Bolivia: “Evo Morales está atrincherado y el Gobierno no quiere detenerlo porque teme pérdida de vidas”
Hernán Cabrera Maraz explicó en diálogo con Jorge Fontevecchia el complejo escenario judicial y político que enfrenta el expresidente, las razones por las que permanece en el Chapare y la decisión del Gobierno de evitar una intervención que podría provocar un enfrentamiento con pérdida de vidas.
La situación política y judicial de Bolivia vuelve a tener a Evo Morales en el centro de la escena, mientras permanece atrincherado en el Chapare y enfrenta órdenes de aprehensión por distintas causas. En Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), el periodista, escritor, filósofo y analista político boliviano Hernán Cabrera Maraz analizó el escenario que rodea al expresidente y explicó por qué el Gobierno no avanza sobre su detención.
Cabrera describió la relación entre el Poder Judicial y el poder político en Bolivia, las acusaciones que pesan sobre Morales y la situación particular del Chapare, donde el exmandatario mantiene un fuerte respaldo entre sectores cocaleros. En diálogo con Jorge Fontevecchia, también se refirió a las razones por las que, pese a las órdenes de aprehensión, detener a Morales representa un escenario de alta complejidad para el Gobierno.
Hernan Cabrera Maraz periodista, escritor, filósofo y analista político boliviano. Cuenta con más de 25 años de trayectoria en el periodismo, habiendo trabajado en importantes medios impresos y televisivos de su país. Además, se desempeñó como representante departamental en la Defensoría del Pueblo de Santa Cruz entre los años 2010 y 2016.
Hernán, muy buenos días. Habíamos intentado hablar ayer y no tuvimos fortuna. No sé si usted llegó a escuchar parte de la entrevista que le estábamos haciendo recién a un constitucionalista argentino, en la que se refería al final de la entrevista a la relación creciente de conflicto entre los poderes judiciales y los poderes ejecutivos, o expoderes ejecutivos. ¿Pudo escucharla, Hernán?
Mire, estaba muy interferida la entrevista, no llegaba muy bien acá a Santa Cruz, Bolivia. No pude, la verdad, captar los conceptos. Me interesaba mucho.
Pero le hago una síntesis y también construyo la pregunta a partir de ella. Vemos en los últimos 50 años un aumento de la tensión y podríamos decir incluso del empoderamiento de la Justicia sobre los poderes ejecutivos. Quizás comienza todo con el caso Mitterrand en los 90. En Francia, por ejemplo, tenemos recientemente a Le Pen impedida de ser candidata, un presidente anterior, Sarkozy, que incluso cumplió condena firme. Tenemos en Brasil originalmente el caso de Lula, ahora el caso de Bolsonaro; en la Argentina, el caso de Cristina Kirchner. Y todo esto me sirve de prólogo para el caso de su país, donde la fiscal departamental de Santa Cruz ordenó directamente aprehender a Evo Morales. ¿Cuánto de esto que yo le cuento es válido en Bolivia? ¿Cuánto, en el caso de Bolivia, es un hecho particular? ¿Cuánto de lo que se lo acusa a Evo Morales tiene componentes políticos? ¿Cuánto realmente componentes penales? Y lo escuchamos con atención, Hernán.
Gracias, Jorge. Bueno, el Poder Judicial, si bien la Constitución Política del Estado y la declaración de principios, la democracia, etcétera, establecen la independencia de poderes, el Poder Judicial en Bolivia, por lo menos en los últimos 20 años, ha estado muy supeditado al Poder Ejecutivo, ha estado supeditado al poder, obviamente, del gobierno de turno. Yo tengo siempre, como periodista, investigando, y algunos jueces me decían: “Mirá, nosotros obedecemos sentencias por teléfono. Nos llaman y decimos tal cosa y obedecen”. Entonces, este es un mal tremendo en Bolivia y, obviamente, con el cambio de gobierno sigue esa percepción, sigue esa disyuntiva de que el Poder Judicial obedece o está muy de la mano, yendo con el gobierno, con el poder de turno. Es un elemento que no se ha perdido todavía de vista y seguimos, obviamente, en esta dinámica, en esta lógica. En lo que hace concretamente el señor Evo Morales hay dos elementos. Uno, el tema político, porque Evo Morales es un animal político. Desde el primer día que dejó la presidencia, él se juró volver a ser presidente, volver al Palacio de Gobierno, por las buenas o por las malas.
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Lo intentó por las buenas, evidentemente, con las elecciones pasadas, pero fue inhabilitado debido a dos elementos: por su permanente reelección y por un referéndum que le dijo que no para postular a otro mandato. Y eso por las buenas lo intentó, pero no se pudo, incluso con su propio aliado, con el señor Luis Arce Catacora, que lo inhabilitó y no permitió que siga adelante. Lo segundo, evidentemente, es la parte judicial, donde ahí hay dos elementos. Se lo acusa en dos procesos: uno, en la Argentina, por el tema de abusos a menores, pedofilia, y esto se traslada a Tarija y hay una orden de prisión; y también por el orden político y judicial de haber liderado los 53 días de bloqueo acá en Bolivia, generando, obviamente, situaciones de zozobra, situaciones de incertidumbre, destrucción de vías del Estado, pérdida de vida humana.
Entonces, se lo ve como el cabecilla de estos procesos de un bloqueo que, evidentemente, son ilegales, son anticonstitucionales, porque la Constitución Política del Estado establece libre circulación y el acceso a los derechos humanos, la salud, la vida y el trabajo, etcétera. El Gobierno, con las instancias que tiene, ha viabilizado estos procesos con una segunda o tercera orden de aprehensión. Y ahí viene lo paradójico, ¿no?, que la Justicia no puede hacer cumplir estas órdenes de aprehensión. ¿Por qué? Porque el señor Morales está atrincherado en el Chapare, bien afincado, con ejércitos irregulares, probablemente con personas que lo apoyan, con personas que van a evitar que lo detengan, vaya y rinda cuentas a la Justicia.
Es complicado porque Chapare, en los últimos tiempos, se ha convertido en una tierra muy protegida, tanto a nivel político por este sector, los cocaleros, que son fuertes, que tienen obviamente recursos económicos, y también por el narcotráfico. No quiero decir que el señor esté metido, sino que es una zona que, de forma permanente, se hace descubrimiento de fábricas de cocaína, hay enfrentamientos entre narcos y policías o la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico, hay ejecuciones permanentes, hay secuestros. Entonces, es una zona muy complicada.
El Gobierno lo ha dicho: “Nosotros no vamos a ir a tratar de detener a Morales porque vamos a perder vidas humanas”. Los cocaleros, campesinos, o vidas humanas de parte de los policías o quienes vayan a tratar de detener al señor Morales. Entonces, él está jugando su juego, haciendo la ficha de ajedrez, políticamente, porque sabe que tiene convocatoria, tiene apoyo entre los sectores que él ha empoderado, como los campesinos, como los cocaleros, los interculturales que empoderó durante su gestión presidencial, dándoles obviamente medidas, recursos, regalos, etcétera.
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Entonces, es un sector que también, en cierta manera, estuvo viabilizando los bloqueos de 53 días, pero ya como que esa situación se resquebrajó y entre ellos mismos ya se acusaban de que el uno y el otro eran los culpables del bloqueo. La democracia salió ganando, sin duda alguna, porque lo que se pretendía era un golpe de Estado, romper con el sistema constitucional del país, y la democracia sigue para adelante. Yo me atrevo a pensar, Jorge, que no lo van a detener. Es difícil detener a Morales, no solamente difícil, sino que creo que el Gobierno lo tiene ahí como un elemento de expectativa y, bueno, que siga ahí. Pero no hay la voluntad, creo yo, ni tampoco la valentía de ejecutar una orden de aprehensión.
Son delitos, son denuncias de delito. Evidentemente, se lo tienen que comprobar. Se ha comprobado, por lo menos, el tema de pedofilia y de agresiones o abusos a menores, porque hay testimonios, hay cartas, hay un montón de cosas. También, lo segundo, que también se lo comprobó en relación a haber liderado los bloqueos de los 53 días, que él lo ha dicho en varias oportunidades, arengando, apoyando que vamos o que tenemos que hacer, con videos, con declaraciones. Entonces, ese es el elemento más o menos acá presente con esta situación del señor Morales, que ahora está un poco silencioso, quizás esperando algunas oportunidades para, obviamente, seguir haciendo política, que lo viene haciendo, obviamente.
Hernán Cabrera, muchísimas gracias. Le mandamos un saludo desde la Argentina y lo mejor para Bolivia. Muy gentil.
Muy amable.
LMM
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