Interna peronista

Aníbal Fernández: “No hacer internas y elegir a dedo el candidato fue nuestro peor error"

El exfuncionario sostuvo que la competencia entre los distintos sectores permitiría definir el liderazgo del espacio y cuestionó las listas de unidad. También marcó diferencias entre su estilo de comunicación y los insultos del presidente Javier Milei hacia periodistas y otros sectores.

Anibal Fernandez Foto: CEDOC

En diálogo con Modo Fontevecchia, por +PerfilRadio Perfil (AM 1190), Fernández habló sobre el presente del hockey argentino luego de la consagración de Las Leonas en el Mundial de Hockey 2026 y analizó la situación interna del peronismo. También se refirió al discurso del presidente Javier Milei y a sus cuestionamientos hacia periodistas.

Aníbal Fernández es un contador público, es abogado, es dirigente político, que cuenta con extensa trayectoria en la función pública, fue intendente de Quilmes entre 1991 y 1995, se desempeñó como ministro de Gobierno y ministro de trabajo de la provincia de Buenos Aires durante la gobernación de Carlos Ruckauf, además fue secretario general de la presidencia y ministro de la producción durante la gestión de Eduardo Duhalde, siendo ministro del interior durante la gestión completa de Néstor Kirchner entre 2003 y 2007, también fue ministro de justicia, seguridad y derechos humanos en el primer tramo del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y jefe de gabinete de ministros. También es presidente de la Confederación Argentina de Hockey, que lograron una histórica consagración como campeonas en el Mundial de Hockey 2026.

Muy buenos días, Aníbal. Jorge Fontevecchia los saluda. No me imaginaba entrevistándolo en esta condición de presidente del hockey, con un campeonato mundial nuevamente en Las Leonas. Obviamente, le voy a hablar de política, pero primero me gustaría que nos contara qué significa esto para el hockey argentino.

Esta es la tercera gestión que yo tengo de la Confederación. Quienes me antecedieron hicieron un buen trabajo y dejaron buenas raíces y nosotros nos subimos sobre esa propuesta para hacer algo muy ambicioso que nos permitiera pensar en algún momento en que los dos equipos seleccionados mayores pudieran llegar a la final. Bueno, en este caso, en el caso de los chicos, por esas cosas del juego siempre está la posibilidad de no poder ganar el primer partido, pero salieron terceros, medalla de bronce, y en el caso de las chicas volvieron a consagrarse campeonas mundiales de hockey sobre césped. Un trabajo del cual no me cuelgo en absolutamente nada. Es un esfuerzo, un trabajo, una constancia por parte de las chicas y el cuerpo técnico.

¿Podría compartir con la audiencia cuáles fueron esos tres períodos y si alguno de ellos coincidió además con otros campeonatos mundiales de Las Leonas?

Sí, yo asumí en 2013 y en el 2016, por razones más políticas que otra cosa, decidí yo correrme para que no lastimar al hockey buscándome a mí. Y esa selección que armamos nosotros desde 2013 al 2016, en varones, en Río de Janeiro trajo la medalla de oro, campeones olímpicos, y las chicas vienen haciendo buenas performances en todas las presentaciones que tienen oportunidad. Y en los últimos años nosotros les hemos impreso un formato, un esfuerzo, con una capacidad técnica, con un conocimiento internacional, con la elaboración de propuestas y la búsqueda de información que se hace de lo que se hace en el mundo. Nos presentamos con un montón de background de preparación y de esfuerzo técnico e intelectual, y los resultados estaban a la vista.

¿Qué comparación se puede hacer entre el éxito del fútbol argentino y el éxito del hockey? ¿Qué hay que tienen en común, qué comparten?

A mí lo que me gustó desde el primer momento, cuando el técnico del seleccionado de fútbol se hizo cargo, Scaloni, que venía con una propuesta inteligente, distinta y conociendo el paño del mundo, donde había chicos nuestros que tuvieran ganas de jugar defendiendo los colores de la Selección. Por supuesto, de entrada la mayoría no debutó. Yo, como soy más raro que el diablo, a mí me encantó que tuviera una propuesta de esa característica y compañeros como el Negro Ayala, como Walter Samuel, como Aymar —me estoy olvidando de uno de los ayudantes de campo— mostraban que era una cosa distinta, que iban en serio a buscar la posibilidad de mostrarlo. "Ah, no, pero el pibe nunca estuvo en ningún lado en América", eso para estúpidos. Cuando uno tiene en la cabeza bien en claro lo que quiere hacer y se pone a trabajar, como lo hicieron nuestros chicos, los resultados están a la vista. Bueno, en eso se pueden parecer. Nosotros tuvimos con este mismo técnico en los Juegos Olímpicos el tercer lugar. Y de las medallas olímpicas que vinieron a la Argentina, o era una por bicicleta o una era por los chicos de la navegación y Las Leonas, con lo cual siempre estuvieron ahí buscando la alternativa. Y nosotros creímos en ese momento que el técnico había acertado el camino, insistí mucho sobre este tema. Algunos me entendían, otros no me entendían. Terminamos finalmente sosteniendo al técnico y no nos equivocamos. En esta segunda oportunidad nos mostró que aquello que en la teoría funcionaba bárbaro también funciona en la práctica cuando los jugadores están enganchados. Yo miro mucho cuando estoy en todos los lugares cómo se relacionan con los jugadores, con sus técnicos, y uno se da cuenta cuando tiene un lugar para preparar el ámbito. No se puede ser en cualquier condición una cosa de esa característica. Estos esfuerzos se hacen con preparación, con inteligencia y con respeto entre ambos para poder seguir creciendo todos los días y los resultados se tienen que ver y, bueno, creo que eso estamos bien.

¿Y por qué hockey y no otros deportes? ¿Qué tiene en particular, además del fútbol, que obviamente tiene una larga tradición? ¿A qué atribuye usted que nos destaquemos como campeones mundiales en este deporte en grupo y no en otros?

Bueno, pero yo no voy a criticar a los otros ni a decir por qué no los otros. Yo le puedo decir por qué sí estos. Y vuelvo a insistir, los resultados me lo enseñaron. En el caso de Las Leonas pasó lo mismo. Una chiquitita, porque dentro del bolillero también está la posibilidad de que nos salgan bien las cosas y perder. No llegaron a competir para la final, pero le ganaron el tercer y cuarto puesto al hockey. En el hockey internacional Holanda es lo único que distingue de todo. Después viene un poco más lejos Argentina y después vienen los otros. Bueno, aquí le ganamos en varones y en mujeres a los Países Bajos y eso muestra que estábamos todos convencidos de lo que teníamos que hacer.

Entramos en política, ¿le parece, Aníbal? Cuénteme su visión de la última vez que hablamos hoy sobre cómo evoluciona la posibilidad de que el peronismo vaya unido.

Si no va unido, está frito. Si el peronismo no va unido está frito. Yo no soy quien para vetar a nadie como candidato ni para decir quién tiene que ser o quién no tiene que ser. Estoy tan cuidadoso en eso como el que más, porque creo que Kicillof ya se ha ganado el lugar para competir y, de hecho, Massa ya ha sido candidato nuestro, con lo cual, si desea competir, está en condiciones de poder hacerlo seguramente. Cristina, ¿Quién va a negarle que puede haber sido dos veces presidenta y una vez vicepresidenta y senadora nacional y diputada nacional y presidenta del partido? No va a tener derecho a opinar quién puede ser otro candidato también. Así que tendría más o menos tres proyectos. Bueno, habría que ver el momento y cómo se dan las condiciones para competir. Pero si no se hace una elección en la cual se activen los liderazgos y no se haga un desparramo por repartir para poder conquistar lo que se llama una lista de unidad, que termina siendo una catástrofe, yo creo que el peronismo puede hacer una muy buena performance.

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O sea, a usted le gustaría que, aunque hubiese vocación de ponerse de acuerdo compartiendo estos tres sectores del peronismo una misma lista, haya una competencia para que se dirima en esa competencia un liderazgo más claro.

Y porque hace muchos años que estamos cometiendo el mismo error. El único animal que tropieza por la misma piedra es el hombre. Ya está, basta, terminemos con ese tema. No significa descalificar a nadie. Por supuesto que hay que ir inmediatamente a buscar a los perdidosos y lamerles las heridas rápidamente para que todos podamos estar enchufados en lo que tenemos que hacer. Pero confundirnos creyendo que es elegir con el dedo sería el peor de los errores que se podría cometer.

O sea, lo que usted cree, Aníbal, es que el error que tuvo el peronismo en las últimas elecciones fue no hacer una interna, las PASO que ellos mismos se habían creado.

Sí, claro. La primaria vino a nuestro mundo a reemplazar a las internas que eran amañadas, que no se sabía de dónde salían los fondos para la campaña, que todo ese tipo de cosas, y permitirle a todos aquellos que sentían que tenían cualidades para competir que se presentaran. Bueno, sigo creyendo en lo mismo, no me cambia nada. Y en el caso puntual del peronismo, también creo lo mismo, que haya una competencia y esa competencia va a dilucidar definitivamente quién tiene el liderazgo y todos los otros que tengamos voluntad. Yo soy uno a acompañar, a sea quien fuera.

¿Y a qué atribuye, Aníbal, que habiendo sido los creadores de las PASO luego no la utilizaron?

No lo sé, pero eso es contrafáctico. Yo estoy hablando para adelante. Lo que quiero es que nos pongamos de acuerdo definitivamente los que tenemos que ponernos de acuerdo y competir. 

Me río porque tuvimos la misma polémica la otra vez con lo contrafáctico y con las conjeturas. Sí, las ciencias sociales, como usted bien sabe más que muchos, son una realización teórica de contrafácticos y conjeturas. A ver, déjeme hacer la mía, a ver si le parece plausible: que probablemente Cristina no se sintiera tan superior a todos los demás por esto de haber sido dos veces presidenta y una vez vicepresidenta, que competir le hubiera parecido una blasfemia. Entonces, finalmente, la herramienta que se usó para que los demás resolvieran sus internas, en el caso del peronismo, con el liderazgo tan marcado de Cristina, lo hacía un poco imposible. Inclusive no solamente ella como candidata, sino al mismo tiempo ella diciendo que el candidato va a ser, por ejemplo, Alberto Fernández. ¿Le parece una conjetura verosímil?

No, me parece acertada la conjetura en este caso. Y la conjetura no significa que la niegue, como las metáforas. Quería enseñar una metáfora con conjetura, no falté a la escuela, ese día estaba, con lo cual sigo creyendo que hay una oportunidad por parte de Cristina de ver… quiera… hubiera yo en su lugar. Usted sabe que siempre le he contado el aprecio, el cariño, el amor, llámele como quiera, que le tengo a Cristina y que le tuve a Néstor. Y sin embargo no significa que la descalifique ni mucho menos. Creo que es imperioso que en las condiciones en que estamos esa condición de maltrecho que tiene el peronismo se repare rápidamente con la participación. No tiene forma, tiene que ser con la participación.

Déjeme aprovecharlo, Aníbal, en un tema que ha sido motivo de análisis de toda la última semana, que es un lenguaje altisonante, un tono muy subido por parte del presidente con insultos. Pero usted no ha insultado, sí usted se ha caracterizado por ser precursor, digamos, en un lenguaje más altisonante. Usted no usaba insultos, pero sí palabras como estúpidos, idiotas. De hecho, ya lo usó una vez en este reportaje. ¿Cuál es su propio análisis respecto del discurso? ¿Cuánto un discurso más altisonante logra captar la atención de la audiencia, que está tan ofertada de atenciones? ¿Y cuánto cuál es el límite? ¿A dónde se para? Y usted mismo, si fue descubriendo que su discurso, que era un poco más altisonante que el de otros ministros, lograba que se le prestara más atención y servía para comunicar las medidas de gobierno.

Es fácil. Es lo que presenté en algún momento a usted. Y ahora se lo presento de la forma en que estamos hablando. No ha habido una sola palabra que tuviera que criticarme, con lo cual evidentemente lo que le dije en aquel momento lo cumplo, trato por todos los medios. Le aseguro que a veces se me escapa y, bueno, qué va a hacer, no se va a enojar nadie por lo que digo, pero nunca semejantes insultos. Hay algunas cosas que son durísimas, sumamente desagradables y que uno te viera en la boca de un presidente, jamás. No, eso no, por Dios. No tenemos límites, porque después, ¿Cuál es la alzada de eso? ¿Con qué lo reparo? ¿Qué es lo que busco cuando después ya pasó semejante agravio? Y con los periodistas, y usted sabe que yo he tenido cuestiones con unos o con otros, y discusiones y debates y cosas por el estilo, pero hasta ahí llega. ¿Cómo pasar ese hilo? Es imposible, no hay que permitirlo eso. Todos debiéramos cuestionarnos para que eso vuelva para atrás e impedir, no tenemos forma de hacerlo en forma compulsiva, pero sí reclamando enfáticamente que esas cosas no sean así, que los agravios no nos van a resolver los problemas que tenemos los argentinos y son muchos en este momento.

Aníbal, vuelvo al tema de la interna del peronismo, que me parece muy buen planteo de que el problema es la inexistencia de utilización de la herramienta que se creó y que el mismo creador no la utilice. ¿Queda la posibilidad de que no se vaya a una interna porque dos de los tres sectores piensen que puedan perder en esa PASO y que finalmente les retaceen al que puede ganar el triunfo, que lo legitimaría aún más? Algo parecido a lo que Carlos Menem le hizo a Néstor Kirchner de no presentarse en la segunda vuelta para no legitimar aún más su triunfo.

Pero mire, usted sabe que es el tema cuando sucedió eso con Carlos Menem, con quien he tenido una relación excelente siempre. Cuando ya los números indicaban que Néstor era… La posición que había asumido era una posición muy dura, tenía elementos para criticarlo. Y Menem se da cuenta, él creía, o por lo menos los que lo analizan a él, creían que presentarse era legitimar. Eso es mentira, porque la Constitución Nacional no permite que uno asuma la Presidencia sino es con la mayoría de los votos, como lo marca el artículo 95. Entonces, si eso es así, Néstor Kirchner entró con toda la de la ley y a los dos años compitió y ganó y a los cuatro años compitió con Cristina representando al peronismo y ganó. Y esas cosas se hacen muy claras cuando se miran en los papeles. No veo que haya cosas que tengan que justificarse, porque de última que salgan y que lo digan: “No, no compito porque pierdo”. Y bueno, es un tema de la posibilidad que hay que dilucidar. Yo estoy convencido de que hay que competir, sea como fuere, y el que gana, gana, y el que pierde, pierde.

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¿No había tanta gente del peronismo que lo ha ayudado en la elección, al propio Milei, cambiándole las boletas, cuidándolo, haciendo dedicaciones y ayudándolo todo lo que pudieran y se encontraron con este presente griego? Bueno, esta situación es así. Hay que ser cuidadosos y pensar en serio qué es lo que se quiere hacer. Y yo estoy convencido que si uno tiene miedo de perder, que no se presente. Y si lo que compite igual. Esto no es para los que tienen miedo. Esto es para jugar en serio porque está en el interés de un país y la de un pueblo que está reclamando desesperadamente un cambio de rumbo.

Déjeme ir para atrás y colocarme en el 2015, cuando se hizo las PASO entre el PRO, la Coalición Cívica y el radicalismo. Era claro de que Macri iba a ganarle a Carrió y a Sanz por una diferencia muy grande, que de hecho luego en la práctica sí se produjo. Sin embargo, Carrió y Sanz fueron a la competencia con el ánimo de generarle mayor legitimidad a la fórmula de Cambiemos. Vuelvo con el punto, ¿a usted le parece que para fortalecer a quien sea el candidato del peronismo, aquellos que incluso pudiesen tener la posibilidad de perder, deberían presentarse igual?

No puedo dar ese tipo de lección o de consejo. La realidad es que lo que uno tiene que hacer en esto es estar tranquilo de que va a competir para ganar uno y lo que va a hacer el otro, qué sé yo, lo que se le ocurra. Porque muchas de esas cosas, como la que está comentando usted, tienen que ver con la Constitución. En el artículo 19 dice con toda claridad que lo que uno no tiene prohibido lo tiene permitido. Entonces que compita y que haga lo que sienta que es su mejor solución. A veces, voy a llevarlo a un ejemplo estúpido, pero quería llegar a que bien las cosas. A veces hay proyectos que se van a tratar en el Congreso y la oposición no quiere dar quórum y están entonces detrás de las cortinas. Entonces muchos dicen: “No, Carrió, qué sé yo”, y otros vienen y cuestionan por qué están atrás de las cortinas. Y yo siempre hincho con lo mismo. ¿Sabe por qué están atrás de las cortinas? Porque la Constitución se lo permite. Es una de las herramientas que les dejan, porque si no, lo hubiera prohibido de plano y no hubiese tenido complicación. Acá pasa lo mismo. Las sesiones, bueno, mirá, no te querés presentar, no te presentás. Si te querés presentar para legitimar o no, te legitimás. No te querés presentar para no legitimar o no lo legitimás. Yo me presentaría para ganar, pero así debieran ser las cosas, qué sé yo.

Está claro. Si usted está planteando no es que sea ilegal no presentarse, sino sería deseable para contribuir a fortalecer al peronismo.

Sì, claro. Uno no tiene ningún derecho a ir a plantearle a nadie: "Te tenés que presentar, te tenés que presentar", es una locura.

Clarísimo, Aníbal. Bueno, a través suyo, felicitación a Las Leonas, felicitación a Los Leones, y le agradezco siempre su predisposición para con nosotros y nos mantenemos en contacto como siempre. Muchas gracias.

Gracias a ustedes. 

CS/fl