón de influencia, y que se pide que esto baje y sea un poco más racional y un poco más moderado, tal vez.
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¿Y el futuro del PT sin Lula? ¿Existe?
Gran pregunta, muy difícil de responder. Yo creo que va a depender del propio PT. Yo veo un PT un poco más light —de hecho, el PT es un poco más light que en sus inicios— y veo líderes que vienen un poco del centro, un poco como lo que era el PSDB, Alckmin y tal, haciendo del PT algo un poco más digerible para quien no es de izquierda y que genere menos cólicos digestivos en quien está más hacia la derecha, ¿no?
Cuando uno mira los nombres de los partidos políticos brasileños, el PSDB, el PSB... O sea, la palabra "social" aparece por todos lados. ¿Significa la falta?
Puede ser. Creo que es una palabra... ¿cómo decir?, un salvoconducto.
De la misma forma que Lula utiliza a Alckmin para mostrar "no soy comunista", partidos de centro usan la palabra "social" para decir "no soy de derecha".
Bueno, pero es una palabra que siempre se usó —acordémonos de Hitler, ¿no?—; "social" es una palabra que es muy ambigua y da para mucho.
Marcelo, dos veces fue Milei protagonista de los debates: el primero y el segundo debate. Allí Lula reclamándole a Bolsonaro si iba a usar la misma motosierra de su amigo Milei. Luego, en el segundo debate, Bolsonaro defendiendo a Milei diciendo que la inflación la había dejado el peronismo —"vos sos como el peronismo"—, cuando en realidad la inflación acá es 5%, que no tiene punto de comparación. ¿Qué queda en esta contienda electoral, entre primera y segunda vuelta, de Milei en la opinión pública brasileña?
Bueno, es que tenemos el Milei que ganó la elección, o mejor dicho, el Milei del inicio del gobierno, en donde lo que más circulaba aquí en el imaginario y en el boca a boca del brasileño era: "Pararon la inflación". Yo, por ejemplo, cuando recibía un delivery, me oían el acento y me decían: "Ah, argentino, Milei, muy bien, la inflación paró, qué bien". Hoy circulan otras cosas: circula el argentino comiendo carne de burro, de caballo, y circula una suba de la indigencia. Creo que esto está acompañando un poco también, me parece a mí, algo que está reflejando un poco lo que pasa en Argentina con Milei.
Sí, ahí Milei posteó que es otra de las mentiras de Lula, que no se come carne de burro en Argentina. Pero lo quiero interpretar como una metáfora, ¿no? Pero bueno, es parte de esa simplificación que generan las redes sociales. Y por último, cuando Lula dice ayer que hay que regular las redes sociales y la relación con las redes sociales, ¿cómo imaginás el gobierno de Lula? ¿Más confrontativo, cuando él dice "voy a hacer el mejor mandato de todos los que hice"? El discurso de ayer de Lula, ¿lo leés confrontativo, de "voy a profundizar", o consensualista?
Es la segunda opción. Creo que no confrontativo. Creo que él escucha las señales de la gente; justamente, vuelvo a decir lo que vos mencionabas de Alckmin, es decir, un PT un poco más asimilable por quien no es petista. Y en cuanto a la cuestión de las redes sociales, creo que es un debate no solamente en Brasil —vimos lo que pasó con Meta aquí—, en fin, creo que es un debate a nivel mundial de este fenómeno todavía demasiado nuevo, en el que hay una asignatura pendiente de ver cómo se regula, ¿no?
Marcelo Angeletti, muchísimas gracias. Un gran placer tenerte acá y aprovechar esta doble condición de 27 años de Brasil y la infancia que nunca se pierde, patria de la infancia en la Argentina. Muchísimas, muchísimas gracias.
Yo te agradezco —me sale un poco la frase en portugués, eu que agradeço—, pero bueno, estoy a tus órdenes para cuando pueda colaborar.
LP
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