Andrés Serbin analizó el conflicto en Medio Oriente: “En el corto plazo Irán está ganando”
El analista desmenuza una de las tensiones más peligrosas del escenario global, donde Estados Unidos, Irán e Israel parecen avanzar sin margen para el acuerdo. Advierte que el equilibrio de poder en la región podría inclinarse de forma inesperada y desencadenar efectos que trasciendan.
La escalada entre Estados Unidos, Irán e Israel configura uno de los escenarios más inestables del tablero internacional, con ataques directos, tensiones crecientes y negociaciones estancadas. A través de una entrevista en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), el analista Andrés Serbin advierte que “En el corto plazo Irán está ganando” y analiza cómo el control de puntos estratégicos y la falta de diálogo podrían redefinirlo todo.
El antropólogo, politólogo y analista internacional, Andrés Serbin, está especializado en relaciones internacionales, geopolítica y estudios sobre Eurasia y América Latina. Se destacó como investigador y referente en temas de sistema internacional, integración regional y conflictos globales. A lo largo de dos décadas, fue presidente de la Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales (CRIES), un think tank influyente en América Latina, y también es autor de numerosos libros y artículos académicos sobre política global.
Muy interesados en tratar de entender una perspectiva, su perspectiva de lo que está pasando en Irán. ¿Realmente Trump está perdiendo, está negociando? Cuando Irán dice que no acepta, ¿es una forma de negociar? ¿Cuál es su propia expectativa de cómo va a avanzar esto en las próximas semanas?
Hubo un mal cálculo por parte de Trump con respecto a que iban, empujado un poco por Israel, que tomó la iniciativa, a que iban a tener una resolución rápida del conflicto con Irán. El conflicto se ha prolongado, ha escalado crecientemente y fuimos pasando por distintas etapas en cuanto a los objetivos de Estados Unidos. Por un lado, contener el desarrollo nuclear; después el misilístico; después el cambio de régimen y ahora estamos focalizados en el tema del estrecho de Ormus, entre otras cosas, como uno de los ejes.
Ahora, en este marco, parecía indicar todo que la propuesta de llegar a algún cese al fuego o por lo menos iniciar algún tipo de conversaciones en torno a un acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán es más bien una expresión de deseos por parte de Trump como una salida a esta situación, que no sabemos hasta qué punto cuenta con el apoyo de Israel, porque Israel aparece como ausente en estas posibles conversaciones y que tiene un rechazo total por parte de Irán, que dice que sí, pero que no hay negociación posible. Porque Irán sí ha aprendido su lección: las dos guerras pasadas se iniciaron en medio de negociaciones con Estados Unidos. Entonces, en esta situación, lo que podemos ver es que va a haber probablemente una escalada por parte de Estados Unidos.
Estados Unidos está tratando de presionar a Irán para llegar a un tipo de acuerdo y por eso se está movilizando tropas con la amenaza de un desembarco terrestre. Eventualmente yo lo veo difícil, pero sí va a haber una escalada. Y, por otro lado, seguir negociando dentro de lo posible, pero la posición de Irán es muy clara al respecto y además los puntos que se plantean en los 15 puntos de Trump que se presentaron para la negociación y los que plantean los iraníes son difícilmente compatibles. Entonces estamos en un impasse.
¿Vale la comparación con Vietnam para Estados Unidos o los rusos con Afganistán?
Yo creo que es distinto en otro sentido, que esto, la resistencia o la capacidad de enfrentarse a la situación por parte de Irán es de otra calidad. Se ha mostrado con una sostenibilidad distinta y además implica toda una región involucrada en el conflicto. Pasó eso también en Vietnam hasta cierto punto, pero no tanto como aquí, donde tenemos a los países del Golfo Pérsico involucrados, la situación se expande.
Hay impactos en el mercado, impacto a nivel global y esto define también quiénes se van involucrando en mayor o menor medida desde afuera de la región. Para Israel el objetivo claramente está en la región, en lo que pueda ganar en el marco de sus objetivos. Para Estados Unidos el problema se ha complejizado muchísimo porque esto tiene un impacto en el mercado global, no solamente en términos de la subida de los precios del petróleo y del gas, sino también en términos de cómo esto va a repercutir, por un lado, en la inflación en Estados Unidos y a nivel global, y por otro lado, en la situación política en Estados Unidos con respecto a las elecciones de medio término, donde probablemente esté afectada la posición de los republicanos.
Estamos frente a uno de esos galimatías históricos, porque tanto Israel como Irán consideran la existencia del régimen del otro amenaza vital y, por tanto, no hay forma de que puedan negociar o cualquier asociación sería simplemente un interregno hasta el nuevo combate y finalmente hasta que uno de los dos no logre modificar sustancialmente al otro. En el caso del régimen iraní, la desaparición de Israel. En el caso de Israel, la desaparición del régimen iraní. Hace que esto no tenga resolución hasta que llegue a un final.
No tiene resolución, por lo menos en la coyuntura actual, porque la escalada sigue de lado y lado. Las posibilidades de un acuerdo de paz sostenible son limitadas y la rivalidad regional entre Israel e Irán no va a desaparecer a corto plazo. Entonces, esta pugna va a continuar independientemente de que se avance, a mi manera de ver, en una negociación entre Irán y Estados Unidos, la confrontación Irán-Israel va a mantenerse.
Además, porque Israel tiene un proyecto estratégico claro e Irán es un obstáculo para ese proyecto, e Irán tiene una perspectiva clara con respecto a dónde debería quedar Israel, relegado en segundo plano.
Y en estas épocas de Polimarket, ¿quién de los dos va a ganar a su juicio?
Es difícil hacer pronósticos a largo plazo. A corto plazo, yo creo que sí, Irán está ganando, incluso tiene un par de elementos de reserva para jugar en esta confrontación, no solo con Israel, sino fundamentalmente con Estados Unidos. Y esto tiene que ver, lo hemos discutido con algunos colegas, con que en este momento Irán controla el Estrecho de Ormuz. Sabemos que por el estrecho de Ormus pasa el 20% del petróleo mundial y un porcentaje del gas que se consume a nivel mundial, pero hay otro estrecho que es el de Bab el-Mandeb, donde hay una presencia hutí aliada de Irán. No ha sido ese estrecho, hasta el momento, cerrado o controlado por Irán o por sus aliados, pero potencialmente podría ser y por ahí pasa el 10% del comercio mundial. Ese es un elemento.
El otro elemento es que la capacidad de Estados Unidos de iniciar una operación terrestre en Irán es limitada. Yo creo que este movimiento de tropas que se comenta tanto, como parte de la negociación, es un elemento de presión, pero la capacidad real de avanzar en una operación terrestre en Irán es dificultosa y más en la isla de Kharg, donde los iraníes pueden plantear que tiene el 90% de las refinerías y depósitos de petróleo de Irán.
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Si hay un avance, nadie descarta que hagan explotar todo y sigan como puedan por otro lado. Esto es una hipótesis extrema, pero todas estas cosas están en juego en este momento en el tablero, en un momento en donde realmente el diálogo no avanza, no hay interlocución entre Estados Unidos e Irán y menos con Israel.
MV