ECONOMIA
Acuerdo Mercosur - UE

La guerra comercial silenciosa: cómo EE.UU., Europa y China se lotean los negocios en la Argentina

Con la industria nacional golpeada por la desregulación, Occidente asegura recursos estratégicos y patentes, mientras cede a Beijing el monopolio del consumo masivo. La industria nacional, relegada por el modelo libertario.

Mercosur - Unión Europea
Mercosur - Unión Europea | Noticias Argentinas

Una silenciosa guerra comercial redefine el mapa de negocios del mundo en la Argentina. Lejos de una disputa frontal, las potencias globales avanzan bajo una lógica de loteo del mercado doméstico. El Gobierno de Javier Milei consolida un alineamiento estratégico con un Estados Unidos que ve en el país un modelo de blindaje frente al avance de China en América Latina. En simultáneo, Europa busca reforzar su presencia garantizando la provisión de bienes de capital y productos tecnológicos estratégicos.

A través del impulso a los acuerdos comerciales, tanto Washington como el bloque europeo asumen una realidad: es imposible competir contra los precios asiáticos en los bienes industriales. Como resultado, Occidente concentra sus fichas en los recursos extractivos y le cede a Beijing el control del consumo masivo, dentro de un país que se abrió aceleradamente al mundo dejando a la industria nacional de lado como parte central de su modelo económico.

El próximo 1° de mayo entrará en vigencia provisional el pilar comercial del acuerdo Mercosur-Unión Europea. La medida habilita una reducción arancelaria inmediata para más del 90% de los bienes comerciados, conformando un área de libre comercio de 780 millones de consumidores. De aplicación temporal al abarcar la competencia exclusiva de la Comisión Europea, el bloque busca mejores condiciones para que sus automotrices, productoras de maquinaria y químicas ingresen con aranceles nulos o reducidos. Como contrapartida, el Mercosur consigue mayor acceso para la carne vacuna, la soja y la miel.

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El "efecto Shein" y el consumo

El avance asiático es, sobre todo, en la industria liviana. La consultora Biglobal cuantificó este fenómeno al analizar el rubro de bienes despachados mediante servicios postales, que registró un salto interanual del 291,8%. Según el documento, esta expansión está impulsada por plataformas de e-commerce como Shein y Temu. Su impacto, indica el informe, "se concentra especialmente en la industria textil e indumentaria, donde la brecha de precios frente a la oferta local es significativa". Ante esta asimetría, las potencias de Occidente evitan la confrontación directa de precios.

En Washington, la postura es pragmática. Un interlocutor directo de la administración estadounidense explicó a PERFIL que, si bien Estados Unidos se encargó de blindar legalmente sus negocios puramente estratégicos en el país frente al avance chino a través del último acuerdo bilateral, la directiva es dejar que Beijing opere y haga sus propios negocios sin mayores obstáculos en los rubros vinculados al consumo general. Para el país de Donald Trump, la clave es asegurarse recursos estratégicos, así como los minerales críticos o la energía, puntos que están más que claros en el acuerdo comercial.

Europa también apela al financiamiento estatal para sortear la desventaja en costos productivos. Días atrás, el Gobierno de Alemania presentó, junto con la Cámara de Industria y Comercio Argentino-Alemana, un plan que financia directamente las exportaciones de sus empresas hacia la Argentina, enfocado en asegurar la venta de bienes de capital. El bloque EFTA (Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein) funciona como un indicador de esta especialización. El informe detalla que las principales exportaciones europeas hacia el país bajo este paraguas son netamente tecnológicas: productos farmacéuticos por 509 millones de euros, químicos orgánicos por 101 millones y máquinas y aparatos mecánicos por 36 millones.

Seguridad nacional y extractivismo

Sin embargo, la estrategia del Viejo Continente tiene fuertes matices defensivos. "Hoy, más que estar Europa en una estrategia de competirle a China, está más a la defensiva de exportaciones industriales, en especial por todos los últimos movimientos que hizo con respecto a autos eléctricos y algunas otras medidas que tomó con respecto a aranceles", analizó ante PERFIL Dante Sica, exministro de Producción y socio fundador de la consultora Abeceb.

El economista relativizó el impacto inmediato de la apertura birregional como plataforma de ventas para Europa: "No veo que ellos estén pensando en el acuerdo Mercosur-Unión Europea como un apalancamiento de exportaciones. Nosotros diseñamos una estrategia en la parte industrial donde para gran parte de bienes hay una baja inmediata de Europa hacia el Mercosur, y mucho más pausada en lo que es la Unión Europea. Esa asimetría, que está bien explícita, no les genera hoy un gran diferencial. Por ahí, pensando en el mediano plazo, sí puedan apalancarse en inversiones y sociedades".

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Por su parte, la Casa Blanca aplica un enfoque de seguridad económica a través del Acuerdo sobre Comercio e Inversión Recíproca (ARTI). Según el análisis de la consultora Biglobal, este pacto institucionaliza la revisión de inversiones extranjeras priorizando explícitamente "sectores estratégicos: energía, minerales críticos, infraestructura y telecomunicaciones". Además, el texto introduce mecanismos de coordinación para evaluar "prácticas comerciales de terceros países", una herramienta diseñada a medida para monitorear la participación de empresas estatales chinas en la economía local.

El perfil extractivista de esta inversión occidental se corrobora en los proyectos canalizados mediante el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). “No resulta casual que el mayor volumen de inversiones se concentre en minería y energía", indicó la consultora. Los capitales se orientan masivamente a proyectos de GNL por USD 6.878 millones, litio por USD 2.941 millones y cobre por USD 2.672 millones.

Esta necesidad de asegurar el subsuelo trasciende a Norteamérica. Según detalló Sica, las urgencias del bloque europeo responden a una clave geopolítica idéntica: "Están más preocupados por tratar de frenar un poco algunos avances industriales de China, y más preocupados por su estrategia de aumento de gasto militar. Ahí buscan tratar de controlar eslabones críticos en términos de energía y minerales, que hacen a su necesidad de bienes industriales basados en la defensa".

Asimetrías y saldo comercial

Para garantizar el acceso a estos recursos en plena transición energética global, Washington estructuró un acuerdo de características marcadamente asimétricas. Mientras mantiene sus defensas arancelarias, Estados Unidos forzó la apertura de contingentes arancelarios libres de derechos en el mercado argentino. Obtuvo cupos específicos para ingresar 10.000 vehículos comerciales livianos y agroalimentos de nicho, como almendras (870 toneladas), papas congeladas (690 toneladas) y quesos (1.000 toneladas).

Este esquema impacta directamente en la producción nacional, que reflejó un retroceso sostenido en 2025 dentro del PBI de la industria manufacturera local frente a la oferta extranjera. La balanza comercial mostró que las importaciones totales alcanzaron los USD 70.235 millones, con un incremento del 26,8% interanual. El principal capitalizador de esta apertura es China, origen de USD 16.432 millones en importaciones, lo que genera un déficit bilateral de USD 7.413 millones.

El escenario local de esta reconfiguración es el modelo económico libertario, que fomenta la desregulación externa mientras las grandes potencias reacomodan sus negocios en un entorno global cada vez más fragmentado.

AM/ML